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jueves, 7 de marzo de 2024

Vegas de Aranjuez

¡Hola de nuevo! 

En esta ocasión nos hemos ido al sur de Madrid, al paso del tajo por Aranjuez. Una zona fantástica de sotos ribereños que se despide del invierno y va dando paso a la primavera. El paisaje esta espectacular. Aunque muchos árboles no tenían hojas hemos podido ver gorriones comunes y molineros, palomas zuritas y torcaces y mucho estornino imitando algunas aves estivales. Se traían mucho ajetreo y algunos incluso llevaban ceba al nido.

Blanquita de la col (Pieris rapae)

lunes, 27 de noviembre de 2023

Invernada en Sierra Norte

 ¡Hola pechiazules!

Este fin de semana hemos estado al sur de Somosierra, en las laderas que forman parte del Plan de Ordenación de la Sierra de Guadarrama. Se trata de un territorio que, además de estar considerado LIC/ZEC por hábitats como pastizales, acebedas o matorrales de alta y media montaña, también acoge una importante invernada de paseriformes. La ruta discurre principalmente por el piso supramediterráneo mediterráneo, con vegetación potencial de melojar, pero lo verdaderamente interesante es la abundancia de frutos de acebo y mostajo. Su maduración tardía (nov-dic) atrae a muchas aves invernantes hasta sus atractivos frutos rojos. ¿Queréis saber qué especies? ¡¡Pues vamos con la crónica!!

Zorzal real (Turdus pilaris)

martes, 31 de octubre de 2017

Tras los mirlos capiblancos

Hola a todos de nuevo.

En esta ocasión os muestro algunas aves que vimos en una excursión al Parque Nacional de Guadarrama, en una subida al pico de Peñalara. El principal objetivo de la excursión era ver y fotografiar la llegada de los mirlos capiblancos que año tras año paran en las cumbres madrileñas durante sus movimientos migratorios.

"Si quieres venir a verlos con nosotros tenemos una excursión organizada para observar mirlos capiblancos el próximo 24 de octubre de 2020. Más información y reservas aquí"

El mirlo capiblanco (Turdus torquatus) es muy parecido al mirlo común pero a diferencia de este esta condecorado con una amplia medalla blanca en forma de babero que le cubre todo el pecho. En España únicamente se puede ver durante el periodo reproductor en las grandes cadenas montañosas del norte de la Península, al llegar el invierno muchas aves europeas atraviesan iberia para invernar al sur del viejo continente o al norte de África. Algunos ejemplares se quedan en pequeñas poblaciones invernantes en la mitad oriental de la Península Ibérica.

Para encontrar a estos mirlos que solo se ven a finales de octubre en Madrid, tuvimos que andar un buen rato hasta llegar a las Lagunas de Peñalara, donde son más fáciles de avistar. Por el camino muchas otras aves de las cumbres salieron a nuestro paso para deleite de todos los asistentes. Madrugamos y llagamos a Puerto de Cotos a la salida del sol, aunque la mañana salió fría el cielo estaba despejado y parecía que iba a ser un gran día.

Subida a Peñalara desde Puerto de Cotos tras los mirlos capiblancos.
Subida a Peñalara desde Puerto de Cotos tras los mirlos capiblancos.

martes, 14 de febrero de 2017

Ruta ornitológica: Naturaleza al sureste

Hola a todos.

La semana pasada salimos de ruta ornitológica por el Parque Regional del Sureste, en Madrid, a descubrir algunos de los rincones de este inmenso Espacio Natural Protegido. Fuimos con el objetivo de contemplar los bosques de taray, los humedales que los rodean (resultado de las graveras abandonadas) y las aves invernales que todavía esperan a que mejore el tiempo para comenzar su viaje de vuelta a las zonas de cría.

Nada más empezamos la ruta, pudimos ver muchos mosquiteros comunes, revoloteando como colibrís por encima de los cardos y las hierbas de la vera del camino, se ve que las temperaturas están aumentando y los insectos, de los que se alimentan, también están de vuelta.

Mosquitero común - Phylloscopus collybita

Algunos colirrojos tizones también aprovecharon este periodo de calorcito que llenó el campo de mosquitos. Los machos salían a saludarnos.

