martes, 24 de mayo de 2016

Las aves del Retiro para empezar

Tanto si estás empezando, como si ya llevas un tiempo en este pequeño mundillo, deberás saber que de entre todos los sitios posibles en los que comenzar a observar aves, los parques urbanos tienen una peculiaridad, las aves están más acostumbradas al trasiego de personas y por tanto no desconfían demasiado. Esta característica permite observarlas detenidamente, con o sin prismáticos, apuntar sus comportamientos y lo más importante disfrutar de ellas. En este caso, el parque del retiro del centro de Madrid es un lugar idóneo para recorrer, aprender y descubrir la fauna que se mueve entre bancos y fuentes.

Aves del Retiro

Con este recorrido por las especies más comunes del Parque del Retiro se puede empezar a diferenciar especies únicamente atendiendo a unos pequeños detalles. Sumérgete en esta experiencia para descubrir un mundo que creías conocido, deja que las aves te sorprendan.

¿Y cuales son los trucos? ¿Tengo que compararme una guía? ¿Me tengo que aprender una lista de nombres? Lo primero es calma. No hay que saber todo desde el primer día, vamos a empezar poco a poco, ¿no? Una de las mejore recetas que hay para iniciarse en la observación de aves es la siguiente: fijarse siempre en tamaño, forma del pico, forma de la cola y marcas características del ave. Con estos cuatro aspectos sabremos diferenciar más del 50% las especies. Estos son los truquillos en los que os podéis ir fijando:

Tamaño

Tamaño y forma del ave. Haz clic en la foto para más detalle.
Las tres aves que hay a continuación presentan, entre otras cosas, un tamaño diferente entre sí. Aparentemente fijarse en esto parece una tontería, porque es evidente que son especies diferentes, atendiendo a su aspecto físico. Pero esto es porque se trata de fotografías, quietas y con luz apropiada. Sin embargo, a la hora de la verdad, a la hora de salir al campo, las aves se mueven, se esconden y se asustan, por lo que es bueno saber más o menos qué son atendiendo a su tamaño corporal.

Pico picapinos (Dendrocopos major) correteando por el tronco de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un mirlo común.
De estas tres especies es la más grande.
Gorrión común (Passer domesticus) posado sobre una valla.
Su tamaño está por debajo del del mirlo, por lo que es más pequeño que el pico picapinos.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) en la rama de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un herrerillo.
Es por tanto el más pequeño de estos tres.

Forma del pico

Forma del pico. Haz clic en la foto para más detalle.
Muy asociada al tipo de alimentación que llevan las aves. Hay que pensar que su pico es el cubierto que utilizan para comer, por lo tanto no esperamos que un águila real tenga un pico diminuto, sino uno hecho y preparado para despedazar a sus presas. Las tres especies que hay a continuación presentan, entre otras cosas, una forma de pico diferente entre sí. Fijarse en esto también  puede parecer inútil, sin embargo a veces es la forma de determinar una especie que quede oculta o que no se vea bien. Además nos revela otra información del ave, como es su dieta.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) en una de las praderas del Retiro.
Su pico es muy fino y alargado para alimentarse de invertebrados.
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) una especie exótica invasora que vive en el Retiro.
Su pico fuerte, hacia abajo y acabado en punta, le permite abrir los duros frutos y piñas de los que se alimenta.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) muy común en el Retiro.
Un pico pequeño pero fuerte, que le permite una dieta de insectos y semillas.

Forma de la cola

Forma de la cola. Haz clic en la foto para más detalle.

Los tamaños y la forma de las plumas de la cola también dan pistas sobre el nombre del ave, sobretodo en vuelo, cuando las aves están muy lejos o se mueven muy rápido. Las hay largas, las hay redondeadas y las hay con formas únicas, como la de la golondrina o la del abejaruco.

