martes, 30 de agosto de 2016

Una de cormoranes

Si hiciésemos una lista con las aves españolas más bellas, probablemente los pobres cormoranes no ocuparían una posición muy justa. Aunque no gocen de colores llamativos, ni sonidos atractivos sus movimientos pueden llegar a ser muy elegantes. Sus costumbres les hacen, en  ocasiones, coincidir en el mismo lugar, siendo en ocasiones difícil diferenciarlos.

En la Península y Baleares podemos ver las dos especies:
  • Cormorán grande: Phalacrocorax carbo
  • Cormorán moñudo: Phalacrocorax aristotelis
Es muy fácil confundirlos, por lo que aquí se destacarán una serie de marcas diagnósticas, costumbres, distribuciones y fenología, una serie de pautas para comenzar a divertirse intentando identificar a nivel de especie este grupito de aves de costumbres marinas. Son aves grandes de plumajes oscuros con reflejos metálicos que pueden confundirse con patos, aunque no tienen nada que ver con las anátidas.


Cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Como su nombre indica mucho más grande, con mancha amarilla por el rostro y blanca.
Los ejemplares reproductores presentan plumas blancas en la cabeza (ver fotos abajo).
Los juveniles son de tonos pardos (ver fotos abajo).
Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)
Algo más pequeño y estilizado que el grande, con mancha amarilla en la comisura y tupé.
Su pico es mucho menos grueso que el cormorán grade.
Los juveniles son de tonos pardos con tupé sin desarrollar.

Familia

Orden Suliformes; familia Phalacrocoracidae.

Hábitat

Este es un punto muy importante, aunque sencillo de recordar, en la diferenciación de las dos especies. Tanto cormoranes grandes como moñudos ocupan los mismos territorios en muchos lugares de la costa española, que son, en su gran mayoría, acantilados marinos, costas rocosas y en ocasiones pequeñas islas o islotes. Sin embargo el cormorán moñudo únicamente se mueve por este ambiente marino mientras que al grande también le gustan las aguas interiores y se le puede ver cómodamente nadando en embalses o ríos.

Mapa de distribución

Distribución en la época reproductora del cormorán grande (Phalacrocorax carbo)

Distribución invernal del cormorán grande (Phalacrocorax carbo)

Distribución en la época reproductora del cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Distribución invernal del cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Comportamiento alimenticio

Ambas son aves pescadoras. Nadan con el cuerpo bastante hundido y suelen zambullirse para bucear en busca de peces, por lo que se suelen convertir en los compañeros de los buceadores. La disposición y el palmeado de sus dedos son el motor de este pescador submarino.

Dieta

Se basa en todo tipo de peces que capturan durante sus zambullidas. Lo normal es que lo ingieran durante la inmersión, pero cuando la presa es muy grande la suben hasta la superficie para finalmente tragarla.

Nidificación

El lugar del nido depende completamente del ambiente por el que se mueven. El cormorán moñudo utiliza huecos entre las rocas de los acantilados marinos, que decora con hierbas, palos y algas marinas. Por otro lado, los pocos cormoranes grandes que se reproducen en el interior construyen, con palos, nidos voluminosos en lo árboles.

Galería de fotos

Juvenil de cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Adulto reproductor de cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Adulto reproductor de cormorán grande (Phalacrocorax carbo)
Cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) abajo y grandes (Phalacrocorax carbo) arriba.
Se puede observar la clara diferencia de tamaño entre especies.
Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)
Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis)

Migración

De los dos, es el moñudo el más sedentario, a penas hace algunos movimientos de dispersión, sobretodo los juveniles tras la temporada de cría, en busca de nuevos territorios. El cormorán grande es, por el contrario, un invernante en nuestro territorio. Muchas aves del norte de Europa pasan un invierno más suave en España, para luego volver a sus territorios de cría, aunque hay una pequeña población que se queda todo el año.

Estado de conservación

El cormorán moñudo se encuentra incluido en la Lista de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial y catalogada como "Least Concern" (Preocupación menor) por la UICN. Una de las mayores amenazas son los accidentes de pesca donde las aves quedan atrapadas y acaban muriendo. El continuo tráfico marítimo y la sobrepesca son otras de las amenazas que pueden causar la pérdida de colonias enteras. Algo más optimista es el estado del cormorán grande que goza de una buena población, aunque las molestias cercanas al área de cría y la caza furtiva no dejan de amenazar a esta especie.

