Mostrando entradas con la etiqueta Garceta grande. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Garceta grande. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de febrero de 2024

Comarcas conquenses

¡Hola de nuevo!

Esta semana hemos visitado tres enclaves de la provincia de Cuenca. Visitamos sus embalses, sus hoces y sus lagunas salinas. Una verdadera maravilla. Se tarta de una provincia con unos rincones únicos y una naturaleza muy salvaje. Lo pasamos genial y nos llevamos un montón de sorpresas, con especies que no esperábamos: algunas con plumas y otras con pelo ¿Te vienes?

Pareja de grulla común (Grus grus)

sábado, 21 de octubre de 2023

Submeseta sur toledana

Hola de nuevo.

Una semana más continuamos con nuestras excursiones por la geografía española. En esta ocasión viajamos a la parte norte de la provincia de Toledo, la submeseta sur toledana. Allí recorrimos estepas y lagunas, descubriendo la riqueza de este paraje y viviendo una naturaleza muy salvaje, con fantásticos encuentros y aves únicas. Disfrutamos de la ventana de buen tiempo que nos dejaron los temporales y vimos llenarse de agua zonas que hacía años que no tenían tanta agua. Os cuento más detalles en la crónica del viaje. ¡Vamos allá!

Grupo de flamenco común (Phoenicurus roseus) al fondo. En primer término observatorio de la laguna.

martes, 15 de marzo de 2022

Monfragüe, llanos de Cáceres y embalse de Arrocampo

¡Hola de nuevo!

Este fin de semana pasado tuvimos la suerte de guiar el viaje ornitológico a Monfragüe, llanos de Cáceres y embalse de Arrocampo dentro del programa de excursiones organizadas por SEO/BirdLife. Un viaje fantástico a disfrutar de los inicios de la primavera, la llegada de algunas aves estivales y de la riqueza de la tierra extremeña.

Un viaje fantástico a disfrutar de los inicios de la primavera

jueves, 21 de marzo de 2019

Birding Monfragüe y Arrocampo

¡¡Hola de nuevo!!

El segundo fin de semana de marzo (09 y 10) acudimos con una excursión ornitológica de Blue Nature al Parque Nacional de Monfragüe y el embalse de Arrocampo. Fue un fin de semana excepcional con un grupo magnífico que disfrutó de más de 100 especies observadas. Entre ellas buitres, águilas, garzas, halcones, golondrinas e incluso el esquivo avetoro.

Buitre leonado (Gyps fulvus) y buitre negro (Aegypius monachus) en una disputa por un posadero -
Griffon vulture and cinereous vulture contesting for the perch

martes, 14 de febrero de 2017

Ruta ornitológica: Naturaleza al sureste

Hola a todos.

La semana pasada salimos de ruta ornitológica por el Parque Regional del Sureste, en Madrid, a descubrir algunos de los rincones de este inmenso Espacio Natural Protegido. Fuimos con el objetivo de contemplar los bosques de taray, los humedales que los rodean (resultado de las graveras abandonadas) y las aves invernales que todavía esperan a que mejore el tiempo para comenzar su viaje de vuelta a las zonas de cría.

Nada más empezamos la ruta, pudimos ver muchos mosquiteros comunes, revoloteando como colibrís por encima de los cardos y las hierbas de la vera del camino, se ve que las temperaturas están aumentando y los insectos, de los que se alimentan, también están de vuelta.

Mosquitero común - Phylloscopus collybita

Algunos colirrojos tizones también aprovecharon este periodo de calorcito que llenó el campo de mosquitos. Los machos salían a saludarnos.

Macho de colirrojo tizón - Phoenicurus ochruros

Aunque a lo largo del día las temperaturas llegaron hasta los 15ºC, empezó la mañana en 0-1ºC, lo que recuerda que en Madrid todavía se pueden ver avefrías. Y eso pudimos hacer. Los campos de cultivo que también están presentes en el sureste, fuero un lugar estupendo para ver muchísimas garzas cazando junto a cigüeñas y por supuesto para encontrarnos con varios bandos de avefría europea que en algunos casos superaban los 100 individos.

