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lunes, 29 de enero de 2024

Campiñas del Torote

¡Hola de nuevo!

Estamos de vuelta tras un fin de semana de rutas por la Comunidad de Madrid. El domingo tocaba visita a las Campiñas del Torote al atardecer. Buen momento para ver cómo las aves se van agrupando y congregando en sus respectivos dormideros. Ahora en invierno estos comportamientos son un espectáculo, más tarde, en primavera empezarán a escasear porque las aves estarán a otros menesteres. Fue un paseo fantástico en el que vimos 40 especies, pero algunos grupos de aves fueron increíbles ¿Quieres ver el volumen de aves que vimos? Acompáñanos en esta crónica.

Milano real (Milvus milvus) camino al dormidero

sábado, 13 de enero de 2024

Lagunas de Villafáfila

¡Hola de nuevo!

Ya es costumbre que cada enero hagamos una visita a la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila. Después de tantos años (aquí nuestra primera visita) ya es parte de nosotros. El sitio es una maravilla y la igual que el año pasado, la reserva está a tope de agua. Esto favoreció que la visita fuera todo un éxito. Esteparias, acuáticas y grullas no faltaron en nuestra visita. Pero sin duda lo mejor sucedió al final del día ¿Os lo cuento?

Bando de avefría europea (Vanellus vanellus) y chorlito dorado (Pluvialis apricaria)

jueves, 14 de diciembre de 2023

Presa del Rey. Cortados del Manzanares

 ¡Hola pechiazules!

Hoy hemos hecho una visita a un rincón muy especial de la Comunidad de Madrid, los cortados del Manzanares junto a la Presa del Rey, en el corazón del gran Parque Regional del Sureste. Ha sido una maravilla de salida en la que hemos disfrutado del paisaje otoñal, de las aves, de su fabulosa riqueza, del tiempo y del paseo. Hemos caminado como no solemos hacerlo la mayoría de ornitólogos, pero ha merecido la pena, ya que al final han sido más de 50 especies de aves. ¿Quieres saber qué hemos visto? ¡Allá vamos!

Milano real (Milvus milvus) en vuelo tras salir del dormidero

jueves, 21 de septiembre de 2023

Oso pardo en Somiedo

Hola de nuevo.

De nuestro último viaje por tierras leonesas y asturianas, nos traemos la memoria llena de imágenes, escenas y encuentros únicos en una tierra salvaje y misteriosa. Ciervos, zorros, corzos, rebecos, buitres, cárabos y el protagonista de este viaje, el oso pardo, fueron nuestros compañeros durante cuatro fantásticos días. 

Paisaje típico de Somiedo

martes, 9 de enero de 2018

La vida en la dehesa

¡¡Hola de nuevo!!

En esta ocasión os muestro algunas de las aves que vimos en una excursión por las dehesas de Sevilla la Nueva un municipio situado al oeste madrileño y adornado con estupendos paisajes adehesados.

A pesar de que disfrutamos muchísimo mostrando e identificando las especies más representativas de las dehesas, podríamos haber visto muchas más de no ser por la madrugadora niebla que impidió la observación durante las primeras horas de la mañana. Para aquellos de nosotros que nos gusta ver el amanecer en la naturaleza y ver a las aves cantando con los primeros rayos de luz, fue una pena encontrarse con una niebla tan espesa.

Las dehesas normalmente están llenas de vida, las especies que se muestran a continuación solo representan una pequeña parte de las muchas que se pueden llegar a ver entre las jaras, los pinos, los fresnos y las encinas del monte adehesado.

Aspecto de la dehesa de Sevilla la Nueva. Horas después de la espesa niebla que acompaño al amanecer, pudimos ver al completo este paisaje único.
Aspecto de la dehesa de Sevilla la Nueva.
Horas después de la espesa niebla que acompaño al amanecer, pudimos ver al completo este paisaje único.

martes, 14 de febrero de 2017

Ruta ornitológica: Naturaleza al sureste

Hola a todos.

La semana pasada salimos de ruta ornitológica por el Parque Regional del Sureste, en Madrid, a descubrir algunos de los rincones de este inmenso Espacio Natural Protegido. Fuimos con el objetivo de contemplar los bosques de taray, los humedales que los rodean (resultado de las graveras abandonadas) y las aves invernales que todavía esperan a que mejore el tiempo para comenzar su viaje de vuelta a las zonas de cría.