Sonidos y llamadas

Los cormoranes suelen ser animales silenciosos aunque en las colonias y las perchas comunales hacen varios ruidos, desde gruñidos y cacareos por parte del cormorán grande, hasta unos sonidos más roncos y frenéticos del moñudo.

Aves similares

Son aves bastante inconfundibles, sobretodo porque en el mar la mayoría de las aves son gaviotas que suelen ser de colores claros.

martes, 14 de junio de 2016

Un paraje natural de arena y plumas

En el término municipal de Tarifa, entre turistas y parapentes, se extiende un pequeño lugar incluido dentro del Parque Natural del Estrecho. Se trata del Paraje Natural de la playa de los Lances, un lugar importante a lo largo de todo el año, ya que durante el invierno se llena de limícolas que aprovechan al máximo los recursos que aportan las mareas y la propia arena. Al llegar la migración, este enclave sirve de sala de espera antes de cruzar el Estrecho, las limícolas aguardan a que llegue el momento oportuno en el que cruzar al continente vecino. Y finalmente si hablamos de la época reproductora, todas aquellas aves que prefirieron nuestra tierra a involucrarse en un largo y peligroso viaje, encuentran en los Lances una oportunidad para criar a las futuras generaciones. Así es el Paraje Natural de la playa de los Lances un lugar de arena y plumas.


Con más de 7 kilómetros de longitud, mi compañero y amigo Alfonso Carmona y yo, pudimos comprobar que esta playa deja suficiente espacio para que bañistas, turistas y aves compartan equitativamente la playa. Estas últimas se limitan a ocupar la zona de desembocadura del río Jara, que divide la playa en dos. En este rincón encuentran suficientes recursos, arrastrados por el río o la marea, como para que muchas decidan no migrar. 

Las aves aquí son principalmente acuáticas o marinas y las hay de una gran variedad de tonos y tamaños. Quizás una de las más grandes que se puede ver es el experto buceador, un ave de interior y también de la costa, el cormorán grande. Su tonalidad oscura cambia en la época de cría, cuando aparecen una serie de detalles en el plumaje de los individuos reproductores.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) posado en un tocón arrastrado por el río.
Las disimuladas puntas blancas de las plumas de la cara son propias de individuos reproductores.
Su plumaje y la forma de sus patas están preparados para la pesca submarina, con el pico a modo de arpón.

De color blanco y con muchísima más elegancia que nuestro anterior compañero, la garceta común, se acicala el plumaje después del ejercicio que supone salir a pescar. A diferencia que el cormorán, nuestra ardeida, trata de capturar a sus presas desde la superficie, utilizando sus largas y delgadas patas para pasar desapercibida y su fuerte pico a modo de lanza para hacerse con los peces que quedan atrapados en las charcas cuando sube y baja la marea.

Garceta común (Egretta garzetta) durante la persecución, esta vez sin éxito.
A pesar de su constancia, el éxito de capturas es relativamente bajo, no es tan fácil como parece.
Garceta común (Egretta garzetta) persiguiendo los pequeños bancos de peces.
La perseverancia tiene su recompensa, y la garceta común pudo disfrutar de la suya.
Nosotros nos conformamos con admirar su plumaje y su elegancia en imágenes como esta.

No podían faltar en lugares como este aves completamente marinas como el charrán patinegro o las gaviotas, sobre todo reidoras y cabecinegras. Ambos comparten orilla a lo largo de la playa eviatndo molestarse mucho, aunque cuando se les ve juntos, crean una hermosa escena. Es curioso que el charrán patinegro, una especie principalmente de la costa, donde pasa gran parte del tiempo realizando espectaculares picados hacia el agua y capturando peces de superficie, sin embargo, ahora que están en la playa se les ve muy tranquilos. No parece que estos pilotos de vuelo acrobáticos tuvieran tiempo para relajarse.

