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martes, 10 de octubre de 2017

Aves comunes de parques y jardines para empezar

El sitio perfecto para empezar a ver aves son los parques urbanos. Allí las especies que podemos ver son, sobre todo, aves comunes, las mejores para la iniciación a la ornitología. La identificación puede ser muy complicada cuando estamos empezando, hay muchos nombres y algunas especies no son tan diferentes. En Blue Nature hemos querido darte algunos trucos y algunos nombres para que empieces a fijarte en las aves mientras paseas por tu parque favorito.

Aves comunes de los parques urbanos
Aves comunes y la exótica cotorra argentina de los parques urbanos

Los gorriones
Seguro que todos alguna vez has visto algún gorrión común (Passer domesticus) por la calle, en un parque, jardín, urbanización o incluso picoteando las migas que han caído al suelo de la terraza en la que disfrutas de tu bebida favorita.

Gorrión común macho (Passer domesticus) píleo gris, colores marrones rojizos y pico corto pero robusto.
Gorrión común macho (Passer domesticus) píleo gris, colores marrones rojizos y pico corto pero robusto.

Se trata de un ave de pequeño tamaño de colores y tonalidades marrones. Su pico es de tipo granívoro, es decir corto y robusto. Su cola es cuadrada y proporcionada con su cuerpo. Su plumaje puede variar según el sexo. Los machos son de colores marrones rojizos con un pequeño babero negro justo en la garganta. En la parte superior de su cabeza (píleo) una mancha color gris lo diferencia del resto de especies de gorriones. Las hembras son de tonalidades marrones amarillentas, más ocres y apagadas que los machos.

La forma y tamaño de su pico nos delata su dieta, principalmente semillas, aunque en las ciudades ha encontrado otros muchos recursos.

A pesar de ser una de las aves más comunes en nuestros parques y jardines urbanos, está pasando por una mala racha, sus poblaciones, en España y en Europa están en claro declive e incluso en capitales como Londres han llegado a desaparecer.

Carbonero o herrerillo
Ambas son especies forestales, les gusta mucho moverse de forma inquieta entre las ramas ocultando sus vistosos colores. Con un poco de paciencia podremos ver los colores azulados del herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y la banda negra en el vientre del carbonero común (Parus major).

Se trata de aves muy frecuentes en parques pero sobre todo en zonas verdes de pequeñas urbanizaciones donde tienen acceso a los comederos que muchos amantes de las aves colocan en sus jardines. Sin tiempo para verlos detenidamente pueden parecernos similares, sin embargo son completamente diferentes. 

El carbonero es un ave un poco más grande y robusta con mejillas blancas, una cabeza, nuca y collar negro que se extiende por el vientre en forma de corbata. Esta mancha negra alargada que atraviesa un vientre de color amarillo limón, en machos es mucho más gruesa y larga, llegando incluso a alcanzar la zona de la cloaca. De pico corto pero fuerte y cola cuadrada y proporcionada respecto al y tamaño del cuerpo.

Carbonero común (Parus major) picoteando los insectos de esta zarza.
Carbonero común (Parus major) picoteando los insectos de esta zarza.
Los colores negros y blancos de su cara son claves para diferenciarlo del herrerillo.

Por otro lado el herrerillo tiene colores mucho más azulados, tanto en hembras como en machos, esta especie carece de dimorfismo sexual. Su píleo y sus alas son de un azul vivo en la mayoría de los casos. Su vientre también es de color amarillo, pero carece de esa corbata negra del carbonero. En tamaño el herrerillo es mucho más pequeño, con el pico del mismo estilo, corto pero fuerte que le sirve tanto para atrapar orugas como para abrir la dura cáscara de los cacahuetes que gentilmente han colocado en el comedero que adorna el jardín.

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) colgando de un comedero de cacahuetes casero.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) colgando de un comedero de cacahuetes casero.
Los colores azules brillantes lo diferencian del carbonero.

Pájaros carpinteros
Aunque son algo menos habituales que los anteriores, en nuestros parques urbanos también podemos encontrar dos especies de pájaros carpinteros o pícidos, el pito real (Picus viridis) y el pico picapinos (Dendrocopos major). De hábitos distintos pero costumbres parecidas destacan por tener picos fuertes y el comportamiento típico de esta familia, trepar por el tronco de los árboles.