Macho de colirrojo tizón - Phoenicurus ochruros

Aunque a lo largo del día las temperaturas llegaron hasta los 15ºC, empezó la mañana en 0-1ºC, lo que recuerda que en Madrid todavía se pueden ver avefrías. Y eso pudimos hacer. Los campos de cultivo que también están presentes en el sureste, fuero un lugar estupendo para ver muchísimas garzas cazando junto a cigüeñas y por supuesto para encontrarnos con varios bandos de avefría europea que en algunos casos superaban los 100 individos.

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Bando de avefría europea - Vanellus vanellus

Tras varios minutos disfrutando de estos maravilloso bandos, mezclados con estorninos, continuamos nuestra ruta paralelos a los campos de cultivo que esta vez atraían a varios cuervos gritones y a algún aguilucho lagunero occidental que nos sobrevolaron sutilmente.

Cuervo grande - Corvus corax

Hembra de aguilucho lagunero occidental - Circus aeruginosus

Los lados de los caminos son auténticos paraísos, donde puedes escuchar moverse multitud de pequeños pajarillos como petirrojos, jilgueros, cogujadas o pinzones vulgares, que dejan oír su inconfundible y metálico "pink-pink".

Pinzón vulgar - Fringillia coelebs

Había muchos escribanos palustres también en los árboles y entre la vegetación. Vimos que algunos machos ya habían comenzado la muda y tenían la cara muy negra. Parece que se están preparando para ponerse guapetes y atraer a las hembras.

Hembra de escribano palustre - Emberiza schoeniclus

Las currucas, aunque ya las llevábamos escuchando un rato, hasta que no vimos al macho coqueto no paramos de buscar entre las retamas y los taray. Suerte que en un momento de despiste salió de entre la densidad de la vegetación para posarse en un cardo seco. En efecto, nuestras sospechas eran correctas, un bonito macho de curruca cabecinegra nos llevaba siguiendo todo el camino.

Macho de curruca cabecinegra - Sylvia melanocephala

Otros cantos del campo, como el insistente escribano triguero, nos amenizaron la mañana en la que la ropa de abrigo de por la mañana empezaba a sobrarnos por el calor.

Escribano triguero - Miliaria calandra

Los carboneros también estuvieron muy activos durante la ruta y bastante atrevidos, pues se nos acercaron lo suficiente como para poder verlos bien. Ya se podía empezar a ver algunas parejas revolotear juntas.

Macho de carbonero común - Parus major

Entre tanto y ya una vez llegamos a la zona en la que los campos de cultivo pasan cerca del río, pudimos ver la joya de la jornada, un elanio azul contemplando el panorama desde un árbol seco que salía de entre los carrizos que acompañan al río. Gracias a que estaba relativamente lejos pudimos estar un buen rato observándolo, hasta que se sacudió las plumas, remonto el vuelo, estuvo un rato cerniéndose y pronto se lanzo en picado hacia un barbecho donde cogió un animal del tamaño de un roedor y se lo llevo hasta una estructura de riego, donde paso unos minutos comiendo, acicalándose para después desaparecer en el horizonte. Un hermoso encuentro con un ave de extraordinaria belleza, tanto por su plumaje, como por su mirada.

Elanio azul -  Elanus caeruleus
Una vez dejamos atrás los cultivos para adentrarnos en el bosque de taray y los chopos de la ribera, donde el relincho del pito real resuena a cada paso, pudimos ver la influencia de la invernada de gaviotas en la Comunidad de Madrid. Más de 100 gaviotas sombrías entre aproximadamente 200 gaviotas reidoras en diferentes estados de muda. Algunas de ellas ya llevaban la cabeza negra mientras que otras todavía mantenían las manchas del plumaje invernal.

Bando mixto, de mayor tamaño la gaviota sombría -  Larus fuscus.
Algo más pequeña la gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

En las zonas inundadas pudimos aprender a diferenciar edades y plumajes, sobre todo de gaviota reidora, gracias a su abundancia en el humedal.

Bando de gaviota reidora - Chroicocephalus ridibundus

La influencia del agua se hizo notar cuando dejamos de ver tantas especies típicas de campos de cultivo y comenzamos a ves aves acuáticas. En el río muchos ejemplares de zampullín común, cuchara común o ánade friso aprovechaban el agua para refrescarse un poco ya que la mañana empezaba a ser calurosa, con casi 20ºC, comparada con los días previos. También vimos cercetas y azulones que nos alegraron la mañana con sus frenéticos vuelos.