Bando de charranes patinegros (Sterna sandvicensis) descansando tras un duro día de pesca.
Como ya hemos visto en otras salidas, esta especie es peculiar por su punta del pico amarilla.
Hermosa escena compuesta por varias especies compartiendo lugar en la playa.
Charranes patinegros (Sterna sandvicensis) y gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus).

Ahora llega el turno de las limícolas y una de las más grandes de los Lances es el chorlito gris, una especie con dimorfismo estacional, lo que quiere decir que presenta dos morfos o plumajes en función de la estación. En verano le salen las plumas nupciales, las que le servirán para cortejar a la hembra.  Obviamente están son muchísimo más espectaculares que las que presenta durante el invierno. A pesar de ello, es una especie fácil de distinguir, porque sea la época que sea, siempre presenta una mancha negra en cada axila, lo que la diferencia de otras especies.

Chorlito gris (Pluvialis squatarola) con plumaje invernal en la playa de los Lances.
En invierno es bastante más gregario y se junta en bandos que al volar enseñan sus manchas negras.

Aunque ya los conocéis muy bien gracias a la entrada del mes pasado "Los tres chorlitejos" estas pequeñas limícolas caminan y corretean por las arenas de los Lances. Es de los pocos lugares donde se puede ver al chorlitejo patinegro, al chorlitejo grande y al chorlitejo chico juntas en la misma playa. Es una buena forma de aprender sus diferencias que ya vimos el mes pasado.

Chorlitejo chico (Charadrius dubius) en la playa de los Lances.
Para saber más sobre esta especie haz clic aquí.
Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) en la playa de los Lances.
Para saber más sobre esta especie haz clic aquí.
Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus) en la playa de los Lances.
Para saber más sobre esta especie haz clic aquí.

Las siguientes limícolas, aunque son un poco más pequeñas, no pasan desapercibidas. De hecho es curioso la cantidad de correlimos tridáctilos que hay en la playa. Van poco a poco andando en pequeños grupitos mientras picotean el suelo. Es muy fácil reconocer su rastro, ya que las huellas dejadas van siempre acompañadas de miles de agujeritos que son sus picoteos en la arena. 

Tres correlimos tridáctios (Calidris alba) en una de las charcas que quedan tras bajar la marea.
Su nombre científico hace referencia a su aspecto pálido y claro, el que más de todos los correlimos.

Si uno espera hasta el atardecer, puede ver imágenes tan bonitas como esta en la que la luz del sol de poniente da un color cálido a las plumas de vuelo de nuestros correlimos.

Correlimos tridáctilos (Calidris alba) en vuelo en la orilla de la playa de los Lances.

Finalmente, una de las limícolas que puede pasar más desapercibida es el andarríos chico, que se pasea por la desembocadura del río, junto con algunas lavanderas boyeras, chorlitejos patinegros y correlimos tridáctilos que pueden llegar a llamar más nuestra atención. Este pequeño, es mucho más oscuro que las anteriores limícolas y muy habitual no solo en la costa sino también en el interior, en las orillas de ríos, embalses y lagunas.

Andarríos chico (Actitis hypoleucos) junto a la desembocadura del río Jara.
Su largo pico le permite llegar a capturar a los invertebrados enterrados en la arena.

En esta playa, donde aparentemente parece que todo marcha bien, existe un gran problema como en muchas otras playas de la costa española. El exceso de turistas y el descontrol de sus actividades llevan en ocasiones a degradar el hábitat de todas estas especies. El entorno está muy deteriorado, sobre todo la zona dunar, donde crían las aves. Las causas de este mal estado es el continuo paso de gente y el uso de estas dunas a modo de aparcamiento. A este problema se le suma el avance de las urbanizaciones y el vertido residuos asociado, así como las infraestructuras que impiden el buen desarrollo del sistema dunar, un ecosistema único de alto valor ecológico y esencial para la reproducción de aves como el chorlitejo patinegro entre otras. ¿Es este el aspecto que debería tener un espacio protegido bajo la categoría de Parque Natural o Paraje Natural?