Pico picapinos (Dendrocopos major) la nuca de color rojo nos delata que se trata de un macho.
Pico picapinos (Dendrocopos major) la nuca de color rojo nos delata que se trata de un macho.

De arriba para abajo trepa el pico picapinos haciendo toc toc en la madera hasta encontrar el hueco en el que está escondida la larva de la que se alimenta, en ese momento extiende su larga lengua y se hace con el festín. Este pájaro carpintero de tamaño medio tiene un fuerte pico adornado con un plumaje de color negro y pintas blancas rematado por una nuca de color rojo en machos y completamente negra en hembras. Los juveniles presentan toda la parte superior de la cabeza o píleo de color rojo. Su cola es muy corta respecto a su cuerpo aunque les es muy útil para apoyarse mientras suben el tronco o las ramas de los árboles.

Pito real (Picus viridis), la mancha negra en la mejilla nos dice que se trata de una hembra
Pito real (Picus viridis), la mancha negra en la mejilla nos dice que se trata de una hembra.
Si la bigotera en vez de negra fuera de color rojo se trataría de un macho.

El pito real, aunque también trepa por los árboles, pasa parte de su tiempo paseando por el suelo, ya que tiene la misma costumbre que el oso hormiguero. Su larga lengua le permite alcanzar las hormigas que se esconden bajo tierra, pero también hace toc toc para encontrar larvas en la madera de los viejos chopos de un parque urbano. Sus colores son completamente diferentes a los de su primo el pico picapinos, el plumaje es completamente verde salvo el píleo. Una pequeña mancha o bigotera junto al pico sirve para diferenciar machos, mancha de color rojo, de hembras cuya mancha es negra.

Palomas y tórtolas
Pueden parecernos idénticas pero en el fondo hay unas pequeñas pautas que nos permiten identificar las tres especies de palomas y tórtolas más comunes de espacios verdes. Para empezar hay que saber que la paloma que conocemos, la de las ciudades es la versión doméstica de la paloma bravía (Columba livia) que solía vivir en cortados y paredes rocosas y que fue usada como paloma mensajera. Recientemente una pariente mucho más forestal se ha vuelto confiada y ha entrado en las ciudades, se tarta de la paloma torcaz (Columba palumbus) de tamaño mucho mayor.

Paloma bravía (Columba livia) variante doméstica. Muy frecuente en los parques urbanos.
Paloma bravía (Columba livia) variante doméstica. Muy frecuente en los parques urbanos.
Paloma torcaz (Columba palumbus) bebiendo agua en la fuente de un parque urbano
Paloma torcaz (Columba palumbus) bebiendo agua en la fuente de un parque urbano.

A diferencia de su prima, la torcaz presenta unas marcas blancas clave para identificarla correctamente. Una de esas manchas blancas se encuentra en el cuello, la otra se trata de dos bandas alares una en cada ala de color blanca que solo son visibles durante su vuelo.

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) más rosada que las palomas anteriores.
Tórtola turca (Streptopelia decaocto) más rosada que las palomas anteriores.

Otra vecina que vive junto a palomas bravías y torcaces pero que no tiene nada de paloma es la tótola turca (Streptopelia decaocto) mucho más elegante y delgada. El pico es algo más fino de color negro, cola y cuerpo mantienen proporciones adecuadas y es imposible diferenciar machos de hembras, aunque normalmente en época de cría los machos se vuelven muy pesados tratando de hacerse con una conquista. A diferencia de los plumajes grisáceos de las anteriores bravías y torcaces, la tórtola turca presenta un plumaje ocre adornado con un pequeño y disimulado collar negro que en cierto tiempo le dio el nombre de tórtola de collar.

Estorninos o mirlos
Existe un grupo de aves que corretean por las verdes praderas del parque más cercano. Pueden parecer ser de la misma especie sin embargo son dos aves completamente distintas. Estamos hablando de unos pájaros negros conocidos como mirlo común (Turdus merula) y estornino negro (Sturnus unicolor). Similares por no tener ninguna marca o mancha llamativa pueden ser confundidos, sobre todo cuando solapan las poblaciones en un mismo lugar.

El mirlo tiene dimorfismo sexual aunque poco marcado. El macho es de color negro puro, oscuro con un anillo en el ojo de color naranja que acompaña al pico del mismo color. Las hembras, algo más modestas, presentan un plumaje oscuro negro, pero de tonalidades marrones y tanto pico como el anillo del ojo presentan colores anaranjados muy apagados. Su cola es bastante larga y sus hábitos suelen ser solitarios, rara vez se ve dos, tres machos juntos, en todo caso dos si son pareja.

