Mostrando entradas con la etiqueta Gaviota sombría. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Gaviota sombría. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de enero de 2024

Celo del águila imperial

¡Hola de nuevo!
En esta ocasión hemos estado por el Monte de El Pardo, territorio de gamos y jabalís. Nuestro objetivo fue el águila imperial ibérica. En enero comienza su celo y queríamos vivir de primera mano este momento del año en su biología. ¿Creeis que la encontramos? 

Extensión de El Monte del Pardo

jueves, 18 de enero de 2024

Curso de identificación de gaviotas

¡Hola de nuevo! 

Esta semana hemos empezado con la parte práctica del curso de gaviotas. Teníamos muchas ganas porque hacía mucho tiempo que no le dedicábamos un buen rato a identificar juveniles. Estuvimos un rato solo en el Lago de la Casa de Campo donde las gaviotas llegan a medio día para darse un buen baño y beber agua. Por norma general es fácil observar dos especies de gaviotas, las más comunes. ¡Pero en este caso pudimos observar 5 distintas! ¿Queréis saber cuáles? Seguidme y os enseño esta gran  mañana de gavioteo.

Gaviota argéntea (Larus argentatus) siendo increpada por una gaviota patiamarilla (Larus michaelis) con una gaviota sombría (Larus fuscus) en primer término.

martes, 5 de mayo de 2020

Aves desde mi ventana

¡Hola de nuevo!
A raíz del confinamiento que estamos sufriendo estos días, hemos dejado de salir a disfrutar de la naturaleza. Nos hemos alejado de sus olores, de los susurros de sus habitantes y la belleza de sus paisajes. En cambio, el paso de las horas, los días y las semanas encerrados en casa nos ha llevado a descubrir esas experiencias desde la ventana de nuestros hogares.

Por ello, ahora que parece que se acerca el final, queremos resumir en una pequeña entrada las aves que hemos observado desde la ventana de Blue Nature. Lo cierto es que hemos tenido "la suerte" de coincidir con una época de paso migratorio: el prenupcial y hemos podido observar 31 sps entre estivales, invernantes y residentes.

Cuando se decretó el estado de alarma, al margen de la situación, había miles, millones de aves llevando a cabo el viaje de sus vidas. Muchas de ellas nacieron la primavera pasada aquí y vienen con el objetivo de criar en la tierra en la que crecieron. Los recursos y el clima son la motivación de muchas de ellas.

Otras muchas comenzaron su viaje de vuelta al norte, de donde verdaderamente son, pues estaban pasando únicamente el invierno en la Península. Y por último queda otro grupo de aves, residentes, comunes pero que en estos días nos parecen más especiales que nunca. Son las aves que vemos todos los días y a las que no solemos hacer mucho caso. Justo ahora comenzaban a reclamar territorios y sus cantos entran por nuestra ventana recordándonos viejos paseos por el campo.

Después de esta "breve" introducción os dejamos a continuación las aves que hemos podido identificar desde el día 14 de marzo desde nuestra pequeña ventana en el centro de la capital. Esperamos que os guste y os traigan buenos recuerdos. Les hemos dado un aspecto nuevo para que sea más divertido.

Este es el total de aves observadas durante el confinamiento. Un total de 31 sps
Este es el total de aves que hemos observado durante el confinamiento, un total de 31 sps.

martes, 16 de enero de 2018

La diversidad del Madrid Río I

El Madrid Río es un espacio verde en su infancia, ya que apenas tiene 6 años de vida. Fue por entonces cuando se soterró un tramo de la circunvalación de la M-30 convirtiendo ambos márgenes del río Manzanares en zonas peatonales y de recreo a modo de parque urbano, que otorgaron al río un aspecto renovado.

Aspecto actual del Madrid Río

martes, 26 de diciembre de 2017

Cuenca del Guadarrama, especies de Valmayor

Después de una temporada sin salir a ver aves por la infinita variedad de ecosistemas y rincones de la Comunidad de Madrid, la semana pasada tuvimos la oportunidad de visitar la cuenca del Guadarrama, concretamente al Embalse de Valmayor que a primera hora de la mañana presentaba un aspecto lunar.