Atardecer en el Paraje Natural de la playa de los Lances, en el Parque Natural del Estrecho.

martes, 7 de junio de 2016

Cielos de la Janda

De gran extensión y diversidad de habitats, los rincones de la Janda se extienden en una comarca situada en el centro de la provincia de Cádiz. Su nombre se lo debe a la antigua laguna de la Janda que ocupaba gran parte de lo que hoy son cultivos de regadío y canales de riego. 

A pesar de la transformación del paisaje y la pérdida de determinados hábitats, las aves han sabido salir adelante, han demostrado sus  capacidades de supervivencia. Claro está que la calidad de las poblaciones no es la misma y por supuesto se entiende que las especies menos resilientes, las más especialistas han abandonado este territorio. Sin embargo hay esperanza todavía en un territorio que sorprende al visitante, porque a pesar de que los cultivos predominen en la Janda, los cielos siguen siendo de ellas, de las aves.

Garcilla bueyera (Bubulcus ibis) portada

Gracias a una estupenda guía de campo sobre el lugar, supimos movernos por allí sin problema alguno. Os recomiendo llevar con vosotros este libro que tanto nos ayudó, si vais a visitar la Janda, el estrecho o Los alcornocales, lo llevéis con vosotros, es muy completo y está escrito también en inglés, "Guía de Aves del Estrecho de Gibraltar. Parque Natural Los Alcornocales y Comarca de la Janda" de David Barros Cardona y David Ríos Esteban de la editorial ornitour.

Guía para La Comarca de la Janda

Siguiendo las indicaciones de un ornitólogo aficionado de una localidad cercana al lugar, mi buen amigo Alfonso Carmona y yo nos dirigimos directos a la Janda. Este lugar empezó sorprendiéndonos desde el principio. Las largas vallas de alambre de espino que delimitan las parcelas nada mas entrar por la Venta del Retin, sirven de apoyo para varias especies, entre las que se encuentra el escribano triguero, bien situado para que su canto se oiga en todos lados, el cistícola buitrón que se deja ver bien después de su vuelo cantarín o la collalba rubia, que utiliza estos elementos a modo de atalaya para abalanzarse sobre los insectos de los que se alimenta. 

Escribano triguero (Emberiza calandra)
Escribano triguero (Emberiza calandra) cantando a pleno pulmón.
Estos territorios tan amplios y el ecosistema tan estepario son idóneos para el triguero.
Cistícola buitrón (Cisticola juncidis)
Cistícola buitrón (Cisticola juncidis) sobre la alambrada.
Este inquieto pajarillo realiza un reclamo seco mientras vuela.
Su pequeño tamaño le hace invisible en vuelo, pero por suerte su reclamo es inconfundible
Collalba rubia macho (Oenanthe hispanica)
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica). Colores inconfundibles los del macho.
Además presenta, como el resto de collalbas, el famoso dibujo en forma de T en la cola.

Sin embargo si hay una especie que hace buen uso de estos alambres es el alcaudón común, que aprovecha esos pinchos para ensartar a sus presas y hacer más sencilla su ingestión. Esto le permite alimentarse de casi todo lo que se mueve, desde grandes escarabajos, hasta lagartijas y pequeños roedores.

Alcaudón común (Lanius senator)
Alcaudón común (Lanius senator) en la Comarca de la Janda.
Aunque su tamaño puede engañar, su instinto y su voracidad lo convierten un gran depredador.

Cuando levantas un poco la vista y alcanzas a ver los pastos para el ganado que se encuentran escoltados por estas alambradas, puedes dar con una fauna que se desplaza más tiempo a pié que volando, son especies como la perdiz roja o el faisán común. Ambas se las puede ver paseando en pareja, macho y hembra juntos entre los extensos herbazales. Junto a ellas y detrás del ganado se encuentra la garcilla bueyera, que se aprovecha del movimiento del ganado, que levanta insectos y artrópodos de los que se alimenta. Además si se hace con un pequeño vertebrado tampoco le hace ascos.