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Tras varios minutos disfrutando de estos maravilloso bandos, mezclados con estorninos, continuamos nuestra ruta paralelos a los campos de cultivo que esta vez atraían a varios cuervos gritones y a algún aguilucho lagunero occidental que nos sobrevolaron sutilmente.

Cuervo grande - Corvus corax

Hembra de aguilucho lagunero occidental - Circus aeruginosus

Los lados de los caminos son auténticos paraísos, donde puedes escuchar moverse multitud de pequeños pajarillos como petirrojos, jilgueros, cogujadas o pinzones vulgares, que dejan oír su inconfundible y metálico "pink-pink".

Pinzón vulgar - Fringillia coelebs

Había muchos escribanos palustres también en los árboles y entre la vegetación. Vimos que algunos machos ya habían comenzado la muda y tenían la cara muy negra. Parece que se están preparando para ponerse guapetes y atraer a las hembras.

Hembra de escribano palustre - Emberiza schoeniclus

Las currucas, aunque ya las llevábamos escuchando un rato, hasta que no vimos al macho coqueto no paramos de buscar entre las retamas y los taray. Suerte que en un momento de despiste salió de entre la densidad de la vegetación para posarse en un cardo seco. En efecto, nuestras sospechas eran correctas, un bonito macho de curruca cabecinegra nos llevaba siguiendo todo el camino.

Macho de curruca cabecinegra - Sylvia melanocephala

Otros cantos del campo, como el insistente escribano triguero, nos amenizaron la mañana en la que la ropa de abrigo de por la mañana empezaba a sobrarnos por el calor.

Escribano triguero - Miliaria calandra

Los carboneros también estuvieron muy activos durante la ruta y bastante atrevidos, pues se nos acercaron lo suficiente como para poder verlos bien. Ya se podía empezar a ver algunas parejas revolotear juntas.

Macho de carbonero común - Parus major

Entre tanto y ya una vez llegamos a la zona en la que los campos de cultivo pasan cerca del río, pudimos ver la joya de la jornada, un elanio azul contemplando el panorama desde un árbol seco que salía de entre los carrizos que acompañan al río. Gracias a que estaba relativamente lejos pudimos estar un buen rato observándolo, hasta que se sacudió las plumas, remonto el vuelo, estuvo un rato cerniéndose y pronto se lanzo en picado hacia un barbecho donde cogió un animal del tamaño de un roedor y se lo llevo hasta una estructura de riego, donde paso unos minutos comiendo, acicalándose para después desaparecer en el horizonte. Un hermoso encuentro con un ave de extraordinaria belleza, tanto por su plumaje, como por su mirada.

Elanio azul -  Elanus caeruleus
Una vez dejamos atrás los cultivos para adentrarnos en el bosque de taray y los chopos de la ribera, donde el relincho del pito real resuena a cada paso, pudimos ver la influencia de la invernada de gaviotas en la Comunidad de Madrid. Más de 100 gaviotas sombrías entre aproximadamente 200 gaviotas reidoras en diferentes estados de muda. Algunas de ellas ya llevaban la cabeza negra mientras que otras todavía mantenían las manchas del plumaje invernal.

Bando mixto, de mayor tamaño la gaviota sombría -  Larus fuscus.
Algo más pequeña la gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

En las zonas inundadas pudimos aprender a diferenciar edades y plumajes, sobre todo de gaviota reidora, gracias a su abundancia en el humedal.

Bando de gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

La influencia del agua se hizo notar cuando dejamos de ver tantas especies típicas de campos de cultivo y comenzamos a ves aves acuáticas. En el río muchos ejemplares de zampullín común, cuchara común o ánade friso aprovechaban el agua para refrescarse un poco ya que la mañana empezaba a ser calurosa, con casi 20ºC, comparada con los días previos. También vimos cercetas y azulones que nos alegraron la mañana con sus frenéticos vuelos.

Machos y hembra (centro) de ánade azulón: Anas platyrhynchos
Macho de cerceta común - Anas crecca

Este aumento de las temperaturas hizo que muchas rapaces se desperezaran y salieran a campear para llenar sus buches. El más presente fue el busardo ratonero, que estuvo un rato gritando desde el aire y dejándonos un rato para diferenciar siluetas en vuelo.

Busardo ratonero - Buteo buteo

Justo después apareció una silueta como una flecha haciendo un picado hacia el bosque de taray. Se trataba de un azor, un voraz azor con la mirada puesta, seguramente, sobre algún ave de tamaño medio. De lo rápido que fue apenas nos dio tiempo a fotografiarlo, fue como una flecha.

Azor común - Accipiter gentilis

Ya llegando al final de la tarde pudimos ver una pareja de cernícalo vulgar hacer se arrumacos después de dejarnos ver dónde estaban pensando criar esta temporada.

Macho de cernícalo vulgar - Falco tinnunculus

Por debajo de los cernícalos y junto a más de 10 grazas reales, una pareja de garcetas grandes caminaba entre los cultivos dejando ver su largo cuello blanco.

Garceta grande - Egretta alba

Por último, nos cruzamos con esta abubilla, que parece señalarnos que dentro de algo más de un mes nos toca cambiar de estación y que sus compañeras viajeras volverán de África para deleitarnos con sus cantos distintivos: "hup-up-up".

Abubilla - Upupa epops

¡¡Hasta pronto!!


Vente a disfrutar del mejor turismo de naturaleza más cerca que nunca, encuentra tu actividad para descubrir un mundo que creías más lejos. Atrévete a elegir tu modo de redescubrir Madrid.

Rutas guiadas  por Espacios Naturales protegidos
Rutas ornitológicas
Rutas en familia
Educación Ambiental


martes, 5 de abril de 2016

La diversidad de la Costa da Morte III

Última entrada de una serie de tres capítulos que nos han llevado a las escarpadas y rocosas costas gallegas de poderosas olas y fuertes corrientes. En las anteriores visitas nos paseamos por la playa de Baldaio y las Islas Sisargas (Ver "La diversidad de la Costa da Morte I"), recorrimos la ensenada A Insua, visitamos la Laguna Traba y nos acercamos a ver las olas romper contra las rocas a dos de los cabos más famosos de esta costa, el Cabo Vilán y Touriñán (Ver "La diversidad de la Costa da Morte II"). En esta ocasión nos acercaremos a otra de las muchas lagunas costeras de Costa da Morte y a una playa llena de vida, desde donde desvelaremos qué habitantes ocupan estas tierras.

Estos son los únicos "bañistas" de uno de los lugares de los que vamos a hablar.

Playa de Carnota

Dentro de la comarca de Muros, se accede desde la población con la que comparte nombre, lugar donde se encuentra uno de los mayores hórreos más largos del mundo, el Hórreo de Carnota con casi 35 metros. Si hablamos de tamaños cabe destacar los 12 km de longitud (entre arena y rocas) de la playa de Carnota, distancia que aprovechan multitud de aves playeras para descansar en bandos invernales de cientos de individuos.

Situación de la playa de Carnota (nº 9) en la costa gallega.

Desde Carnota se puede acceder a la playa de forma cómoda por una carretera asfaltada y dependiendo de lo lleno de coches que esté, se puede dejar este en un pequeño aparcamiento justo en la playa. A partir de aquí nos tendremos que acercar a pie, lo que es un privilegio ya que hay unas pasarelas que facilitan el proceso. Desde aquí podremos observar algunas de las especies que se quedan separadas de la costa, sobre todo las ardeidas, la garza real y la garceta grande, dos o tres lavanderas blancas y algún que otro cormorán grande persiguiendo a los peces que se quedan atrapados al bajar la marea.