Nada más empezamos la ruta, pudimos ver muchos mosquiteros comunes, revoloteando como colibrís por encima de los cardos y las hierbas de la vera del camino, se ve que las temperaturas están aumentando y los insectos, de los que se alimentan, también están de vuelta.

Mosquitero común - Phylloscopus collybita

Algunos colirrojos tizones también aprovecharon este periodo de calorcito que llenó el campo de mosquitos. Los machos salían a saludarnos.

Macho de colirrojo tizón - Phoenicurus ochruros

Aunque a lo largo del día las temperaturas llegaron hasta los 15ºC, empezó la mañana en 0-1ºC, lo que recuerda que en Madrid todavía se pueden ver avefrías. Y eso pudimos hacer. Los campos de cultivo que también están presentes en el sureste, fuero un lugar estupendo para ver muchísimas garzas cazando junto a cigüeñas y por supuesto para encontrarnos con varios bandos de avefría europea que en algunos casos superaban los 100 individos.

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Tras varios minutos disfrutando de estos maravilloso bandos, mezclados con estorninos, continuamos nuestra ruta paralelos a los campos de cultivo que esta vez atraían a varios cuervos gritones y a algún aguilucho lagunero occidental que nos sobrevolaron sutilmente.

Cuervo grande - Corvus corax

Hembra de aguilucho lagunero occidental - Circus aeruginosus

Los lados de los caminos son auténticos paraísos, donde puedes escuchar moverse multitud de pequeños pajarillos como petirrojos, jilgueros, cogujadas o pinzones vulgares, que dejan oír su inconfundible y metálico "pink-pink".

Pinzón vulgar - Fringillia coelebs

Había muchos escribanos palustres también en los árboles y entre la vegetación. Vimos que algunos machos ya habían comenzado la muda y tenían la cara muy negra. Parece que se están preparando para ponerse guapetes y atraer a las hembras.

Hembra de escribano palustre - Emberiza schoeniclus

Las currucas, aunque ya las llevábamos escuchando un rato, hasta que no vimos al macho coqueto no paramos de buscar entre las retamas y los taray. Suerte que en un momento de despiste salió de entre la densidad de la vegetación para posarse en un cardo seco. En efecto, nuestras sospechas eran correctas, un bonito macho de curruca cabecinegra nos llevaba siguiendo todo el camino.

Macho de curruca cabecinegra - Sylvia melanocephala

Otros cantos del campo, como el insistente escribano triguero, nos amenizaron la mañana en la que la ropa de abrigo de por la mañana empezaba a sobrarnos por el calor.

Escribano triguero - Miliaria calandra

Los carboneros también estuvieron muy activos durante la ruta y bastante atrevidos, pues se nos acercaron lo suficiente como para poder verlos bien. Ya se podía empezar a ver algunas parejas revolotear juntas.

Macho de carbonero común - Parus major

Entre tanto y ya una vez llegamos a la zona en la que los campos de cultivo pasan cerca del río, pudimos ver la joya de la jornada, un elanio azul contemplando el panorama desde un árbol seco que salía de entre los carrizos que acompañan al río. Gracias a que estaba relativamente lejos pudimos estar un buen rato observándolo, hasta que se sacudió las plumas, remonto el vuelo, estuvo un rato cerniéndose y pronto se lanzo en picado hacia un barbecho donde cogió un animal del tamaño de un roedor y se lo llevo hasta una estructura de riego, donde paso unos minutos comiendo, acicalándose para después desaparecer en el horizonte. Un hermoso encuentro con un ave de extraordinaria belleza, tanto por su plumaje, como por su mirada.

Elanio azul -  Elanus caeruleus
Una vez dejamos atrás los cultivos para adentrarnos en el bosque de taray y los chopos de la ribera, donde el relincho del pito real resuena a cada paso, pudimos ver la influencia de la invernada de gaviotas en la Comunidad de Madrid. Más de 100 gaviotas sombrías entre aproximadamente 200 gaviotas reidoras en diferentes estados de muda. Algunas de ellas ya llevaban la cabeza negra mientras que otras todavía mantenían las manchas del plumaje invernal.

Bando mixto, de mayor tamaño la gaviota sombría -  Larus fuscus.
Algo más pequeña la gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

En las zonas inundadas pudimos aprender a diferenciar edades y plumajes, sobre todo de gaviota reidora, gracias a su abundancia en el humedal.