Perdiz roja (Alectoris rufa)
Perdiz roja (Alectoris rufa) entre la vegtación, y cerca de su pareja.
Cuando nazcan los pollos, seguirán a su madre y se podrán ver familias enteras de perdices
Faisán vulgar (Phasianus colchicus)
Macho de faisán vulgar (Phasianus colchicus) cerca de la hembra, de color pardo.
Esta especie no es propia de nuestro territorio, fue introducida en la época romana.
Actualmente se trata de una especie introducida naturalizada en nuestro país.
Garcilla bueyera (Bubulcus ibis)
Garcilla bueyera (Bubulcus ibis) en uno de los pastos de la Janda.
Aunque se la ve junto al ganado, también está asociada a ecosistemas húmedos.
De hecho en la Janda se pueden ver garndes bandos descansar en la orilla de los canales de riego.

Si se repara un poco en ese pequeño movimiento que hay entre la hierba, se puede descubrir, que cerca de donde pasean los anteriores enamorados, se ven uno o dos bisbitas pratenses propios de estas llanuras cultivadas, aunque también son habituales de entornos húmedos.

Bisbita pratense (Anthus pratensis)

Y es que poco a poco nos vamos acercando a los cultivos inundados, a los canales de riego, donde una gran cantidad de aves encuentran recursos suficientes como para alimentarse o anidar. Es una clara muestra de que el agua es sinónimo de vida y de diversidad. 

La vegetación palustre que crece alrededor de los canales de riego, sirve de cazadero para tres especies de ardeidas, la garza real, bien distribuida por todo el territorio, la garza imperial, algo más escasa y la garceta común, bastante común y mucho más pequeña que las dos anteriores. 

Garza real (Ardea cinerea)
Garza real (Ardea cinerea) entre la vegetación.
Su hermoso plumaje, decorado con los plumas en la nuca, la hacen parecer muy elegante.
Estas se llaman plumas ornamentales y son propias de individuos reproductores.
Garza imperial (Ardea purpurea)
Garza imperial (Ardea purpurea) algo más pequeña que su prima la real.
Sus colores y dibujos del cuerpo la hacen casi invisible cuando está entre la vegetación.
Esto la permite acercarse mucho a sus presas y acertar casi siempre.
Garceta común (Egretta garzetta)
Garceta común  (Egretta gazetta) en uno de los canales de riego.
Se alimenta de presas más pequeñas, se diferencia del resto de ardeidas por sus pies amarillos.

Para ellas, andar entre la vegetación es sencillo, gracias a sus largas patas que llegan hasta el fondo. Una vez han recorrido buena parte del terreno, y han detectado a una presa, la acechan para seguidamente estirar rápidamente su cuello y capturarla con ese pico en forma de daga. Es una técnica particular de estas especies. Otras aves siguen prácticas de alimentación totalmente opuestas, como es el caso del calamón común. Este tosco animal, posee unos dedos en las patas extremadamente largos, lo que le evita que se hunda cuando anda por encima de la vegetación. Además los utiliza para sujetar los tallos de los que se alimenta.

Calamón común (Porphyrio porphyrio)
Calamón común (Porphyrio porphyrio) andando sobre la vegetación.
No posee unas patas largas que le permitan llegar al fondo.
Sin embargo, sus largos dedos evitan que el calamón se hunda en el agua.

Otro pequeño conjunto de aves, evita zonas de corriente, como pueden ser los canales de riego y explotan otro ecosistema de la Janda, los cultivos inundados de aguas más tranquilas. El origen de esta comarca favorece la inundación, pues antes se trataba de una gran laguna. Aquí limícolas como la cigüeñuela común o aves más grandes como moritos hacen uso de sus largos picos para acabar con los invertebrados acuáticos que se mueven por el fondo o aquellos que viven semienterrados en el limo.

Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)
Cigüeñuela común (Himantopus himantopus) en uno de los cultivos inundados de la Janda.
Junto a otras aves las cigüeñuelas, avanzan haciendo uso de sus largas patas y si largo pico.
Estas características le facilitan el acceso al alimento.
Morito común (Plegadis falcinellus)
Bando de moritos comunes (Plegadis falcinellus) en una de las láminas de agua.
Su alimentación se basa en invertebrados más grandes, como caracoles o cangrejos.
Son muy eficaces en algunos sitios par aluchar contra especies invasoras como el cangrejo americano.

Las anátidas también prefieren estos lugares, donde las algas (macrófitos acuáticos), su principal alimento, son más abundantes y crecen más accesibles. Grupos de cucharas comunes o de ánades azulones se juntan allí donde encuentran una pequeña lámina de agua. Justo con ellas un pequeño de grupo de espátulas comunes llega desde lo lejos. En vuelo son inconfundibles con ese pico tan característico, pero cuando están lejos pueden parecer, por le color blanco, garcetas.

Pareja de ánade azulón (Anas platyrynchos)
Pareja de ánade azulón (Anas platyrhynchos) nadando tranquilos.
Esta anátida tiene una amplia distribución a lo largo del territorio, le basta con una pequeña charca.
Espátula común (Platalea leucorodia)
Espátula común en vuelo (Platalea leucorodia) con su inconfundible pico.
Cuando se alimentan utilizan la forma de su pico a modo de trampa para ratones.
Lo mueven semiabierto de lado a lado, esperando cualquier contacto para cerrarlo con fuerza.

De las rapaces que dominan los cielos de la Janda solo hay una que está estrictamente asociada con los ecosistemas acuáticos, es el aguilucho lagunero occidental que por abril metía palos a un nido cerca de los cultivos.Otras como el cernícalo vulgar son expertos en controlar el viento, cerniéndose cuando es necesario campear para encontrar alimento. Los especialistas en corrientes térmicas, los buitres leonados, encuentran de vez en cuando, en la Janda, animales que han muerto y que son un festín para estas aves necrófagas. Los milanos reales, que también intentan hacerse con algún pedazo, huyen de la escena cuando son expulsados por los buitres.

Cernícalo vulgar hembra (Falco tinnunculus)
Hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) en uno de los tendidos de la Janda.
Desde atalayas como esta, la hembra espera cualquier movimiento para abalanzarse.
Los tendidos eléctricos juegan muchas veces en contra de las rapaces, provocando electrocuciones.
Buitres leonados comiendo (Gyps fulvus)
Buitres leonado (Gyps fulvus) alimentándose de un animal muerto.
Justo unos segundo antes de que llegara otro de los buitres, un milano compartía festín. con ellos.
El pico de los buitres es suficientemente fuerte como para abrir un gran animal, pocas aves lo conseguirían

Poniendo ya rumbo de vuelta y volviendo la vista los pequeños pajarillos que adornan los campos y los cielos en la Janda, podemos ver que los jilgueros y los mosquiteros están haciéndose con las semillas de algunas plantas que ya han florecido, los verderones buscan también la oportunidad de hacerse con alguna semilla que quede en algún cardo. Mientras tanto, la lavandera boyera, espera en una ramita cerca del camino para hacerse con las mariposas y otros insectos voladores que quedan más expuestos.

Jilguero europeo (Carduelis carduelis)
Jilguero europeo (Carduelis carduelis) con un par de semillas sobre la rama de un árbol.
Los jilgueros son, sin lugar a duda, los reyes de hacerse con cualquier semilla.
En cardos y otras flores se les puede ver hurgando. 
Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) poniéndose las botas.
En esta postura tan poco habitual se hace con las semillas que crecen en la base.
Verderón común (Chloris chloris)
Verderón común (Chloris chloris) sobre un cardo seco, en busca de alimento.
Los bandos de jilgueros, de pardillos y de verderones son habituales entre este tipo de vegetación.
De entre estos el verderón es algo más grande y se detecta mejor.
Labandeta boyera (Motacilla flava)
lavandera boyera (Motacilla flava).
Desde ahí tiene mejor vista del camino, para poder detectar a sus pequeñas presas.

La diversidad de la Janda, a pesar de haber sufrido un duro golpe tras la desaparición de la laguna que le dio el nombre, ha sabido ser resiliente y se abre paso en un lugar que con la llegada del calor se hace bastante más duro. A pesar de ello hay esperanza entre los rincones de esta comarca gaditana en los que se puede encontrar vida latente a la espera de luchar por su supervivencia.

Ranita meridional (Hyla meridionalis)
Ranita meridional (Hyla meridionalis) en un taray cerca de una pequeña charca.