Carbonero común (Parus major) entre las ramas del arbolado del Retiro.
Su cola no tiene una forma peculiar, es más bien cuadrada.
Urraca común (Pica pica) entre los rosales decorativos del Retiro.
La cola de esta especie si es llamativa, larga y terminada en cuña.
Agateador europeo (Carthia brachydactyla) entre la decoración del Retiro.
Su cola en forma de cuña le sirve de apoyo en las ascensiones y descensos por los troncos del Retiro.

Marcas características

Esta es la parte que más problemas causa, pues sirve para diferencias especies dentro de un mismo género, cuando las aves se parecen mucho, las marcas características son atributos o dibujos en el plumaje únicos de esa especie. Un ejemplo claro es el de tres palomas que comparten nicho ecológico en el parque del Retiro, hablamos de la paloma bravía, la torcaz y la zurita.

Paloma bravía (Columba livia) en el tejado de una de las casetas del Retiro.
Las marcas claras son las negras del ala y presentar un iris claramente diferenciado de la pupila.
Paloma torcaz (Columba palumbus) caminando en la pradera del Retiro.
En este caso la torcaz es algo más grande que el resto.
Pero además, hay dos marcas que son únicas en ella, las manchas blancas del cuello.
Paloma zurita (Columba oenas) posada en el tronco de un árbol en el retiro.
El pico parecido al de la torcaz, pero sin un iris diferenciado de la pupila.
Se le ve un ojo más negro y un plumaje más grisáceo, sin marcas llamativas.
En ocasiones hay que tener cuidado y no confundir miembros de la misma especie. Los sexos, la edad o las variaciones en el plumaje son factores que pueden confundir a cualquiera a la hora de determinar una especie.

En cuanto al sexo, muchas aves muestran dimorfismo sexual, lo que se resume en plumajes diferentes entre macho y hembra de la misma especie. A veces es semejante con ligeras variaciones, otras se trata de plumajes evidentemente diferentes. En los dos casos mostrados a continuación se pueden ver macho y hembra de ánade azulón, con plumajes semejantes y macho y hembra de pito real, cuya diferencia reside en el color de una pequeña mancha en la mejilla.

Hembra de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en uno de los canales del Retiro.
Su plumaje es completamente diferente al del macho, en ella abundan los tonos pardos.
Macho de ánade azulón (Anas platyrhyncos) en uno de los estanques del Retiro.
Los colores son más diversos que en la hembra, pero ambos son la misma especie.
Hembra de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La mancha negra de la base del pico es única de las hembras.
Se trata de un detalle en el que prestar atención si se quiere diferenciar la especie bien.
Macho de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La misma mancha en el caso de los machos es de color rojo llamativo.

La edad también juega malas pasadas a la hora de identificar especies que se parecen mucho. Por ejemplo, los estorninos negros son completamente negros, y los estorninos pintos tienen motitas claras que le hacen parecer una sevillana de color negro. Aparentemente podríamos tener clara cuál es la mancha característica en este caso, las motas claras. Sin embargo, los juveniles del estornino negro presentan motas claras que le harían parecer un estornino pinto:

Hembra delante, juvenil detrás de estornino negro (Sturnus unicolor) en el parque del Retiro.
Si no fuera por el típico pico oscuro del pollo de estornino, podríamos confundirlo con un estornino pinto.
Por último, otro factor que hay que tener en cuenta en este tema de la apariencia física son las variaciones de plumaje. Igual que en humanos hay gente con manchas en la piel o mechas claras en el pelo, en las aves puede ocurrir también y en ocasiones puede dificultar la identificación. Este no es el caso, pero en la imagen de debajo se puede ver un mirlo común macho con un claro indicio de leucismo (partes del plumaje o el plumaje por completo presenta un color blanco).

Macho de mirlo común con leucismo parcial (Turdus merula) en una pradera del Retiro.
Las manchas blancas no son típicas de la especie, esto se trata de una variación genética única.
Ahora que ya tienes o has repasado las nociones básicas, es hora de salir al Retiro a descubrir este lugar donde se esconde una fauna de la que queda mucho por aprender. Si no vives cerca del Retiro, seguro que en las proximidades de tu casa hay un lugar en el que poder salir a ver aves, ya sea un parque o el propio monte. Ten en cuenta que las aves son, en muchos aspectos, bastante desconocidas y que aguardan para sorprenderte en cualquier momento.

martes, 17 de mayo de 2016

Las últimas nieves de Peñalara

A lo largo de la subida a las lagunas que rodean la base de tan famoso pico, es habitual ver que la naturaleza todavía se resiste al cambio de estación. Un manto de nieve cubre, todavía, parte de los bosques y laderas de un paisaje que es el escenario de la vida. Las flores crecen y adornan las pocas praderas que no están tapadas todavía por la nieve. Mientras se puede ver a las aves trayendo material a los nidos, cantando desde sus elevadas ramas o cortejándose unas a otras.

Nieves de Peñalara
Las últimas nieves de Peñalara.
Narciso de roca (Narcissus rupestris)
Un precioso narciso de roca (Narcissus rupestris) empieza a crecer con la primavera.

Desde el parking de Valdesquí, situado un poco más abajo del centro de visitantes, se escuchan los voceríos de varias cornejas negras. Las vocalizaciones, como esta, son muy importantes en la comunicación entre córvidos. Sus gritos se escuchan a kilómetros y acaban despertando al resto de la ladera.

Con mi papel y mi boli para apuntar todas las especies, comienzo a subir la asfaltada cuesta que pasa justo por delante del centro de visitantes del parque. Las praderas que rodean el entorno están llenas de vida y parecen dar una calurosa bienvenida a cada nueva persona que viene a conocer Peñalara. Una juguetona pareja de herrerillos capuchinos, un macho de colirrojo tizón en el tejado de la caseta y un cuervo grande empeñado en conseguir algo de alimento. Sin duda una preciosa manera de comenzar la mañana.

Cuervo grande (Corvus corax)
Cuervo grande (Corvus corax) en una de las praderas.
Esta especie es la más grande de los 9 córvidos de nuestra fauna.
Su población es mucho más numerosa en esta zona de la Comunidad de Madrid.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) en el muro del centro de visitantes.
Al colirrojo se le puede ver siempre entre las rocas de los muros y las casetas.
Para saber más sobre esta especie haz clic aquí.

Entre tanto, no pierdo detalle de un pequeño carbonero garrapinos que se encuentra muy cerca, cantando entre las ramas de un rosal. Es curioso ver la facilidad que tiene para moverse entre las afiladas garras de esta planta. Sin previo aviso, el carbonero sale volando y se mete en una pequeña grieta en uno de los muros. Y es que a pesar de ser bastante forestal, el garrapinos también anida en lugares como este, aunque es mucho menos habitual, claro.

Carbonero garrapinos (Pariparus ater) 1
Carbonero garrapinos (Periparus ater) nuevo vecino del colirrojo tizón.
En esta rama, seguro que está a salvo de depredadores, y puede vigilar sin miedo su hogar

Con la nieve derritiéndose a causa del aumento natural de las temperaturas y de las horas de sol, los ríos llegan llenos de agua y los arroyos corren por la superficie, creando pequeños charcos a lo largo del camino que se adentra en un frondoso pinar. En él puedo comenzar a escuchar el canto del petirrojo europeo, que enseguida se deja ver para convertirse en el nuevo motivo de mi sesión fotográfica. También los pequeños grupos de piquituertos entretienen a cualquiera. Asombra ver cómo sus picos están preparados para hacerse con las semillas  de dentro de las piñas

Petirrojo europeo (Erithacus rubicola) sobre una madera.
Los colores de su pequera contrastan mucho con sus grises y pardos de su parte dorsal.
Hembra de piquituerto (Loxia curvirostra) sobre la copa de un pino.
Las hembras son de este color verde amarillento, mientras lo machos se chulean del colorido de su plumaje.
Joven de piquituerto común (Loxia curvirostra) picotenado las yemas.
Los juveniles tienen estas bandas tan oscuras en la parte ventral y lateral.

Si tuviera que destacar algo de Peñalara, que no fuera su paisaje y su riqueza, elegiría la asombrosa abundancia de un ave habitual de estos ecosistemas montanos, el acentor común. Daba igual dónde mirases, encima de una retama, en el suelo, en la rama de un árbol, sobre la poca nieve que queda, etc. Allí estaba, esperándote.

Acentor común (Prunella modularis) sobre la poca nieve que queda en la subida.
Aunque hayamos entrado ya en la primavera tardía, la nieve y el frío singuen siendo terribles enemigos de las aves.
Por eso encontrar una fuente de alimento como esta piña abierta es un lujo que solo unos pocos se pueden permitir.
Acentor común (Prunella modularis)

Llegando ya a una zona más abierta que sube hasta la Laguna de Peñalara, el ambiente cambia por completo. La nieve aun está presente, pero se derrite, poco a poco, encharcando casi todas las praderas que rodean la pasarela de madera que comunica el camino con la laguna. Entre ellas se deja ver, con algo de vergüenza una collalba gris. Su famosa cola con colores que forman una T invertida delata  su presencia.

Deshielo en Peñalara.
Collaba gris (Oenanthe oenanthe) sobre una de las rocas de la pradera.
Esta preciosa ave de marcados contrastes en cu plumaje, se alimenta de invertebrados.

Ya casi en la laguna, alguna que otra pareja de pardillos comunes revolotea de un lado a otro haciendo el característico ruido de los pardillos comunes. En un momento uno de los machos se posa en un poste de madera y es el momento de inmortalizar la escena. No pierden de vista mis moviemientos, un pequeño grupito de dos o tres aviones roqueros, que bajan de vez en cuando al suelo a beber del agua del deshielo.

Macho de pardillo común (Carduelis canabina) sobre uno de los postes que van junto a la pasarela.
En los machos, recordad, que lo que predomina son los colores rojizos.

Tras pasar una buena mañana en la laguna y disfrutar de su belleza, toca poner rumbo a casa y ver qué aguarda la vuelta. Además de ver algún que otro agateador europeo, también sigo los movimientos de una pareja de escribano montesino que parece tener el nido cerca del camino pues veo que no paran quietos, que vuela de aquí para allá pasando de vez en cuando con unas ramitas para el nido.

Escribano montesino (Emberiza cia) sobre una roca.
El dibujo de la cara de esta especie es único. Solo el escribano soteño tiene un dibujo parecido.
Sin embargo, los colores del montesino son azulados mientras que los de su primo el soteño son amarillos. 

Finalmente toca despedirse, pero no sin antes cerrar los ojos una vez más para disfrutar del sonido de la sierra, de las laderas que recogen el agua del deshielo. Carboneros garrapinos y acentores, abundantes por los bosques de la sierra, son la melodía de subida a las lagunas. Pero sin duda queda grabado en la mente el griterío del trepador azul, que posado en una pequeña rama que os dejo más abajo en una grabación.

Acentor común (Prunella moddularis) cantando.
Carbonero garrapinos (Periparus ater) cantando.
Trepador azul (Sitta europea) cantando


Lista completa de las aves vistas y/u oídas (*):

2 Cuco común*
1 Abejaruco europeo*
7 Arrendajo euroasiático
4 Corneja negra
3 Cuervo común
3 Avión roquero
17 Carbonero garrapinos
3 Herrerillo capuchino
1 Trepador azul
1 Agateador europeo
1 Reyezuelo sencillo
5 Petirrojo europeo
2 Colirrojo tizón
1 Collalba gris
1 Mirlo común
1 Zorzal charlo
31 Acentor común
7 Escribano montesino
5 Pinzón vulgar
9 Piquituerto común
2 Pardillo común
1 Verderón serrano

martes, 10 de mayo de 2016

Laguna de Zóñar y El Rincón

Se trata de dos lagunas interiores al sur de la Península. Situadas en la provincia de Córdoba, son dos de los mejores sitios para observar las pequeñas poblaciones salvajes  de malvasía cariblanca, si se va con el objetivo de verlas desde cerca. Mi buen amigo Alfonso Carmona y yo, nos acercamos hasta allí, en coche, a pesar de que las pistas que llegan a la laguna están un poco deterioradas, sobretodo si hay barro, pero se puede dejar bastante aproximado el coche a la laguna, tanto en la de Zóñar como en la de El Rincón.

Laguna Zoñar humedal interior Córdoba
Laguna de Zóñar, en Córdoba.

La Laguna de Zóñar
Mucho más grande que su compañera. Las pistas que la recorren pasan muy cerca de una orilla adornada con tarays y otra vegetación de ribera. Esto condiciona en ocasiones una correcta observación e identificación de las aves, obligándonos a poner toda nuestra atención para disfrutar de la jornada. Además hay un par de observatorios que, al menos cuando estuve se encontraban cerrados, una pena.

A primera hora de la mañana y paseando junto a la orilla de la laguna, se puede pareciar el ajetreo que se traen los verdecillos, con sus cantos y reclamos que recuerdan a un huevo frito. Por debajo de las copas de los árboles, donde está ese cantarín macho de verdecillo, se mueven varios zorros, vuelven a sus zorreras para descansar después de haber estado buscado comida.

Serín verdecillo una de las aves de la laguna
Serín verdecillo (Serinus serinus) posado sobre una rama seca para poder cantar y ser visto.
Sus llamativos colores y su reconocible canto permiten encontrar fácilmente a este pequeñín.

En el cielo, tres grandes rapaces han sombra, persiguiéndote como si lleváses comida para ellos. Oteando y divisando presas desde el cielo, el águila calzada, el milano negro y el más habitual aguilucho lagunero occidental brindan la oportunidad de ver sus vuelos y maniobras aéreas, para hacer que nuestra visita a la laguna sea inolvidable.

Aguilucho laguneto occidental sobrevolando la laguna
Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus). Un macho sobrevuela la laguna al amanecer.
Desde arriba pueden ver roedores, conejos o  aves acuáticas potenciales presas de esta rapaz asociada a estos humedales.
Con las puntas negras y un color claro en las plumas del ala, este ejemplar sólo puede ser un macho.
Milano negro planeando en el entorno de la laguna
Milano negro (Milvus migrans). Una vez llegados desde África, se van haciendo cada vez más habituales.
El sutil antifaz que oscurece su rostro puede confundirlo con una hembra de lagunero.
Sin embargo, las primarias salen mucho más en el milano negro, como dedos de una mano.
Águila calzada una de las rapaces del entorno de la laguna
Águila calzada (Aquila pennata) fase clara.
La línea de plumas de vuelo negras frente a las infracoberteras claras, es el rasgo más característico en vuelo.
Con alas más cortas y primarias bastante más marcados, se diferencia fácilmente de las dos anteriores.

Otro pajarillo que no pasa desapercibido es el pardillo. Sus disimulados sonidos a veces se suman al sonido del viento, pasando completamente desapercibidos. Sus colores son bastante llamativos, aunque no lo son tanto como los del verdecillo. Hembras y machos empiezan durante esta época a emparejarse y a ir, casi siempre, de dos en dos. Entre las hierbas y los cardos, recolectando semillas y haciéndose con las mejores ramitas para sus nidos, van de aquí a allí haciendo algún parón para aprovechar a cantar.

Pardillo común hembra en el entorno de Zóñar
Hembra de pardillo común (Carduelis cannabina).
Apoyada en este taray, picotea la base de las hojas para hacerse con las yemas de las que están todavía saliendo.
Los machos presentan una pechera roja, lo que descarta que este ejemplar lo sea. 

Además de una ristra de aves acuáticas, como son la gallineta común, el cormorán grande y la focha común, o los tres madrugadores calamones observados nada más llegar junto a anátidas tales como porrón europeo, cuchara o pato colorado, las garzas también tienen su hueco reservado en esta laguna. Finalmente, y entre toda esta fauna pudimos ver, aunque desde lejos, tanto machos como hembras de malvasía cabeciblanca.

Garza real volando por encima del humedal
Una garza real (Ardea cinerea) pasa volando por encima de la laguna.
Utilizando unos prismáticos, se puede ver a esta ardeida en la orilla de la laguna, descansar tranquila.
Hacen plataformas de carrizo y las usan de nido. Allí se criarán las nuevas generaciones de esta zancuda.
Cormorán grande descansando en un árbol
Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) descansando en un árbol.
Es una de las aves acuáticas más reconocibles, sobretodo por su vuelo torpe y ruidoso.

El Rincón
Tras un par de horas visitando esta laguna, se puede dejar atrás para acercarse a la siguiente. En esta las instalaciones, desde mi punto de vista, permiten mucho mejor la observación de aves. También hay que decir que al ser más pequeña las aves se encuentran mucho más cerca y no es necesario recorrerla para obtener una vista completa.

Un solo observatorio, muy bien situado, y oculto tras el cañizo, hace muy fácil disfrutar de la presencia de varias malvasías cariblancas, que como buceadoras que son, se sumergen y afloran a la superficie constantemente, alimentándose de las plantas que viven en el sustrato de esta laguna, mucho menos profunda.

Malvasía cabeciblanca, en Córdoba, en la laguna de El Rincón
Macho de malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala).
Esta anátida de pico azul pasa por un momento crítico, han perdido gran cantidad de población.
Es por ello por lo que existen hoy en día diversas actuaciones para conservar y proteger a esta especie.

Hay que reconocer que El Rincón estaba mucho más llena de aves que Zóñar. Decenas de fochas comunes inmersas en sus tareas de acicalamiento o en la búsqueda de comida ocupaban la superficie de la laguna, sin dejar de lado algunas regañinas o persecuciones que salpicaban al resto de los habitantes del humedal. Este comportamiento es habitual esta ´poca del año cuando las hormonas de los machos les hacen tener disputas territoriales. Sin embargo, se puede seguir viendo ejemplares más relajados alimentándose tranquilamente.

Focha común en la laguna de El Rincón
Individuo solitario de focha común (Fulica atra).
La placa de queratina de la frente de esta especie se llama escudete y no tiene una función clara.
Algunas teorías afirman una utilidad de cortejo y de protección de la cara durante su paso por la vegetación palustre
Fochas comunes buscando alimento en la laguna
Grupo de fochas comunes (Fulica atra) en la laguna de El Rincón.

Quitando un rato la vista de la laguna y atendiendo a los charcos producidos por los anteriores días lluviosos, es fácil encontrar una imagen muy entrañable: las golondrinas posándose en el suelo para coger barro de la orilla. Es solo para este principal objetivo para el que las golondrinas se posan en el suelo, pues cuando no están volando, se posan en sus nidos o en los cables y vallas de los entornos rurales.

Golondrina común (Hirundo rustica) posada junto a uno de los charcos de donde recoge el barro.
Lo lleva en el pico hasta su nido, hecho con este material tan artesano.

Además de la malvasía, hasta tres especies más de anátidas pueden entrar en escena durante la estancia en los observatorios de esta pequeña segunda laguna. Un colorido macho de cuchara, una pareja de porrón europeo o un impresionante e imponente macho de pato colorado. Todos ellos presentando unos plumajes perfectos y una territorialidad característica de esta época del año.

Pato colorado, macho con colores llamativos
Macho de pato colorado (Netta rufina) en la laguna de El rincón.
Es bastante escasa esta anátida y complicada de ver, aunque parece que este no es el caso.
Porrón europea hembra con colores apagados
Hembra de porrón europeo (Aythya ferina).
De colores pardos pero con la característica mancha blanca en el pico.
Macho de porrón europeo (Aythya ferina). Sus rojizos son más llamativos.
Hay de fijarse en el negro y blanco del resto de plumaje para no confundirlo con otros porrones.
Cuchara común macho en la laguna
Macho de cuchara común (Anas clypeata) en la laguna cordobesa de El Rincón.
Llamativo iris amarillo sobre una cabeza oscura con reflejos verdes y azulados, su pico es único.

Por último no hay que olvidar la familia de los somormujos y los zampullines. Con un nombre un poco complicado de recordar, los podicipediformes también abundan en este paraíso de las acuáticas. hasta tres especies diferentes se pueden ver deleitándonos con sus colores y movimientos sincronizados. Somormujos lavancos, zampullines comunes y cuellinegros, los tres juntos en un mismo ecosistema.

Somormujo lavanco con su plumaje nupcial
Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)
Preparado para un baile en mitad de la laguna con su pareja.
Zampullín común con plumaje nupcial en la laguna
Zampullín común (Tachybaptus ruficollis) parece diminuto junto a la focha.
Durante el plumaje nupcial destaca mucho más la llamativa mancha amarilla de su pico.
Zampullín cuellinegro  plumaje nupcial en la laguna
Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) parecido al común.
Sus penachos de plumas en sus ojos a modo de antifaz son únicos y lo diferencian del resto de estpecies.
El listado completo de las aves identificadas en la comarca Cordobesa es el siguiente:
  • Águila calzada
  • Aguilucho lagunero occidental
  • Ánade azulón
  • Avión común
  • Avoceta común
  • Calamon común
  • Cernícalo vulgar
  • Cetia ruiseñor
  • Chorlitejo chico
  • Chova piquirroja
  • Cigüeñuela común
  • Cormoran grande
  • Corneja negra
  • Cuchara común
  • Curruca cabecinegra
  • Curruca capirotada
  • Flamenco común
  • Focha común
  • Gallineta común
  • Garcilla bueyera
  • Garza real
  • Golondrina común
  • Jilguero europeo
  • Malvasía cabecinegra
  • Milano negro
  • Mirlo común
  • Mosquitero común
  • Paloma torcaz
  • Pardillo común
  • Pato colorado
  • Pinzón vulgar
  • Porron europeo
  • Serin verdecillo
  • Somormujo lavanco
  • Zampullin común
  • Zampullin cuellinegro
  • Zorzal común

martes, 3 de mayo de 2016

Los tres chorlitejos

Entre la fauna española, y en concreto en la avifauna, existen tres especies de aves limícolas muy parecidas. Poseen una forma, tamaño, colores y costumbres muy parecidos e incluso es posible encontrarlas juntas en un mismo lugar, lo que en ocasiones se traduce en una mayor dificultad para diferenciarlos. Estos son de los chorlitejos. Sus tres especies presentes en la Península, Baleares y Canarias son:
  • Chorlitejo chico: Charadrius dubius
  • Chorlitejo grande: Charadrius hiaticula
  • Chorlitejo patinegro: Charadrius alexandrinus
Es muy fácil confundirlos, por lo que aquí se destacarán una serie de marcas diagnósticas, costumbres, distribuciones y fenología, una serie de pautas para comenzar a divertirse intentando identificar a nivel de especie este grupito dentro de las limícolas. Los tres son rechonchos y corretean en las playas de arena aunque también se les puede observar en humedales del interior, pero vamos a conocer mejor a los chorlitejos españoles.


Chorlitejo chico
Chorlitejo chico (Charadrius dubius). Imagen digital.
Pico oscuro. Dibujo de la cabeza negro con una banda pectoral estrecha.
Llamativo anillo ocular de color amarillo. Las patas son algo más largas y de un rosa mate.
Chorlitejo grande (Chradrius hiaticula). Imagen digital.
Picos oscuro con base anaranjada. Dibujo de la cabeza negro con una ancha banda negra en el pecho.
Patas algo más cortas y anchas de color naranja.
Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus). Imagen digital.
Más rechoncho, pico oscuro. Dibujo de la cara menos grueso con frente blanca.
La lista negra del pecho no llega a juntarse nunca por delante. Patas de un color oscuro


Estado de conservación

Los tres están incluidos en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial, y las amenazas que les llevan a estar allí son evidentes, por ejemplo la pérdida del hábitat como consecuencia de la construcción de presas, infraestructuras o urbanizaciones. Las molestias provocadas por el ser humano y otras de sus  intervenciones también son amenazas para los chorlitejos. El patinegro es el que peores problemas de conservación presenta, derivados de sus hábitos reproductores en las playas donde deposita sus huevos que a menudo son pisoteados por usuarios de las playas o depredados por perros sueltos, por no mencionar el paso de las máquinas de limpieza.

Familia

Orden Charadriiformes; familia Charadriidae

Hábitat


Los tres están estrechamente relacionados con los humedales y el agua. Principalmente asociados al ambiente costero, sobretodo por parte del chorlitejo patinegro, que se reproduce siempre en la arena de la playa, siendo este uno de sus principales hábitats. A parte del costero, los humedales interiores también suponen una oportunidad para el chorlitejo chico, así como graveras, arenales u orillas de los ríos, charcas y lagunas.

Galería de fotos


Chorlitejo chico (Charadrius dubius).
Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula).
Chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus)

Comportamiento alimenticio

Los tres comen en el suelo, inclinados hacia delante, picoteando la arena mientras caminan y avanzan por la playa mediante cortas carreras, muy típicas de estas especies.

Dieta

Está basada en pequeños invertebrados costeros y marinos que se encuentran por el sustrato o entre los materiales depositados por la marea y el oleaje, como son las algas. Se podría decir que dependen únicamente de este aporte alimenticio, por lo tanto las algas y la riqueza de invertebrados de las playas es muy importante para su conservación.

Nidificación

El establecimiento del nido es completamente dependiente del hábitat en el que viven. El chorlitejo chico hace un hueco en el suelo desnudo, ya sea en la arena de la playa o en el sustrato del río, la gravera, etc. El grande no se reproduce en España, pero allí donde lo hace, utiliza pequeñas depresiones del terreno para depositar los huevos. Por último, el patinegro lo que hace es dejar semienterrados los huevos, de tal forma que pasan desapercibidos. Las tres especies poseen huevos moteados que se confunden con la arena, pero en ocasiones contribuyen a ocultarlos con guijarros, conchas o vegetación.

Migración

La única de las tres especies que no realiza movimientos migratorios es el chorlitejo patinegro. El chico tiene hábitos estivales, mientras que el chorlitejo grande llega aquí durante la invernada. Esto no implica que resulte imposible observar a las tres especies en un mismo lugar en cualquier época del año. Cuando se habla de migración se hace referencia a la tendencia general, sin embargo hay ejemplares que prefieren no desplazarse.

Mapa de distribución


Mapa de distribución del chorlitejo chico (Charadrius dubius)
Naranja claro: área de reproducción
Naranja: área de invernada
Naranja oscuro: área con la especie presente
Mapa de distribución del chorlitejo grande (Charadrius hiaticula).
Naranja claro: área de reproducción.
Naranja. área de invernada
Naranja oscuro: área con la especie presente
Mapa de distribución del chorlitejo patinegro (Charadrius alexandrinus).
Naranja claro: área de reproducción.
Naranja: área de invernada.
Naranja oscuro: área con la especie presente.

Sonidos y llamadas


Fuertes silbidos del chorlitejo grande tuu-ip, musicaly vivo, en posado y en vuelo. El chico hace un pií-u corto y brusco, su canto en un crri-crrii-crii vibrante. Por último el patinegro, algo más silencioso, hace diversos sonidos a modo de silbido: pit, uit, pirr, etc.

Aves similares

Entre ellas se parecen mucho, pero ya hemos visto que se pueden encontrar formas de diferenciarlos, ya sea morfológicamente, por distribución, hábitos o sonidos. En vuelo recuerdan mucho a los correlimos y a los andarríos, por lo que hay que fijarse detenidamente.