Bando de gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

La influencia del agua se hizo notar cuando dejamos de ver tantas especies típicas de campos de cultivo y comenzamos a ves aves acuáticas. En el río muchos ejemplares de zampullín común, cuchara común o ánade friso aprovechaban el agua para refrescarse un poco ya que la mañana empezaba a ser calurosa, con casi 20ºC, comparada con los días previos. También vimos cercetas y azulones que nos alegraron la mañana con sus frenéticos vuelos.

Machos y hembra (centro) de ánade azulón: Anas platyrhynchos
Macho de cerceta común - Anas crecca

Este aumento de las temperaturas hizo que muchas rapaces se desperezaran y salieran a campear para llenar sus buches. El más presente fue el busardo ratonero, que estuvo un rato gritando desde el aire y dejándonos un rato para diferenciar siluetas en vuelo.

Busardo ratonero - Buteo buteo

Justo después apareció una silueta como una flecha haciendo un picado hacia el bosque de taray. Se trataba de un azor, un voraz azor con la mirada puesta, seguramente, sobre algún ave de tamaño medio. De lo rápido que fue apenas nos dio tiempo a fotografiarlo, fue como una flecha.

Azor común - Accipiter gentilis

Ya llegando al final de la tarde pudimos ver una pareja de cernícalo vulgar hacer se arrumacos después de dejarnos ver dónde estaban pensando criar esta temporada.

Macho de cernícalo vulgar - Falco tinnunculus

Por debajo de los cernícalos y junto a más de 10 grazas reales, una pareja de garcetas grandes caminaba entre los cultivos dejando ver su largo cuello blanco.

Garceta grande - Egretta alba

Por último, nos cruzamos con esta abubilla, que parece señalarnos que dentro de algo más de un mes nos toca cambiar de estación y que sus compañeras viajeras volverán de África para deleitarnos con sus cantos distintivos: "hup-up-up".

Abubilla - Upupa epops

¡¡Hasta pronto!!


Vente a disfrutar del mejor turismo de naturaleza más cerca que nunca, encuentra tu actividad para descubrir un mundo que creías más lejos. Atrévete a elegir tu modo de redescubrir Madrid.

Rutas guiadas  por Espacios Naturales protegidos
Rutas ornitológicas
Rutas en familia
Educación Ambiental


martes, 20 de septiembre de 2016

Cantos y colores de La Pedriza

Dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y al sur del arroyo de la Dehesilla, se encuentra una de las tres partes, geológica y paisajísticamente diferentes, de la famosa Pedriza, La Pedriza Anterior. Aunque su relieve no supere los 1750 metros, en su extensión alberga una biodiversidad que sorprende al visitante, que no deja de toparse con una flora y una fauna únicas en esta zona tan cercana a varios núcleos urbanos.


Entre bosque mediterráneo y vegetación propia de las regiones de montaña, los ecosistemas forestales y matorralizados abundan en las laderas, mientras que las praderas y pastizales se abren junto con las pequeñas llanuras que quedan a la vera del camino. Un escenario magnífico para el desarrollo de la vida en La Pedriza y unas vistas espectaculares.

Paisaje de La Pedriza
Una de las vistas que se puede obtener durante el paseo

En una visita primaveral, hace ya unos meses, visité esta parte de dicho macizo, y caminando por la ladera que vierte sus aguas al Embalse de Santillana, se puede identificar bastantes aves, las cuales presentan en primavera tan coloridos plumajes y lo más importante, tan variadas melodías y cantos. Y es que durante los meses que dura esta estación y casi hasta el final del verano, las aves se vuelven más cantoras que nunca. Todo un repertorio que además de ser una maravilla, se convierte en un recurso más para identificar aves.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs).
A los pinzones les encantan, entre otras, las semillas de fresnos como este.

Este fringílido de manchas blancas y colores rojizos, se alimenta de frutos y semillas, pero cuando no está atareado tratando de llenar su estómago, se pone en una ramita medianamente escondida y pone a prueba toda su capacidad pulmonar. Sus dos o tres trinos de forma ascendente, acaban en un floreo "chuuu-ii-o".