Machos y hembra (centro) de ánade azulón: Anas platyrhynchos
Macho de cerceta común - Anas crecca

Este aumento de las temperaturas hizo que muchas rapaces se desperezaran y salieran a campear para llenar sus buches. El más presente fue el busardo ratonero, que estuvo un rato gritando desde el aire y dejándonos un rato para diferenciar siluetas en vuelo.

Busardo ratonero - Buteo buteo

Justo después apareció una silueta como una flecha haciendo un picado hacia el bosque de taray. Se trataba de un azor, un voraz azor con la mirada puesta, seguramente, sobre algún ave de tamaño medio. De lo rápido que fue apenas nos dio tiempo a fotografiarlo, fue como una flecha.

Azor común - Accipiter gentilis

Ya llegando al final de la tarde pudimos ver una pareja de cernícalo vulgar hacer se arrumacos después de dejarnos ver dónde estaban pensando criar esta temporada.

Macho de cernícalo vulgar - Falco tinnunculus

Por debajo de los cernícalos y junto a más de 10 grazas reales, una pareja de garcetas grandes caminaba entre los cultivos dejando ver su largo cuello blanco.

Garceta grande - Egretta alba

Por último, nos cruzamos con esta abubilla, que parece señalarnos que dentro de algo más de un mes nos toca cambiar de estación y que sus compañeras viajeras volverán de África para deleitarnos con sus cantos distintivos: "hup-up-up".

Abubilla - Upupa epops

¡¡Hasta pronto!!


Vente a disfrutar del mejor turismo de naturaleza más cerca que nunca, encuentra tu actividad para descubrir un mundo que creías más lejos. Atrévete a elegir tu modo de redescubrir Madrid.

- Rutas guiadas  por Espacios Naturales protegidos
- Rutas ornitológicas
- Rutas en familia
- Educación Ambiental


martes, 17 de mayo de 2016

Las últimas nieves de Peñalara

A lo largo de la subida a las lagunas que rodean la base de tan famoso pico, es habitual ver que la naturaleza todavía se resiste al cambio de estación. Un manto de nieve cubre, todavía, parte de los bosques y laderas de un paisaje que es el escenario de la vida. Las flores crecen y adornan las pocas praderas que no están tapadas todavía por la nieve. Mientras se puede ver a las aves trayendo material a los nidos, cantando desde sus elevadas ramas o cortejándose unas a otras.

Nieves de Peñalara
Las últimas nieves de Peñalara.
Narciso de roca (Narcissus rupestris)
Un precioso narciso de roca (Narcissus rupestris) empieza a crecer con la primavera.

Desde el parking de Valdesquí, situado un poco más abajo del centro de visitantes, se escuchan los voceríos de varias cornejas negras. Las vocalizaciones, como esta, son muy importantes en la comunicación entre córvidos. Sus gritos se escuchan a kilómetros y acaban despertando al resto de la ladera.

Con mi papel y mi boli para apuntar todas las especies, comienzo a subir la asfaltada cuesta que pasa justo por delante del centro de visitantes del parque. Las praderas que rodean el entorno están llenas de vida y parecen dar una calurosa bienvenida a cada nueva persona que viene a conocer Peñalara. Una juguetona pareja de herrerillos capuchinos, un macho de colirrojo tizón en el tejado de la caseta y un cuervo grande empeñado en conseguir algo de alimento. Sin duda una preciosa manera de comenzar la mañana.

Cuervo grande (Corvus corax)
Cuervo grande (Corvus corax) en una de las praderas.
Esta especie es la más grande de los 9 córvidos de nuestra fauna.
Su población es mucho más numerosa en esta zona de la Comunidad de Madrid.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) en el muro del centro de visitantes.
Al colirrojo se le puede ver siempre entre las rocas de los muros y las casetas.
Para saber más sobre esta especie haz clic aquí.

Entre tanto, no pierdo detalle de un pequeño carbonero garrapinos que se encuentra muy cerca, cantando entre las ramas de un rosal. Es curioso ver la facilidad que tiene para moverse entre las afiladas garras de esta planta. Sin previo aviso, el carbonero sale volando y se mete en una pequeña grieta en uno de los muros. Y es que a pesar de ser bastante forestal, el garrapinos también anida en lugares como este, aunque es mucho menos habitual, claro.

Carbonero garrapinos (Pariparus ater) 1
Carbonero garrapinos (Periparus ater) nuevo vecino del colirrojo tizón.
En esta rama, seguro que está a salvo de depredadores, y puede vigilar sin miedo su hogar

Con la nieve derritiéndose a causa del aumento natural de las temperaturas y de las horas de sol, los ríos llegan llenos de agua y los arroyos corren por la superficie, creando pequeños charcos a lo largo del camino que se adentra en un frondoso pinar. En él puedo comenzar a escuchar el canto del petirrojo europeo, que enseguida se deja ver para convertirse en el nuevo motivo de mi sesión fotográfica. También los pequeños grupos de piquituertos entretienen a cualquiera. Asombra ver cómo sus picos están preparados para hacerse con las semillas  de dentro de las piñas

Petirrojo europeo (Erithacus rubicola) sobre una madera.
Los colores de su pequera contrastan mucho con sus grises y pardos de su parte dorsal.
Hembra de piquituerto (Loxia curvirostra) sobre la copa de un pino.
Las hembras son de este color verde amarillento, mientras lo machos se chulean del colorido de su plumaje.
Joven de piquituerto común (Loxia curvirostra) picotenado las yemas.
Los juveniles tienen estas bandas tan oscuras en la parte ventral y lateral.

Si tuviera que destacar algo de Peñalara, que no fuera su paisaje y su riqueza, elegiría la asombrosa abundancia de un ave habitual de estos ecosistemas montanos, el acentor común. Daba igual dónde mirases, encima de una retama, en el suelo, en la rama de un árbol, sobre la poca nieve que queda, etc. Allí estaba, esperándote.

Acentor común (Prunella modularis) sobre la poca nieve que queda en la subida.
Aunque hayamos entrado ya en la primavera tardía, la nieve y el frío singuen siendo terribles enemigos de las aves.
Por eso encontrar una fuente de alimento como esta piña abierta es un lujo que solo unos pocos se pueden permitir.
Acentor común (Prunella modularis)

Llegando ya a una zona más abierta que sube hasta la Laguna de Peñalara, el ambiente cambia por completo. La nieve aun está presente, pero se derrite, poco a poco, encharcando casi todas las praderas que rodean la pasarela de madera que comunica el camino con la laguna. Entre ellas se deja ver, con algo de vergüenza una collalba gris. Su famosa cola con colores que forman una T invertida delata  su presencia.

Deshielo en Peñalara.
Collaba gris (Oenanthe oenanthe) sobre una de las rocas de la pradera.
Esta preciosa ave de marcados contrastes en cu plumaje, se alimenta de invertebrados.

Ya casi en la laguna, alguna que otra pareja de pardillos comunes revolotea de un lado a otro haciendo el característico ruido de los pardillos comunes. En un momento uno de los machos se posa en un poste de madera y es el momento de inmortalizar la escena. No pierden de vista mis moviemientos, un pequeño grupito de dos o tres aviones roqueros, que bajan de vez en cuando al suelo a beber del agua del deshielo.

Macho de pardillo común (Carduelis canabina) sobre uno de los postes que van junto a la pasarela.
En los machos, recordad, que lo que predomina son los colores rojizos.

Tras pasar una buena mañana en la laguna y disfrutar de su belleza, toca poner rumbo a casa y ver qué aguarda la vuelta. Además de ver algún que otro agateador europeo, también sigo los movimientos de una pareja de escribano montesino que parece tener el nido cerca del camino pues veo que no paran quietos, que vuela de aquí para allá pasando de vez en cuando con unas ramitas para el nido.

Escribano montesino (Emberiza cia) sobre una roca.
El dibujo de la cara de esta especie es único. Solo el escribano soteño tiene un dibujo parecido.
Sin embargo, los colores del montesino son azulados mientras que los de su primo el soteño son amarillos. 

Finalmente toca despedirse, pero no sin antes cerrar los ojos una vez más para disfrutar del sonido de la sierra, de las laderas que recogen el agua del deshielo. Carboneros garrapinos y acentores, abundantes por los bosques de la sierra, son la melodía de subida a las lagunas. Pero sin duda queda grabado en la mente el griterío del trepador azul, que posado en una pequeña rama que os dejo más abajo en una grabación.

Acentor común (Prunella moddularis) cantando.
Carbonero garrapinos (Periparus ater) cantando.
Trepador azul (Sitta europea) cantando


Lista completa de las aves vistas y/u oídas (*):

2 Cuco común*
1 Abejaruco europeo*
7 Arrendajo euroasiático
4 Corneja negra
3 Cuervo común
3 Avión roquero
17 Carbonero garrapinos
3 Herrerillo capuchino
1 Trepador azul
1 Agateador europeo
1 Reyezuelo sencillo
5 Petirrojo europeo
2 Colirrojo tizón
1 Collalba gris
1 Mirlo común
1 Zorzal charlo
31 Acentor común
7 Escribano montesino
5 Pinzón vulgar
9 Piquituerto común
2 Pardillo común
1 Verderón serrano

martes, 15 de septiembre de 2015

Lagunas de Villafáfila II

¿Os acordáis de mi visita a Las Lagunas de Villafáfila?
Probablemente no, seguramente porque ya hace mucho tiempo desde que escribí aquel relato, concretamente ocho meses, por entonces era invierno. Para retomar nuestra aventura vamos a recordar dónde lo dejamos, aquí tenéis unos recordatorios que os ayudarán:
  • Nos encontramos en la provincia de Zamora con la friolera de 6 grados bajo cero.
  • Es temporada de ánsares comunes y otras anátidas que vienen a pasar aquí el invierno.
  • La lista de especies iba por:
    • Ánsar común (Anser anser)
    • Focha común (Fulica atra)
    • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
    • Silbón europeo (Anas penelope)
    • Porrón europeo (Aythya ferina)
    • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
    • Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis)
    • Abubilla (Upupa epops)
Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, en la provincia de Zamora.
¿Os vais situando? Si lo que necesitas es leer otra vez el relato de Las lagunas de Villafáfila I esta es tu oportunidad.

Como recordáis mi compañero Pablo Fernández y yo madrugamos para coger el coche dirección a la Reserva Natural. Cuando uno tiene estos hábitos es capaz de ver a las aves salir de sus dormideros nocturnos en grandes bandos camino al lugar en el que se alimentan normalmente campos y barbechos cercanos. Y es así como nos topamos con dos especies que siguen ese comportamiento el estornino negro y  la grajilla occidental, cunado llega el ocaso se juntan en árboles o antiguas edificaciones para pasar la noche, pero en grupo uno se siente más protegido, obvio. Cuando ya está amaneciendo estos dormideros dejan escapar grandes bandos de aves y en ese momento entramos en escena Pablo, yo y nuestra Canon para captar esos momentos.

Bando de estornino negro (Sturnus unicolor) en las Lagunas de Villafáfila.
Se pueden dar concentraciones de miles de ejemplares de estornino en un solo dormidero.
Bando de grajilla occidental (Corvus monedula) en las Lagunas de Villafáfila.
Saliendo del dormidero al amanecer.
El ruido que montan estos grupos de aves llaman la atención tanto de los tíos con botas y prismáticos como de los depredadores de alrededor. Y es que no habían pasado ni treinta minutos cuando ya sobrevolaba la superficie del agua uno de los depredadores de la Reserva Natural, el aguilucho lagunero occidental. Una hembra adulta en busca de alguna víctima descuidada.
Un poco menos madrugador pero también atento a cualquier movimiento en falso de sus presas, el milano real, que con su silueta fácilmente reconocible decoraba nuestro cielo de amanecer.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) en las Lagunas de Villafáfila.
Uno de los depredadores de la Reserva Natural.
Milano real (Milvus milvus) en las Lagunas de Villafáfila.
Su cola ahorquillada y sus manchas en las alas hacen reconocible a esta rapaz.
Estas dos especies, con unas cuantas más forman la parte alta de la cadena trófica de las Lagunas de Villafáfila. Detrás de estas dos esbeltas aves llegan algunos oportunistas y carroñeros, hablo de los córvidos, que tantos mitos y fábulas han protagonizado. Durante nuestra visita localizamos dos de las nueve especies que abundan en la Península ibérica: el cuervo grande y la urraca común. Dos especies bastante frecuentes, sobre todo esta última que ha llegado a colonizar nuestras ciudades.