Macho de mirlo común (Turdus merula) comiendo lo que más le gusta, lombrices.
Macho de mirlo común (Turdus merula) comiendo lo que más le gusta, lombrices.
El anillo ocular, el pico y el color negro puro nos ayuda a diferenciarlo de la hembra.

Por otro lado, el estornino es una especie muy gregaria, sociable y le encanta protegerse formando bandos enormes, de cientos e incluso miles de individuos aunque en los parques urbanos se ven pequeñas asociaciones de varios ejemplares. Respecto al tamaño es parecido al mirlo, la diferencia reside en el tamaño de la cola y el color del anillo del ojo que en el estornino es negro, su pico puede ser naranja pero también nego. Su cola es bastante corta respecto a su cuerpo y suele andar erguido, su vuelo además, es bastante torpe.

Estornino negro (Sturnus unicolor) paseando tranquilo por uno de los parques urbanos en los que abunda.
Estornino negro (Sturnus unicolor) paseando tranquilo por uno de los parques urbanos en los que abunda.

Otras aves comunes
Hay muchas aves que viven más cerca de lo que pensamos, si quieres empezar puedes salir a los parques y tratar de diferenciar estas aves, de apuntar sus diferencias, dibujar comparativas o anotar comportamientos que los diferencian.

Estas no son las únicas especies que viven en nuestros parques, existen muchas más, pero son las más comunes. Otras aves como la urraca común (Pica pica), el petirrojo europeo (Erithacus rubecula), el ánade azulón (Anas platyrhynchos), la goondrina común (Hirundo rustica), el serín verdecillo (Serinus serinus) o el agateador europeo (Certhia brachydactyla) son frecuentes en los espacios verdes de las ciudades.

Serín verdecillo (Serinus serinus) otra de las especies habituales en los parques urbanos.
Serín verdecillo (Serinus serinus) otra de las especies habituales en los parques urbanos.

Golondrina común (Hirundo rustica).
Golondrina común (Hirundo rustica).

Urraca común (Pica pica) en uno de los espacios verdes de la ciudad.
Urraca común (Pica pica) en uno de los espacios verdes de la ciudad.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) habitual sobre todo en invierno cuando escapa del frío de sus áreas de cría.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) habitual sobre todo en invierno cuando escapa del frío de sus áreas de cría.

Desde Blue Nature te animamos para que empieces a salir a identificar especies en el parque más cercano a tu domicilio, que empieces a diferenciar carboneros de herrerillos, mirlos de estorninos o que sepas identificar bien las palomas y tórtolas. Pronto descubrirás que hay otras sorpresas esperando detrás de un matorral, en la copa de un árbol, en una pradera o incluso en una pequeña charca. Una vez que lo controles estarás listo para salir por ahí buscando especies nuevas por parques naturales, reservas o incluso ZEPAS. 

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid.

Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

martes, 24 de mayo de 2016

Las aves del Retiro para empezar

Tanto si estás empezando, como si ya llevas un tiempo en este pequeño mundillo, deberás saber que de entre todos los sitios posibles en los que comenzar a observar aves, los parques urbanos tienen una peculiaridad, las aves están más acostumbradas al trasiego de personas y por tanto no desconfían demasiado. Esta característica permite observarlas detenidamente, con o sin prismáticos, apuntar sus comportamientos y lo más importante disfrutar de ellas. En este caso, el parque del retiro del centro de Madrid es un lugar idóneo para recorrer, aprender y descubrir la fauna que se mueve entre bancos y fuentes.

Aves del Retiro

Con este recorrido por las especies más comunes del Parque del Retiro se puede empezar a diferenciar especies únicamente atendiendo a unos pequeños detalles. Sumérgete en esta experiencia para descubrir un mundo que creías conocido, deja que las aves te sorprendan.