La tradición ganadera, en su mayoría bovina, en esta parte del norte de Madrid, provocó en su día el levantamiento de una red de muros de piedra natural, que son hoy sustrato para una variedad de especies vegetales. Entre estas, se encuentra la zarzamora, que crece en el borde y base de algunas partes de estos muros. Si paseamos mirando y atendiendo a esta espinosa planta, podemos dar con un ave de apenas unos 10 gramos que se mueve cómodamente entre sus tallos y espinas, la "bigotuda" curruca carrasqueña. 

Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)
Macho de curruca carrasqueña (Sylvia cantillans).
Pequeñas y esquivas, las currucas se mueven sigilosamente entre la vegetación.

Este macho concretamente anduvo haciendo ruido entre la vegetación, hasta que, tras esperar pacientemente, salió y se posó en esta ramita seca para dejar ver su bigotera blanca, su barbilla anaranjada y su llamativo anillo ocular de un rojo vivo. Sin duda una mezcla de colores perfecta.

Dejando de lado los colores y volviendo a los cantos, una especie que brilla por su fácil identificación mediante su trino es la alondra totovía. Más pequeña que su prima campestre, este alaúdido de bosques abiertos realiza un "tliu-tliu" afalutado y descendente que puede escucharse desde lejos y que difícilmente se puede confundir.

Alondra totovía (Lullula arborea)
Alondra totovía (Lullula arborea) adulto con ceba.
Como su nombre científico indica, es una especie más forestal.
Alondra totovía (Lullula arborea)
Alondra totovía (Lullula arborea) adulto en un cable.
En las zonas en las que abundan, es más fácil verlas colgadas de los cables.

Cuando su pico no está lleno de invertebrados con los que dará de desayunar a sus pollos, se la puede oír desde posaderos como este en las zonas donde hay postes eléctricos o desde rocas en bordes de bosque o zonas más abiertas. De aspecto similar al del resto de aláudidos, se diferencia por la banda blanquecina que hay encima del ojo.

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) adulto.
A lo largo del recorrido las encinas esconden aves tan bonitas como esta.
Más sobre esta especie haciendo click aquí.

El herrerillo, algo más común que las últimas aves, presenta un traje amarillo con sombrero y capa de color azul. Esta pequeña ave acompaña al relicto bosque de encinas que crece desesperadamente en el rocoso suelo de La Pedriza. En este tipo de árboles, el herrerillo encuentra las orugas necesarias para su alimentación.

A medida que se va avanzando y que nos separamos más y más de las zonas más humanizadas, empezamos a alcanzar la Pedriza más salvaje, los territorios de las grandes rapaces, por lo que conviene no dejar de mirar el cielo en busca de aves como busardos ratoneros, buitres negros y leonados, águilas calzadas, culebreras o milanos.

Águila calzada (Aquila pennata)
Águila calzada (Aquila pennata) adulto morfo claro.
Fijarse en las plumas negras y la cabeza de color castaño.
Buitre leonado (Gyps fulvus)
Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto.
Carroñero por excelencia, surca los cielos con su enorme envergadura.
Buitre negro (Aegypius monachus)
Buitre negro (Aegypius monachus) adulto.
En el norte de Madrid y desde la Pedriza, se pueden ver ejemplares de esta emblemática rapaz.
Busardo ratonero (Buteo buteo)
Busardo ratonero (Buteo buteo) adulto.
Más barrado que las anteriores, se posa frecuentemente en los tendidos eléctricos.
Culebrera europea (Circaetus gallicus)
Culebrera europea (Circaetus gallicus) adulto.
Estrictamente cazadora de ofidios (serpientes) su color claro y su cabeza marrón la delatan.
Milano negro (Milvus migrans)
Milano negro (Milvus migrans) adulto.
Domadora del viento, esta rapaz abandona nuestros cielos todos los años a finales del verano.

Las características de la zona no son las adecuadas para poder albergar nidos o colonias de todas estas especies, sin embargo, la infinidad de claros que se abren en el bosque y la sucesión de pastizales dedicados al ganado, son el área de campeo perfecta para tan suculenta selección de rapaces. Allí encuentran todos y cada uno de los recursos alimenticios que necesitan y se convierten en uno de los principales atractivos de este macizo rocoso.

Estas zonas abiertas, se abren paso acompañadas en todo momento por un borde forestal, por lo que se vuelven a escuchar los cantos y trinos mientras se divisan desde lejos las plumas de colores. En este caso se trata del verdecillo, de sonido característico y de color más amarillo que verde, que no falta en cualquier itinerario de campo durante los meses de primavera y verano.