Cuervo grande (Corvus corax) en las Lagunas de Villafáfila.
Su color negro y sus hábitos necrófagos lo ha convertido en un ave de mitos y leyendas.
Pareja de urraca común (Pica pica) en las Lagunas de Villafáfila.
Esta especie la podemos encontrar también en zonas urbanas gracias a su carácter oportunista.
De madrugada todo el mundo se pone las pilas para buscar el alimento suficiente para sobrevivir un día más en la Reserva Natural. Los que salen de los dormideros, los que planean en el cielo, los oportunistas, etc. Y es que en Villafáfila hasta a nosotros nos entra hambre al encontramos con una garza real en plena faena. Se pasea por los alrededores de las lagunas en busca de pequeños vertebrados, su técnica es propia de una ardeida, avanzando despacio, sin dar un paso de más ni uno de menos, con cautela y atenta a cualquier movimiento para extender su cuello y hacerse con la presa. Puro espectáculo.

Garza real (Ardea cinerea) en las Lagunas de Villafáfila.
Nuestra protagonista en este caso está un poco escondida, ¿consigues verla?
Compañera de la garza, también pasea por las orillas en pequeños grupos o en solitario, el avefría europea. Esta preciosa ave conjunta una serie de blancos y reflejos de colores que me traen buenos recuerdos. Se trata de una especie principalmente escasa durante la época reproductora, pero en invierno cantidad de ejemplares europeos vienen a pasar el invierno a lugares como este.

Avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
Los dibujos que forman sus blancos y oscuros, junto con los reflejos verdes y rojos la hacen muy atractiva.
Grupo de avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
En invierno se juntan ejemplares que se reproducen en España con otros individuos migradores
Estás y otras muchas aves, como la lavandera blanca o los pequeños y juguetones gorriones, nos acompañaron durante nuestra visita  las lagunas de Villafáfila, incluso al final conseguimos ver a las avutardas en las extensas llanuras de la Reserva. Pero eso seguro que ya lo sabéis gracias a la entrada del mes de febrero En busca de la Avutarda común.

Lavandera blanca (Motacilla alba) en las Lagunas de Villafáfila.
Se trata de una especie muy asociada a ecosistemas húmedos como este.
Gorriones comunes (Passer domesticus) en las Lagunas de Villafáfila.
Como es invierno su oscuro babero negro no se marca tanto en los machos.
Tres avutardas (Otis tarda) pasean por el horizonte en las Lagunas de Villafáfila.
Más sobre esta ave aquí.
En definitiva una jornada productiva que suma a nuestra lista inicial de ocho especies otras muchas más para hacer un total de 26. Aquí las tenéis todas:
  • Ánsar común (Anser anser)
  • Focha común (Fulica atra)
  • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
  • Silbón europeo (Anas penelope)
  • Porrón europeo (Aythya ferina)
  • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
  • Zampullín común (Tachybaptus ruficollis)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Estornino negro (Sturnus unicolor)
  • Grajilla occidental (Corvus monedula)
  • Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus)
  • Milano real (Milvus milvus)
  • Cuervo grande (Corvus corax)
  • Urraca común (Pica pica)
  • Garza real (Ardea cinerea)
  • Avefría europea (Vanellus vanellus)
  • Lavandera blanca (Motacilla alba)
  • Gorrión común (Passer domesticus)
  • Avutarda común (Otis tarda)
  • Tarro blanco (Tadorna tadorna)
  • Cuchara común (Anas clypeata)
  • Cerceta común (Anas crecca)
  • Paloma bravía (Columba livia)
  • Cernícalo primilla (Falco naumanni)
  • Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
  • Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
Espero que os haya gustado esta segunda parte de nuestra visita a las Lagunas de Villafáfila durante la temporada invernal. Os animo a que ahora que se acerca de nuevo esta época del año os organicéis con tiempo para poder visitarlas y observar a los ánsares comunes en esta Reserva Natural única, tal y como lo hicimos nosotros.

Ánsares comunes (Anser anser) en las Lagunas de Villafáfila.
Os dejo esta última foto para animaros a visitar la Reserva Natural.