Embalse de Valmayor

martes, 17 de octubre de 2017

Santillana y Pedrezuela, embalses para ver aves

La semana pasada después de mucho tiempo sin pasarnos por el Parque Regional de la Cuenca Alta de Manzanares, decidimos acercarnos a pasar el día en el entorno de dos embalses únicos, Santillana y Pedrezuela. Para nuestra sorpresa y a pesar de las altas temperaturas de estos días, a primera hora de la mañana pasamos bastante frío.

La naturaleza en este entorno vive a otro ritmo. Mientras algunos árboles empiezan a amarillear sus trajes otoñales, otros dejan caer delicadamente sus hojas que, hace meses, daban otro aspecto al bosque. Los rosales, los majuelos, los saúcos y otras especies vegetales comienzan a adornarse de frutos rojos, anaranjados e incluso morados que atraerán a unos hambrientos viajeros venidos del viejo continente, las aves migratorias.

Nuestra primera parada, el Embalse de Pedrezuela, también llamado de Guadalix pues represa a dicho río o El Vellón, aunque se desconoce la procedencia de este último.

Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.

La carretera que lleva hasta él tiene un buen apartadero (1) donde poder dejar el coche para o bien caminar siguiendo el camino que bordea al embalse o bien plantar el trípode, sacar los prismáticos y comenzar a disfrutar de su belleza otoñal e invernal. Desde este punto son muchas las acuáticas que se pueden divisar. Por estas fechas se ve alguna cerceta común (Anas crecca) aunque llegarán muchas más, acompañando se puede ver focha común (Fulica atra), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y ánade friso (Anas strepera).

Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.
Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.

Con suerte y si se mantiene el silencio, a pesar de la cercanía de la carretera, se puede escuchar el psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula), recién llegado del norte de Europa, el tsi-tsi-tsi de el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el carbonero común (Parus major) con su mítico chi chi-pan o el verderón común (Chloris chloris) con su difícilmente reconocible tit-it-it-it.

Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.

Una vez hubimos explotado todo el tesoro que tenía que ofrecernos este pequeño rincón del embalse, partimos al siguiente punto de observación, la Ermita de Guadalix de la Sierra (2). Desde allí sale una pequeña pista de tierra (3) donde a un lado podemos continuar destapando la riqueza del embalse con bandos de gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), alguna agachadiza común (Gallinago gallinago) picoteando la orilla o grupitos de somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Al otro lado del camino el mosquitero común (Phylloscopus collybita), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el mirlo común (Turdus merula), algún zorzal común (Turdus philomelos) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) puede salir a nuestro paso haciendo más agradable un camino que con la salida del sol comienza a hacernos sudar.

Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.

El consejo: al final de la pista, antes de una valla que corta el paso, la anchura del río comienza a estrecharse, normalmente hay bandos de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) pero si sigues un poco más y estás atento al pasillo de agua, tendrás la oportunidad de ver bien al martín pescador común (Alcedo atthis).

Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.

Después de ver hasta 40 especies diferentes en apenas unas horas, nos fuimos hasta el Embalse de Santillana, junto a Manzanares El Real. Aquí existen varios puntos de observación recomendados. En el Desacansadero del Espinarejo (1), donde se puede dejar el coche, existe un pequeño puente que atraviesa el río. Si el embalse está con agua, los cormoranes y las anátidas de Pedrezuela también se podrán observar en Santillana, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) también, aunque ahora una compañera algo más grande se puede diferenciar entre la multitud, la gaviota sombría (Larus fuscus). Todos estos personajes te entenderán durante unos minutos. Si por el contrario el nivel del agua es relativamente bajo, comenzarán a aparecer extensas praderas, en ocasiones verdes,  que suele aprovechar el ganado para pastar.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.

En dichas praderas y moviéndose ágilmente entre las fuertes patas del ganado se puede ver lavandera blanca (Motacilla alba), estorninos negro (Sturnus unicolor) y pinto (Sturnus vulgaris) e incluso bisbita alpino (Anthus spinoletta), todos ellos persiguen insistentemente a las vacas y los bueyes que van levantando según avanzan por el pasto, los insectos y otros invertebrados que se comen estas aves.

Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.
Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.

Cuando pensamos que este puente no podía dar más de si, avanzamos por la pista que sale del parking (2), desde allí pudimos ver mejor la zona del embalse y el encinar que colinda con la orilla donde bandos de rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) salen a lucir su azulado plumaje tras una ruidosa entrada en escena.

Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.

El consejo: Para finalizar la jornada nos acercamos hasta el lado opuesto del embalse (3). Allí los bajos niveles de agua, dejan ver un pequeño camino asfaltado que suele ser el cazadero de cigüeña blanca (Ciconia ciconia), garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta).

Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.
Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid. Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

martes, 15 de noviembre de 2016

La diversidad de las Tablas de Daimiel

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es uno de nuestros 15 parques nacionales y el más pequeño de los quince. Su singular extensión húmeda en mitad de Castilla La Mancha, la convierten en uno de los "hotspots" o puntos calientes en biodiverisdad. Está adecuado con pasarelas de madera y senderos indicados para evitar que las grandes masificaciones que visitan cada año este Parque alteren los valores propios de un parque nacional. Su historia es un relato interesante y alarmante sobre sequías y problemas de desecaciones. Sin embargo, los ríos que riegan esta comarca son de naturaleza muy diferente, unos de aguas dulces y otros salinas, lo que crea un pequeño paraíso que acaban aprovechando diferentes tipos de fauna.

Tras una visita a principios del mes de noviembre y con la amena compañía de Luis, Fernando y Daniel, dimos testimonio de lo que ocurre en este privilegiado ecosistema ahora que se va acercando el invierno. El estado de las Tablas fue el esperado, tras este caluroso y poco lluvioso verano, la mayoría de las Tablas estaban secas, pero en ningún momento esto fue un impedimento para nuestra ambición. Tampoco lo fue para la gran variedad de avifauna que puede observarse en este lugar, algo que varía mucho en función de la estación.



Las aves residentes

Son especies cuyas poblaciones pasan todo el año en el mismo lugar, son sedentarias y por lo tanto se pueden observar desde enero hasta diciembre. La mayoría de estas son aves muy comunes y habituales en las Tablas. En nuestra visita pudimos observar algunas de las que habitan este humedal.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus) en una de las pocas superficies inundadas en las Tablas.
Se trata de una especie muy habitual que por estas fechas presenta este plumaje invernal.
Garcilla bueyera (Bulbucus ibis) sobre las ramas secas que quedan por encima de la lámina de agua.
Las bueyeras, en Daimiel, se pueden ver descansando en campos y las zonas húmedas todo el año
Garceta común (Egretta garzetta) de madrugada en las Tablas.
Esta especie de pies amarillos se puede ver al amanecer en los alrededores del Parque Nacional.

Garceta común (Egretta garzetta) junto al resto de ardeidas en una zona con agua.
De madrugada, sus roncos sonidos se escuchan según te vas acercando a Daimiel.
Garza real (Ardea cinerea) en la orilla cerca del poco agua que queda tras el verano.
Suele frecuentar estas zonas de agua y vegetación palustre todo el año, aunque es más habitual en invierno.
Pareja de ánade azulón (Anas platyrhynchos) hembra izqda. macho drcha.
Especie muy común en las Tablas que se ha acostumbrado bastante a la presencia humana.
Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) la rapaz más ligada a las Tablas.
En algunos  lugares establece dormideros, pero sobre todo planea sobre el carrizo y la lámina de agua.
Macho de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) con un poderoso vuelo.
Al atardecer se pueden ver bastantes aguiluchos buscando refugio entre la vegetación.

Macho de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) sobrevolando nuestras cabezas.
Una mirada única con esos ojos tan amarillos que en este caso reflejan la luz del atardecer.
Gavilán común (Accipiter nisus) poco común en las Tablas, pues se trata de una especie forestal.
Daimiel posiblemente sea el lugar donde sale a cazar pájaros de pequeño tamaño.
Macho de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) realizando uno de sus habituales vuelos estáticos.
Los campos de cultivo, herbazales y pastos que has alrededor de las Tablas son el lugar ideal para él.
Una de las mayores sorpresas que nos pudimos llevar fue poder ver a esta especie tan esquiva.  Se trata del rascón europeo (Rallus aquaticus) un ave acuática típica de los humedales con abundante vegetación palustre en sus orillas y que normalmente no se deja ver, provocando que la única evidencia de su presencia sea su reclamo, que recuerda a los gruñidos y gritos de un cochinillo, nombre con el cuál se le conoce en algunos lugares.

Rascón europeo (Rallus aquaticus) entre las piedras de una de las orillas de las Tablas.
De color azulado y con un llamativo pico rojo, esta especie se muestra muy esquiva y tímida.
Rascón europeo (Rallus aquaticus) cerca de la orilla, donde se siente más seguro.
A pesar de la niebla mañanera, se aprecia bien su costado barrado y su pálida cola.

Gallineta común (Gallinula chloropus) con sus preciosos colores rojo y amarillo del pico.
Los bajos niveles de agua permiten hacer algo más visible a esta especie común pero esquiva.
Focha común (Fulica atra) entre las pasarelas de madera que recorren las Tablas.
Esta es otra de las especies que, como el ánade azulón, se ha acostumbrado a las multitudes.
Otra de las sorpresas fue poder localizar, en los campos de cultivo que hay antes de llegar a las Tablas de Daimiel, bastantes bandos de alcaraván común (Burhinus oedicnemus) descansando en los barbechos. De los 3 días que estuvimos, los pudimos ver en 2 ocasiones, en las que llegamos a contar hasta 34 alcaravanes juntos.

Alcaraván común (Burhinus oedicnemus) pareja descansando al amanecer.
Esta especie esteparia vive en terrenos abiertos como este.
Alcaraván común (Burhinus oedicnemus) bastante camuflado gracias a su plumaje.
De ojos enormes y tan amarillos como la base de su pico, características que lo delatan.
Avefría europea (Vanellus vanellus) en vuelo, dejando ver sus tonos negro y blanco.
Aunque en muchos lugares el avefría es invernante, aquí en las Tablas es una especie residente.
Mochuelo europeo (Athene noctua) sobre una chimenea de las casetas de los cultivos.
A pesar de la niebla, este pequeño búho se dejó ver a placer en los alrededores de Daimiel.
Mochuelo europeo (Athene noctua) sobre otra otra caseta, con algo menos de niebla.
Aquel día había bastantes mochuelos, en este caso cada mochuelo en su chimenea.
Mochuelo europeo (Athene noctua) esta vez fue más tímido y de la caseta fue hasta este árbol.
Curioso y tímido, el mochuelo, habitual de estos cultivos, se nos queda mirando.
Cogujada común (Galerida cristata) este aláudido casi nos pasa desapercibido entre los alcaravanes.
De color terroso se puede confundir entre lo barbechos que frecuenta.
Lavandera blanca (Motacilla alba) cerca de la entrada al Parque Nacional.
Acostumbrada a nuestra presencia nos recibe nada más llegar a las Tablas.

Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) sobre una antena del centro de las Tablas.
En las casetas y los edificios de la entrada se pueden ver los colirrojos bastante confiados.

Macho de tarabilla común (Saxicola rubecula) en una bonita estampa entre el carrizo.
Es bastante común verla en las plumas de los carrizos exhibiendo su rojizo pecho.
Macho de tarabilla común (Saxicola rubecula) también entre los carrizos.
Bastantes machos y hembras abundan entre la vegetación que decora los bordes del camino.
Cistícola buitrón (Cisticola juncidis) acrobático entre la vegetación de la vera del camino.
En las Tablas se escucha mucho su tsip, tsip, tsip... y permite mucho dar con él.
Hembra de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) cerca de los butrones.
Especie muy abundante en los alrededores de los arbustos.
Sin duda una de las especies que más nos interesaba ver y que abunda mucho en este humedal, son los bigotudos (Panurus biarmicus) con una de sus mejores poblaciones , aquí en las Tablas de Daimiel. Esta especie gregaria nos costó dar con ella los 3 días que estuvimos allí, pero finalmente pudimos ver varios bandos de 10-20 ejemplares entre hembras y machos. Estos últimos presentan lo que para algunos es la característica que le da la belleza a esta ave, las bridas negras que recuerdan a bigotes.