¿Y cuales son los trucos? ¿Tengo que compararme una guía? ¿Me tengo que aprender una lista de nombres? Lo primero es calma. No hay que saber todo desde el primer día, vamos a empezar poco a poco, ¿no? Una de las mejore recetas que hay para iniciarse en la observación de aves es la siguiente: fijarse siempre en tamaño, forma del pico, forma de la cola y marcas características del ave. Con estos cuatro aspectos sabremos diferenciar más del 50% las especies. Estos son los truquillos en los que os podéis ir fijando:

Tamaño

Tamaño y forma del ave. Haz clic en la foto para más detalle.
Las tres aves que hay a continuación presentan, entre otras cosas, un tamaño diferente entre sí. Aparentemente fijarse en esto parece una tontería, porque es evidente que son especies diferentes, atendiendo a su aspecto físico. Pero esto es porque se trata de fotografías, quietas y con luz apropiada. Sin embargo, a la hora de la verdad, a la hora de salir al campo, las aves se mueven, se esconden y se asustan, por lo que es bueno saber más o menos qué son atendiendo a su tamaño corporal.

Pico picapinos (Dendrocopos major) correteando por el tronco de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un mirlo común.
De estas tres especies es la más grande.
Gorrión común (Passer domesticus) posado sobre una valla.
Su tamaño está por debajo del del mirlo, por lo que es más pequeño que el pico picapinos.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) en la rama de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un herrerillo.
Es por tanto el más pequeño de estos tres.

Forma del pico

Forma del pico. Haz clic en la foto para más detalle.
Muy asociada al tipo de alimentación que llevan las aves. Hay que pensar que su pico es el cubierto que utilizan para comer, por lo tanto no esperamos que un águila real tenga un pico diminuto, sino uno hecho y preparado para despedazar a sus presas. Las tres especies que hay a continuación presentan, entre otras cosas, una forma de pico diferente entre sí. Fijarse en esto también  puede parecer inútil, sin embargo a veces es la forma de determinar una especie que quede oculta o que no se vea bien. Además nos revela otra información del ave, como es su dieta.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) en una de las praderas del Retiro.
Su pico es muy fino y alargado para alimentarse de invertebrados.
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) una especie exótica invasora que vive en el Retiro.
Su pico fuerte, hacia abajo y acabado en punta, le permite abrir los duros frutos y piñas de los que se alimenta.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) muy común en el Retiro.
Un pico pequeño pero fuerte, que le permite una dieta de insectos y semillas.

Forma de la cola

Forma de la cola. Haz clic en la foto para más detalle.

Los tamaños y la forma de las plumas de la cola también dan pistas sobre el nombre del ave, sobretodo en vuelo, cuando las aves están muy lejos o se mueven muy rápido. Las hay largas, las hay redondeadas y las hay con formas únicas, como la de la golondrina o la del abejaruco.

Carbonero común (Parus major) entre las ramas del arbolado del Retiro.
Su cola no tiene una forma peculiar, es más bien cuadrada.
Urraca común (Pica pica) entre los rosales decorativos del Retiro.
La cola de esta especie si es llamativa, larga y terminada en cuña.
Agateador europeo (Carthia brachydactyla) entre la decoración del Retiro.
Su cola en forma de cuña le sirve de apoyo en las ascensiones y descensos por los troncos del Retiro.

Marcas características

Esta es la parte que más problemas causa, pues sirve para diferencias especies dentro de un mismo género, cuando las aves se parecen mucho, las marcas características son atributos o dibujos en el plumaje únicos de esa especie. Un ejemplo claro es el de tres palomas que comparten nicho ecológico en el parque del Retiro, hablamos de la paloma bravía, la torcaz y la zurita.

Paloma bravía (Columba livia) en el tejado de una de las casetas del Retiro.
Las marcas claras son las negras del ala y presentar un iris claramente diferenciado de la pupila.
Paloma torcaz (Columba palumbus) caminando en la pradera del Retiro.
En este caso la torcaz es algo más grande que el resto.
Pero además, hay dos marcas que son únicas en ella, las manchas blancas del cuello.
Paloma zurita (Columba oenas) posada en el tronco de un árbol en el retiro.
El pico parecido al de la torcaz, pero sin un iris diferenciado de la pupila.
Se le ve un ojo más negro y un plumaje más grisáceo, sin marcas llamativas.
En ocasiones hay que tener cuidado y no confundir miembros de la misma especie. Los sexos, la edad o las variaciones en el plumaje son factores que pueden confundir a cualquiera a la hora de determinar una especie.

En cuanto al sexo, muchas aves muestran dimorfismo sexual, lo que se resume en plumajes diferentes entre macho y hembra de la misma especie. A veces es semejante con ligeras variaciones, otras se trata de plumajes evidentemente diferentes. En los dos casos mostrados a continuación se pueden ver macho y hembra de ánade azulón, con plumajes semejantes y macho y hembra de pito real, cuya diferencia reside en el color de una pequeña mancha en la mejilla.

Hembra de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en uno de los canales del Retiro.
Su plumaje es completamente diferente al del macho, en ella abundan los tonos pardos.
Macho de ánade azulón (Anas platyrhyncos) en uno de los estanques del Retiro.
Los colores son más diversos que en la hembra, pero ambos son la misma especie.
Hembra de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La mancha negra de la base del pico es única de las hembras.
Se trata de un detalle en el que prestar atención si se quiere diferenciar la especie bien.
Macho de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La misma mancha en el caso de los machos es de color rojo llamativo.

La edad también juega malas pasadas a la hora de identificar especies que se parecen mucho. Por ejemplo, los estorninos negros son completamente negros, y los estorninos pintos tienen motitas claras que le hacen parecer una sevillana de color negro. Aparentemente podríamos tener clara cuál es la mancha característica en este caso, las motas claras. Sin embargo, los juveniles del estornino negro presentan motas claras que le harían parecer un estornino pinto:

Hembra delante, juvenil detrás de estornino negro (Sturnus unicolor) en el parque del Retiro.
Si no fuera por el típico pico oscuro del pollo de estornino, podríamos confundirlo con un estornino pinto.
Por último, otro factor que hay que tener en cuenta en este tema de la apariencia física son las variaciones de plumaje. Igual que en humanos hay gente con manchas en la piel o mechas claras en el pelo, en las aves puede ocurrir también y en ocasiones puede dificultar la identificación. Este no es el caso, pero en la imagen de debajo se puede ver un mirlo común macho con un claro indicio de leucismo (partes del plumaje o el plumaje por completo presenta un color blanco).

Macho de mirlo común con leucismo parcial (Turdus merula) en una pradera del Retiro.
Las manchas blancas no son típicas de la especie, esto se trata de una variación genética única.
Ahora que ya tienes o has repasado las nociones básicas, es hora de salir al Retiro a descubrir este lugar donde se esconde una fauna de la que queda mucho por aprender. Si no vives cerca del Retiro, seguro que en las proximidades de tu casa hay un lugar en el que poder salir a ver aves, ya sea un parque o el propio monte. Ten en cuenta que las aves son, en muchos aspectos, bastante desconocidas y que aguardan para sorprenderte en cualquier momento.

viernes, 1 de mayo de 2015

Nuestros desconocidos vecinos alados

Pocas veces encontramos un hueco en nuestra ajetreada vida como para sentarnos en el banco de un parque o darnos un corto paseo con una cámaro de fotos o unos prismáticos, que nos permita descubrir la variedad de vecinos alados que no conocemos.

Por tanto una buena herramienta es acercarse a tu parque más cercano, ya sea con una cámara o unos prismáticos y ver qué aves acompañan las mañanas urbanas. En mi caso, el Parque de la Fuente del Berro es el que me queda más cerca y por tanto el lugar al que me tiré de cabeza con mi cámara de fotos. La salida se produjo más o menos a mediados de marzo, por lo que muchas especies que ahora sobrevuelan la jungla de asfalto, como vencejos y en menor cantidad golondrinas, estaban todavía de camino a la península, lo que quiere decir que en función del momento en el que salgamos podremos ver unas u otras especies.

En vuestras salidas quizás veréis especies muy comunes y que están acostumbradas casi por completo a la cercanía a los humanos, aprovechan muchos recursos y el número de individuos es tremendamente elevado:

Paloma bravía (Columba livia), la más común de todas las especies urbanas:



Gorrión común (Passer domesticus), con poblaciones en declive moderado en España y un declive muy fuerte en las ciudades Europeas donde ha llegado incluso a desaparecer:



Urraca, bastante generalista, ya que se ha adaptado bien a la vida en la ciudad depredando claramente sobre otras especies y defendiendo su territorio:



Tórtola turca (Streptopelia decaocto), especie exótica pero naturalizada desde hace tiempo y que está actualmente sufriendo un incremento importante de sus efectivos en su población española:



Mirlo común (Turdus merula), alimentándose siempre por el suelo, encuentra lombrices y gusanos levantando hojas caídas y buscando en zonas de césped:



Ánade azulón (Anas platyrhynchos), muchas veces introducido de forma doméstica para decorar estanques de agua en los parques y jardines:



Cada uno explota un nicho alimenticio diferente, plantas acuáticas, frutos, insectos y otros invertebrados que abundan en jardines tanto los que acuden a polinizar como los responsables de la aireación del sustrato, frutos de los arbustos ornamentales, semillas de los árboles, piñas y piñones de los pinos, bayas producidas por las especies vegetales que han crecido en el parque o que se utilizan como decoración (ornamentales), etc.

Además de estas especies más comunes, estoy seguro de que, como me pasó ea mí en la salida al Parque de la Fuente del Berro, podréis ver, otras especies que son ahora colonizadoras y están aumentando sus efectivos urbanos:

Paloma torcaz (Columba palumbus) mucho más común que hace años y más grande que la bravía:



Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) que se está volviendo urbana con el paso del tiempo cuyo reclamo se puede escuchar ya en los parques y jardines :



Carbonero común (Parus major) que ha encontrado en parques y jardines un nicho que explotar:



Serín verdecillo (Serinus serinus)cantando ahora que llega la primavera en las ramas que todavía están desnudas, por desgracia se ha convertido en presa de otras especies como la urraca:



Agateador euroasiático (Certhia familiaris) que en menor medida se ha establecido en varios parques urbanos y que sorprende cuando lo vemos subiendo por los troncos en los parques:



Todas ellas están empezando a tener un elevado éxito reproductor debido a la abundancia de alimento y territorios de nidificación disponibles, nunca hasta ahora explotados, de ahí que cada vez sea más común oír a carbonero, al verdecillo o a la curruca capirotada.

También se está quedando a vivir en nuestros parques y jardines el protagonista de una de las entradas de abril:

Cotorra argentina (Myiopsitta monachus), que como vimos en la entrada "Un visitante no deseado" de mediados del mes de abril, se trata de una especie exótica invasora que está causando graves problemas allí donde se asienta y que ya comentamos más profundamente en la entrada dedicada a esta psitácida:



Finalmente, en el itinerario realizado por el parque pude ver nuevas especies que no esperaba para nada encontrar. Seguro que los que os atreváis a pasear acompañados de una cámara o unos prismáticos por el parque más cercano a vuestra casa también las encontraréis también estas especies:

Picogordo común (Coccothraustes coccothraustes) bastante forestal que se habitúa en ocasiones a pequeños parques urbanos:



Carbonero garrapinos (Periparus ater) también una especie propia de los bosques normalmente en altitud, pero en ocasiones se atreve entrando en parques y jardines de los núcleos urbanos:



Mosquitero común (Phylloscopus collybita) un poco más difícil verlo por los parques metropolitanos, sobre todo por su actual declive, pero no imposible, ya que se ve atraído por masas forestales o matorralizadas, un ambiente que se recrea en la disposición de los jardines y los parques.



Mito común (Aegithalos caudatus) complicado de ver en parques y jardines aunque se está extendiendo gracias a la similitud de este ambiente con su hábitat natural, el bosque.



Por tanto las zonas ajardinadas y espacios verdes como este actúan como imitadores del hábitat natural de muchas especies, recreando condiciones idóneas de disponibilidad de alimento, agua y lugares de nidificación para que las aves críen y se desarrollen sin problemas en paralelo con una comunidad que muchas veces pasa desapercibida, la de los invertebrados, que contribuyen a mantener todo el dosel vegetal y una importante comunidad de avifauna urbana.

Parques como este, ofrecen multitud de servicios, y no me refiero a columpios, fuentes de agua, etc. Estoy ablando de servicios de los ecosistemas, como por ejemplo la capacidad de la masa arbórea de capturar carbono de la contaminada atmósfera urbana.

Concretamente este parque tiene dos claros servicios ofrecidos por su situación y su composición:
  • ser refugio de fauna, la diversidad de orla vegetal y la variedad de sustratos (arbóreo, arbustivo, zonas abiertas...)
  • forma alargada ofrece otro servicio más, su forma alargada y su situación (junto a la M-30 una de las autopistas de entrada a la capital) lo convierten en un a barrera natural contra la contaminación acústica.
Espero que os animéis a fotografiar las aves de vuestros parques y jardines más cercanos y a aprender más sobre todas las comunidades animales y vegetales que estos albergan. La avifauna urbana no deja de agrupar a nuestros vecinos alados, muchas veces desconocidos.