Garceta grande (Egretta alba) en una de las rocas de la playa de Carnota, en la zona inundada.

Si lo que queremos es acercarnos a la costa para ver algunas de las aves playeras, debemos salir de la pasarela por los lugares indicados y mantenernos a una distancia prudente para no ahuyentarlas. Con cuidado y tras unas rocas salientes se puede ver fácilmente algunas especies frecuentes en estos ecosistemas. Lo que mas abunda son limícolas, entre las que se encuentran zarapitos, agujas, correlimos, andarríos, ostreros, etc. También se pueden ver gaviotas y cormoranes estos últimos sobre las rocas de las playa.

Aguja colipinta (Limosa lapponica) entre todas las limícolas de la playa.
La tranquilidad de este lugar les da un respiro a estas aves y pueden descansar.
Siete chorlitos grises (Pluvialis squataroia) destacan por sus plumajes moteados.
En vuelo esta especie presenta una marca única, una mancha negra en cada axila.
Correlimos común (Calidris alpina) en primer término se ven pequeños al lado de los chorlitos.
Su plumaje oscuro los diferencia de los correlimos tridáctilos del fondo.
En época estival es más fácil diferenciarlos porque se les pone el vientre muy oscuro.
Gran grupo de correlimos tridáctilos (Calidris alba) al fondo se ven mucho más claros que el resto de especies.
Ostreros euroasiáticos (Haematopus ostralegus) en la orilla de la playa descanando.
Un grupo bastante nutrido, como de 20-30 ejemplares. 
Bando de zarapito real (Numenius arquata) durmiendo en la costa.
Hasta ahora son las limícolas de mayor tamaño que se encuentran en la playa.
Sus curvados picos son inconfundibles y delatadores, además asoman por encima del resto de limícolas.

Se trata de una playa dinámica, algún que otro bando de limícolas pasa cerca de la orilla en busca de un lugar en el que descansar. Algunos son fácilmente identificables desde la lejanía, es el caso del chorlito gris, que en vuelo deja al descubierto una mancha negra en las axilas. Tras varias pasadas teminan por aterrizar en la arena. Sin embargo otras aves, como las marinas, no comparten mencionados hábitos, sino que descansan o acicalan sus plumas en los salientes rocosos que hay en la playa. Es bastante común observar allí a cormoranes o gaviotas en estos posaderos rocosos que acaban volviéndose blancos por la acumulación de excrementos.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) sobre las rocas.
Se trata de una de las gaviotas más abundantes y extendidas en nuestro país.
Varias especies de cormoranes, cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) y cormorán grande (Phalacrocorax carbo).
El moñudo  es más pequeño y no posee la mancha blanca en el pico. En la imagen hay dos, ¿sabes cuales?
Los cormoranes grandes no tienen las plumas de la frente levantadas a modo de mini-cresta.

Laguna de Louro

Al sur de la playa de Carnota se extiende una pequeña península que va desde Lira hasta Louro y su faro por el oeste y hasta Muros por el este. En Louro, se puede acceder por carretera a esta laguna interior separada del mar por una gran duna de arena.

Laguna de Louro (nº 10) al sur de la playa de Carnota (nº 9)

Si se sale desde Carnota en dirección Louro, se puede ir haciendo paradas a ver la diversidad de aves que esconden los pequeños bosquecillos que se forman a la entrada de algunas poblaciones. Allí las aves más comunes como estorninos y jilgueros se pueden observar fácilmente en los alrededores de casas y huertas. Durante nuestro paseo por una agradable y típica aldea gallega pudimos ver también un nutrido bando mixto de jilgueros lúganos aprovechando los frutos del Platanus hispanica. Aunque estos no fueron los únicos habitantes alados, la diversidad nos sorprendió bastante.

Cistícola buitrón (Cisticola juncidis) sobre una ramita de un árbol seco.
Este pequeño pajarillo evidencia su presencia con un repetitivo sonido muy caracteristico.
En vuelo emite un "tsip" que delata su presencia.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) sobre una roca.
Es mu fácil detectar a esta especie sobre las rocas, le encanta situarse ahí mientras rebota su roja cola.
Para saber más sobre la especie haz clic en: Colirrojo tizón
Grupo de estorninos negros (Strunus unicolor) sobre el tejado de una casa en una de las poblaciones.
Es una especie gregaria y no es raro ver volando grupos enormes que en ocasiones parecen nubes de aves.
Jilguero europeo (Carduelis carduelis) otra especie gregaria pero con grupos más pequeños que los anteriores.
Sus colores alegran los campos ahora que no ha llegado la primavera más floral.
Hembra de jilguero lúgano (Carduelis spinus) alimentándose de los frutos de Platanus hispanica.
La hembra se puede confundir con los verdecillos, por sus colores verdes apagados y amarillos.
El macho es algo más reconocible, pues posee un píleo muy negro una caractérisitica única de la especie.
Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) entre las retamas de la cercanía a una población gallega.
Entre otras cosas, desataca su ceja blanca que se ve muy bien independientemente de los escondido que se encuentra.

Aquí se concentran a descansar un buen número de aves durante sus pasos migratorios. Las especies que aquí paran a descansar suelen ser anátidas y otro tipo de acuáticas. Desde la orilla, poco preparada para la observación de aves, se puede ver garzas reales, anátidas, zampullínes y unas cuantas especies más. Lo cierto es que lo apartada y escondida que está le da un toque de misterio.


Grupo de zampullín común (Tachybaptus ruficollis) jugueteando en el agua.
Si se juntan varios zampullines se les puede ver juguetear, bucear, saltar, nadar, etc
Espátula común (Platalea leucorodia) en la laguna de Louro.
Es una de las sorpresas que puede ofrecer la laguna, auqnue también la variedad de especies.
Garza real (Ardea cinerea).
Varias garzas se extendían por toda la laguna, algunas en la orilla donde podían pescar más resguardadas.
A este ejemplar le gustó mucho posar para nosotros y se paseaba de aquí para allá.
Pareja de cerceta común (Anas crecca) algo escondidas, fue sorpresa dar cone ellas.
Si se emplean unos minutos para chequear la laguna se pueden dar con algunas aves escondidas por las orillas.
Grupo de ánades frisos (Anas strepera) bastante distraídos en el fondo de la laguna.

Con algo de melancolía despedimos esta tierra de hórreos, este lugar de humedad que trae vida a sus paisajes. En este pequeño y último tramo del viaje hemos podido contemplar y disfrutar de la diversidad de sus playas, sus rocosas costas, sus ricos humedales y sus bosques llenos de vida. No es una comarca que pasar por alto, merece la pena hacer una parada en estos lugares, no solo en estos últimos, también en los mencionados en las entradas anteriores:

-.Playa de Badaio.- 
-.Islas Sisargas.- 
-.Ensenada A Insua.- 
-.Laguna Traba.- 
-.Cabo Vilán.- 
-.Cabo Touriñán.- 
-.Playa de Carnota.- 
-.Laguna de Louro.- 


"¡Hasta pronto Galicia!"

martes, 29 de marzo de 2016

La diversidad de la Costa da Morte I

La Costa da Morte es una región de Galicia que recibe este nombre por su mala fama. La enorme cantidad de barcos que antaño perecieron frente a las rocosas costas y los fuertes oleajes que en ocasiones hacen prácticamente imposible la navegación son los dos causantes de tan peculiar nombre. Su historial de naufragios es bastante extenso, pero coincide que la biodiversidad también forma largas listas de especies, que en algún caso se trata de rarezas. Recorrer todos sus puntos de interés en un día es, ante todo una tarea muy complicada, hacen falta varios días para realizar paradas en todos los cabos y playas que permiten cierta observación de aves.

Las olas rompen fuerte contra las picudas y rígidas rocas que recorren toda esta costa.

Playa de Baldaio

Situada en Carballo y lo más al norte de Costa da Morte, se encuentra separada por una barrera natural de arena, a pesar de lo cual, sigue recibiendo un aporte directo del mar, lo que genera subidas y bajadas de marea a lo largo de toda su superficie, facilitando la creación de diferentes ecosistemas en toda su extensión.

Situación de playa de Baldaio
Playa de Baldaio desde arriba, las zonas poco inundadas y las más profundas ofrecen dos tipos de ambientes.
Bonita estampa de la Playa de Baldaio, hombre marisqueando.

Desde el lado izquierdo de este enclave se divisa la zona más inundada. Un denso pinar en el que resuena el grito del busardo ratonero decora el camino hasta allí, donde se puede situar uno cómodamente para observar las aves a este lado más profundo. Cormoranes grandes, alguna que otra gaviota y varias ardeidas patrullan las aguas en busca de pescado.

Busardo ratonero (Buteo buteo) en el pinar mencionado.
Su grito más o menos lastimero se puede oír a largas distancias y se sospecha que son llamadas territoriales.
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) engullendo un pez que el mismo ha pescado.
Estas aves son de las pocas que pueden bucear cómodamente en entornos marinos.
De hecho se trata de una especie que se acerca bastante a los buceadores.
Garceta grande (Egretta alba) la más grande de todas, se puede ver la diferencia de tamaño con la garceta a su lado.
Es largo cuello de esta especie es como una ballesta acabada en un fuerte y apuntado pico que le sirve para pescar.
Tres garcetas comunes (Egretta garzetta) son habituales del entorno.
Hay que fijarse que esta especie lleva "calcetines" amarillos, una curiosa característica que facilita su identificación.

Gaviota patiamarillla  (Larus michahellis) en uno de los muros que separan la Playa de Baldaio.

En el otro lado de la playa hay un observatorio de aves que permite divisar las limícolas cuando la marea está baja y la época lo permite. Un camino que sale desde la playa permite recorrerla de cerca una parte. Desde ahí se pueden ver bastantes más gaviotas, bandos de cientos y miles descansando en las playas. Aunque la verdadera belleza reside en su vuelo, verlas levantarse todas a la ver es un fenómeno que admirar, reidoras, sombrías, patiamarillas y alguna especie interesante como el charrán patinegro. En las zonas menos profundas abundan grandes limícolas como las agujas y los zarapitos.

Bando enorme de varias especies de gaviota, una imagen preciosa.
Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con plumaje invernal.
Esta especie, cuando llega la época reproductora, da la sensación de que se pone una capucha negra.
En invierno tiene el aspecto que se muestra en la imagen, que da la sensación de que lleva orejeras para el frío.
Pareja de charrán patinegro (Starna sandvicensis) mientras baja la marea.
El característico pico de la especie recuerda a un lápiz, pues su punta es amarilla.
Bando de aguja colipinta (Limosa lapponica) su pico recuerda al de un aguja de costura, de sonde le viene el nombre.
Varios zarapitos reales (Idunea opaca) su pico es completamente diferente.
Su nombre viene del gallego "zara-pico" que hace referencia a esa forma tan peculiar.
Corneja negra (Corvus corone) en las zonas de la playa no es raro observar a esta especie.
Su presencia en parte se debe a la disponibilidad de alimento, desechos que trae la marea, restos de presas, etc.


En el trayecto de lado a lado se pasa por varios campos y campiñas que albergan otras aves interesantes, son aves de los arbustos y zonas más rurales, la mayoría asociados a huertos, cultivos o la propia estructura del pueblo como  los muros que sirven de lugar de nidificación al colirrojo tizón:

Acentor común (Prunela modularis).
Esta especie es especialmente más abundante aquí que en otros lugares de la geografía española.
Jilguero eruropeo (Carduelis carduelis)
Sus cantarines bandos invernales adornan con colores los cultivos del entorno de Baldaio.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros).
Poco a poco se está haciendo más dependiente de los pueblos.
Muros y antiguas construcciones son el lugar ideal para que esta especie críe.
Zorzal común (Turdus philomelos).
Se le puede ver en los linderos de los bosques y por las zonas arboladas de las huertas.
Además de los dos lados de la playa, uno se puede adentrar en pasarelas y caminos que van más al interior, donde no hay tanta influencia de agua salada y la vegetación crece mejor por la arena inundada:

Archibebe claro (Tringa nebularia) moviéndose por la vegetación.
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) con las alas abiertas, una postura muy habitual en esta especie.
Sus costumbres nadadoras y buceadoras mojan mucho su plumaje que necesita secarse de esta manera.
Otra ardeida, la garza real (Ardea cinerea) patrula también las orillas en busca de pequeños vertebrados.
Cuando sale de entre la vegetación del fondo de la playa de Baldaio es más visible.
Su elegante andar no es más que una estrategia depurada de caza, así sus presas no le detectan, es el conocido acecho.
Gaviota argentea europea de 1er invierno (Larus argentatus).
La identificación de las gaviotas es bastante complicada y aun más en sus plumajes juveniles.
A pesar de ello la árgentea es algo más fácil sus colores más claro son una pista importante.
Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) también en busca de presas.
La zona del fondo de la playa tiene cierta parte colmatada de juncos y carrizos, hábitat de esta elegante rapaz.
Entrañable pareja de ánade azulón (Anas platyrhynchos)
La zona azul que se le ve a la hembra es el espejuelo y varia de especie a especie, lo que permite su identificación.
En este caso es azul, motivo por el cual quizás la especie tenga el nombre del mencionado color.
Macho de ánade friso (Anas strepera), un poco más solitario que los azulones.
En esta especie el espejuelo es de color blanco a pesar de que en la foto no se aprecie.

Islas Sisargas

Se encuentran situadas en Malpica, al oeste de la playa de Baldaio y son dos grandes islas que albergan comunidades de aves marinas. Su difícil acceso permite mantener la colonia de gaviotas sobre todo. Aunque se encuentran un poco alejadas de la costa, se pueden observar con cierta facilidad aunque es preciso disponer de material óptico que nos permita acercar la vista a sus acantilados y su superficie.

Desde el Cabo de San Adrián se ven con facilidad las islas.
Si no hace mal tiempo se puede ver el otro lado de las costas.
Vista desde San Adrián de una de las islas.
Débilmente se aprecia la cantidad de aves marinas que descansan sobre su superficie. 
Lo cierto es que desde aquí se ve poca variedad, gaviotas en su mayoría, pero es también un buen lugar para ver a los alcatraces atlánticos y sus famosos picados que les permiten pescar desde el aire. Se puede pasan un buen rato, pues hay posibilidad de ver pasar alguna rareza durante el invierno.

Alcatráz atlántico (Morus bassana) en una de sus ascensos para lanzarse en picado.
En ocasiones pudimos observar algunas gaviotas hostigando al alcatráz que terminó por irse de la escena. 
Bisbita pratense (Anthus pratensis) es habitual en el cabo de San Adrián.
La vegetación rala y matorralizada es el lugar por donde se mueven pequeños bandos de cuatro o cinco bisbitas.
Y hasta aquí el primer relato e itinerario fotográfico de la Costa da Morte. La semana que viene nos adentraremos en la enorme lengua de arena de la Ensenada de A Insua y conoceremos la riqueza de la Laguna Traba, un humedal apartado del mundo donde veremos especie soprendentes. Espero que os haya gustado, no os perdáis la entrada de la semana: La diversidad de la Costa da Morte II