Macho adulto de bigotudo (Panurus biarmicus) entre el carrizo.
Muy inquietos, volando de un lado a otro se localizan gracias al ruido que van haciendo.
Alcaudón real (Lanius meridionalis) en una rama saliente entre el carrizo.
La vegetación palustre es un lugar que al atardecer se llena de vida ahora que llega el invierno.
Urraca común (Pica pica) al atardecer sobre una rama seca, observándonos desde lejos.
Esperando a que llegue el resto de urracas para entrar al dormidero.
Estornino negro (Sturnus uniclor) sobre una de los tejados que están próximos a las Tablas.
Es una especie muy común que se alimenta en los campos de los alrededores.
Bando mixto de gorriones morunos (Passer hispaniolensis) y gorrión común (Passer domesticus).
Ambas son especies que pasan todo el año en Daimiel.
Bando de gorriones morunos (Passer hispaniolensis) en uno de los árboles secos en las Tablas.
A pesar de su carácter residente, este tipo de bandos solo los forman en invierno.
Bando de gorriones morunos (Passer hispaniolensis) se mueven bastante por las ramas secas.
Los bandos, en algunos casos de más de 50 individuos, se mueven visiblemente por las Tablas.
Gorrión molinero (Passer montanus) en la rama de un chopo, junto a otros dos individuos.
Con su mancha en la mejilla, esta ave es inconfundible.
Bando de escribanos trigueros (Emberiza calandra) que llegan al atardecer.
Es asombroso la cantidad de trigueros que llegan con las últimas horas de sol.
Escribanos trigueros (Emberiza calandra) en el dormidero que se forma todas las noches.
Es una especie muy solitaria, pero para pasar la noche en invierno se vuelve gregario.

Las aves invernantes

Después de este largo repaso por las especies que pudimos ver en noviembre, pero que pasan todo el año en el Parque Nacional, pasamos a ver algunas de las especies que pudimos observar  y fotografiar que son características de los meses de otoño-invierno, como por ejemplo la llegada de los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) especie que no se puede observar en otras épocas del año aquí en Daimiel.

Pareja de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) se ven bastantes ejemplares en vuelo.
La falta de agua obliga a estas aves a irse a zonas inundadas que quedan lejos de los observatorios.
Garceta grande (Egretta alba) en la lejanía, dentro de las zonas que sí están inundadas.
Esta especie pasa el invienro entre nosotros y ahora muestra el pico de color amarillo (no reprod.).
Si hay algo por lo que se puede caracterizar las Tablas de Daimiel durante el invierno es por su recepción de aves invernantes de toda Europa, como es el caso de los ánsares comunes (Anser anser). Daimiel es junto con otros humedales del interior, como Villafáfila, uno de los mejores lugares para ver a estas aves migratorias. 

Bando de ánsares comunes (Anser anser) en vuelo y al amanecer se pueden ver muchos en vuelo.
La llegada de los ánsares suele estar precedida por sus gritos que delatan la identificación de esta especie.
Tarro blanco (Tadorna tadorna) en el borde de una de las zonas inundadas.
La lejanía del agua a los observatorios no nos permite admirar a esta hermosa especie.
COmo no podía se rmenos, Las Tablas de Daimiel también son un lugar ideal para la observación de grullas (Grus grus) pues en invierno llegan miles de aves, o bien para hacer escala aquí antes de continuar para el sur, o para quedarse. Entre las viajeras, destaca mucho la diferencia entre las aves adultas y los juveniles, que no muestranb los dibujos típicos de grulla que van del cuello hasta la cabeza.

Bando de grullas comunes (Grus grus) alimentándose de madrugada en un campo cerca de Daimiel.
Es habitual que en esta época cojan fuerzas en campos y dehesas antes de seguir su camino.
Pareja de grulla común (Grus grus) arriba adulto y abajo juvenil, las diferencias son evidentes.
Todas estas aves han crecido y nacido en el norte de Europa, ahora llegan a España a pasar el invienro.
Juvenil de grulla común (Grus grus) en vuelo, junto con otras grullas adultas.
Los bandos de grullas pueden alcanzar en algunos casos los cientos de aves.
Adulto de grulla común (Grus grus) con la mancha roja y los dibujos negros y blancos.
A pesar de ir en vuelo y a simple vista, se puede, en algunos casos diferenciar adultos y juveniles.
Agachadiza común (Gallinago gallinago) en vuelo, posiblemente espantada por algún lagunero.
EL plumaje de camuflaje de esta especie la hace invisible, en este caso, suerte que salió volando.
Andarríos grande (Tringa ochropus) en uno de los pocos lugares con agua.
Estas aves solo pasan el invierno con nosotros, el resto del año algunas se quedan en Alemania.
Ejemplar de 2º año de gaviota sombría (Larus fuscus) sobrevolando la parte inundada en Daimiel.
Ahora que llega el invierno se ven muchas sombrías invernando en el interior.
Bisbita pratense (Anthus pratensis) una de las especies de passeriformes que nos visita en invierno.
Le encantan los terrenos abiertos como los pastizales que se ven por las Tabalas.
Bisbita alpino (Anthus spinoletta) esta especie, como su nombre indica, es alpina.
Sin embargo, ahora en invierno, baja hasta estos lugares, donde el invierno es menos duro.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) regordete y anaranjado, se deja ver de vez en cuando en Daimiel.
Al llega el invierno muchas aves del norte de Europa llegan hasta España donde es mucho más suave.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) junto a los bisbitas, alimentándose en los pastizales.
Es también muy habitual verle revolotear entre los tarays de las Tablas.
Zorzal común (Turdus philomelos) llega casi de noche al humedal.
Probablemente pase la noche entre el carrizo, lo que le da seguridad.

Las aves en paso

Son aves que han pasado el verano aquí, con nosotros y que ahora retoman su viaje de regreso a sus cuarteles de invernada en África. También son aquellas aves que no son habituales de las Tablas de Daimiel, pero que en su paso migratorio hacia el sur, ya sea para quedarse en España o para continuar hacia el continente vecino. Un ejemplo claro son las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) que tras haber criado en la península tienen que atravesar ahora el Estrecho de Gibraltar, auqneu muchas ya se quedan todo el año.

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) en la parte inundada de las Tablas.
Vimos muchos bandos, algunos en vuelo y otros descansando, esperemos que les vaya bien.
Bando de espátulas (Platalea leucorodia) este fue el único que vimos, bajaron junto con las cigüeñas.
Las espátulas pueden estar viajando hacia Doñana, lugar donde si es habitual ver bandos invernales.
Por último, una especie bastante estival y que probablemente esté en su viaje hacia el sur, es el martinete común (Nycticorax nycticorax) del que pudimos ver muchos ejemplares, tanto individuos adultos como juveniles con sus características motas blancas.

Juvenil de martinete común (Nycticorax nycticorax) es una especie que en primavera abunda en Daimiel.
Cría en las Tablas y ahora pone rumbo al sur. Muchos viajarán a África, otros se quedarán en Doñana.
Adulto de martinete común (Nycticorax nicticorax) sus preciosos ojos rojos son muy llamativos.
De colores cenizos con una espalda oscura que contrasta mucho con el resto del plumaje.
Juvenil en vuelo de martinete común (Nycticorax nycticorax) recuerda a una garza en pequeño.
Los juveniles tienen los ojos de un color anaranjado bastante bonito.
Juvenil de martinete común (Nycticorax nycticorax) arreglándose el plumaje.
Sus plumas son diferentes de los adultos, son marrones con pintas blancas en las puntas.
Este es el recorrido de diversidad que mis compañeros y yo pudimos sacar en varias visitas. Es un hermosos lugar, en ocasiones muy lleno de gente (sobre todo en fines de semana y festivos), que alberga una diversidad abrumadora, ya que esto es solo una aproximación de las posibilidades que presenta este Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Quedan muchas aves que ver y muchos lugares que visitar, aunque sin duda lo que nos queda pendiente es una visita para poder ver la diversidad estival de este emblemático humedal de La Mancha.

Me despido con esta hermosa imagen de uno de los atardeceres que pudimos disfrutar en las Tablas. ¡Hasta la próxima!