Serín verdecillo (Serinus serinus)
Macho de serín verdecillo (Serinus serinus) adulto.
Sus cantos ponen banda sonora al paisaje y ecosistema de la Pedriza.
Mosquitero papialbo (Phylloscupos bonelli)
Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) adulto.
De vientre más pálido que los otros mosquiteros y mucho menos amarillento.

Algo menos colorido pero igual de cantrín que el serín verdecillo, se puede escuchar o llegar a ver al mosquitero papialbo, exclusivo de este momento del año. Su famoso reclamo disilábico: "chu-ii" se escucha en parte del valle y resuena entre los robles por los que principalmente se le puede encontrar.

Saliendo una vez más del frondoso bosque hacia zonas más abiertas o incluso más matorralizadas, encontramos sabinas, enebros y jaras, que adornan un paseo ya de por sí agradable. Entre las aves que se pueden ver en este escenario se encuentran las currucas, que se mueven con comodidad entre la vegetación. Sin embargo, hay un par de aves que necesitan ser más visibles y es que no quieren que las hembras de su especie se pierdan sus irresistibles colores y sus atractivos cantos.

Escribano soteño (Emberiza cirlus)
Macho de escribano soteño (Emberiza cirlus) adulto cantando.
Su canto breve y monótono recuerda al del mosquitero papialbo, pero más largo.
Zarcero políglota (Hipolais polyglotta)
Zarcero políglota (Hippolaris poliglotta) adulto cantando.
Desde lo lato de una rama entona un reclamo de tipo gorrión: "trr, che-che"

Estos son el escribano soteño y el zarcero políglota, dos pequeños puntos amarillos que pueden verse desde lejos, cantando en lo alto de un árbol, bien visibles. El escribano reside aquí todo el año, pero el zarcero acaba de llegar de un largo viaje desde el continente africano y no puede perder un segundo y se pone a cantar

La que también ha llegado de África y ya se encuentra como en casa es la golondrina dáurica, que vuela junto a aviones comunes y golondrinas comunes de forma vertiginosa a ras del suelo, capturando los invertebrados que abundan en las zonas más abiertas.

Golondrina dáurica (Cecropis dáurica)
Golondrina dáurica (Cecropis daurica) adulto con la Pedriza de fondo.
El evidente obispillo blanco y su cola de golondrina son inconfundibles características de la especie.

Vuelos en círculo o picados de infarto, estas son el tipo de acrobacias que realizan para dejar embobado a cualquiera durante un largo periodo de tiempo. A su lado y casi a la misma velocidad, vuela otro grupo de aves que se distinguen claramente de las golondrinas, los vencejos.

Vencejo común (Apus apus)
Vencejo común (Apus apus) adulto sobrevolando pastizales.
Surcando los cielos a gran velocidad va atrapando a sus diminutas presas.

A modo de boomerang, vuelan de un lado a otro capturando insectos voladores, hasta generar una bola de invertebrados que guardan en su boca y que utilizarán posteriormente en su nido para alimentar a su prole.

Justo debajo de tanto movimiento, se extiende el pastizal, y en él un pequeño grupo de aves comunes se alimenta sin parar un segundo. Urracas, lavanderas, estorninos, cigüeñas, gorriones, mirlos y otras muchas especies más, avanzan caminando o a saltitos, a la vez que van recopilando semillas e invertebrados, una tarea necesaria, pues su éxito marcará la diferencia en la supervivencia de sus crías.

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)
Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) adulto marcado con la anilla de PVC: "ANEN".
Es típico ver bandos en los campos que acompañan al camino.
Estornino negro (Sturnus unicolor)
Estornino negro (Sturnus unicolor) adulto.
Lo cierto es que sus colores no son los más llamativos, pero lo compensa con su canto.
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Lavandera blanca (Motacilla alba) adulto con ceba.
Frecuente en zonas húmedas mientras se alimenta en áreas abiertas.
Milro común (Turdus merula)
Macho de mirlo (Turdus merula) adulto.
Aunque llueva, las plumas no se mojan gracias a aceites que extienden por todo su cuerpo.




Pincha en la imagen para ver la lista
completa de las 45 especies observadas
en la Pedriza: