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lunes, 20 de febrero de 2023

Humedales vascos

 ¡Hola de nuevo!

En esta ocasión os cuento nuestra visita a los humedales vascos, una excursión que tuvo lugar el pasado fin de semana de febrero. Fueron tres días magníficos de aves escasas, concentraciones de aves invernantes y paisajes únicos y singulares. Sin duda fue un viaje maravilloso en un escenario muy especial y rodeados de gente auténtica.

Águila pescadora con presa.

martes, 27 de febrero de 2018

Birding Santoña

¡¡Hola de nuevo!!

En esta ocasión os muestro algunas de las aves que vimos en un viaje excepcional a las Marismas de Santoña una de las tres áreas que forman el Parque Natural por excelencia de Cantabria.

Orilla típica en las Marisma de Santoña (Cantabria) con cormoranes y gaviotas.


martes, 8 de noviembre de 2016

Marismas del Odiel

Hoy nos vamos hasta la provincia de Huelva, y nos acercamos a unos humedales mareales aledaños a Huelva capital, donde encontramos una de las mejores colonias reproductoras de espátula en España, la de las Marismas del Odiel, que además cuentan con una impresionante riqueza ornitológica.

Las Marismas del Odiel están protegidas, actualmente, por un Paraje Natural de más de 7.000 ha. pero que además cuentan con triple protección internacional, siendo Reserva de la Biosfera, Sitio Ramsar y ZEPA. Todo esto se debe al interés ornitológico del lugar, pues además de las espátulas también se crían cigüeñuelas y chorlitejos patinegros. El paraje es también lugar de concentración de muchas otras especies como flamencos y garzas.

Marismas del Odiel

Para visitar este hermoso lugar, hay que coger la única carretera que permite el acceso libre al Paraje Natural que va al faro y que pasa por el centro de visitantes, principal punto de referencia que solo abre de miércoles a domingo. Desde allí tienen un aparcamiento desde el que se ve el río Odiel y desde dónde se pueden ver volando gaviotas y cormoranes.

La visita a las Marismas no puede empezar de otro modo que en unos observatorios que han construido recientemente un poco antes de llegar al centro, a la izquierda y desde los cuales se puede empezar a ver varias limícolas, gaviotas o anátidas.

Aguja colinegra - Limosa limosa
Aguja colinegra (Limosa limosa) mostrando su plumaje postnupcial.
Tras la época de reproducción, muchas agujas llegan al oeste de Andalucía para pasar el invierno

Cigüeñuela común - Himantopus himantopus
Cigüeñuela común (Himantopus himantopus) con sus largas delgadas patas.
En las Marismas hay una buena población residente con muchos individuos son estivales.
Avanza con su largas patas y utiliza su pico para hacerse con los invertebrados enterrados.
Gallineta común - Gallinula chloropus
Dos gallinetas comunes (Gallinula chloropus) contemplan su reflejo en el agua.
Aunque no son muy habituales de las marismas, existe una pequeña población residente.
Cogujada común - Galerida cristata
Una pequeña cogujada común (Galerida cristata) se acerca a la orilla a beber agua.
Las zonas llanas con cierto matorral y sin a penas agua son los lugares que frecuenta la especie.
Esta especie es propia de las campiñas, por lo que se habrá acercado únicamente a saciar su sed.
Gaviota reidora - Larus ridibundus
AL amanecer se ven muy bien las gaviotas reidoras (Larus ridibundus) esta vez con plumaje invernal.
Las marismas albergan pequeñas colonias reproductoras, auqnue también llagan invernantes.
Pasan la noche en estos lugares, aunque por toda la marisma se pueden ver pequeñas colonias.
Andarríos chico - Actitis hypoleucos
Una pareja de andarríos común (Actitis hypoleucos) el blanco le asciende por encima del ala.
En las marismas, se encuentran en zonas limosas y orillas, aunque las poblaciones son invernantes.
Corretean y pasean por los bordes de lodo y barro que se ven desde los observatorios
Ánade friso - Anas strepera
Una hembra de ánade friso (Anas strepera) también madruga para acercarse a beber.
Las anátidas no presentan grandes poblaciones, y la mayoría son invernantes.
La disponibilidad de alimento (plantas subacuáticas) es baja en zonas con niveles bajos de agua.
Cuchara común - Anas clypeata
Un macho de cuchara común (Anas clypeata) mostrando su plumaje de eclipse.
Su pequeña población reprod. recibe en invierno la llegada de aves del norte de Europa.
Las zonas de aguas más profundas y menos salinas como esta, albergan algunos individuos.

Una cosa a tener en cuenta es que los observatorios tienen orientación este, por lo que el mejor momento para poder fotografiar es la tarde, con el sol a la espalda, aunque por la mañana suele haber mayor número de especies.

Al otro lado de la carretera, justo detrás de los observatorios encontramos unas salinas normalmente inundadas en las que suelen verse buenas concentraciones de flamencos, que se alimentan en estas aguas.

Flamenco común - Phenicopterus roseus
Los flamencos comunes (Phoenicopterus roseus) son uno de los atractivos de las marismas.
En este Paraje Natural se dan grandes concentraciones gracias a la disponibilidad de alimento.
Las balsas de las salinas son el lugar idóneo para poder verlos desde cerca.

Si se continua recto por la misma carretera se llega a un puente del que sale a la derecha un camino de tierra. Aquí no se permite la circulación de vehículos, por lo que se puede dejar el coche y continuar andando. Este camino atraviesa las balsas de las salinas y sus pasillos de tierra en los que se puede ver sobre todo limícolas en las orillas y en ocasiones al fugaz martín pescador.

Vuelvepiedras común - Arenaria interpres
Aunque despeinado y con su plumaje invernal, este es el vuelvepiedras común (Arenaria interpres).
En Odiel, como en el resto de España, no hay poblaciones reproductoras, solo llegan invernates.
Las barreras de arena que separan las blasas son un lugar perfecto para acicalarse.

Correlimos común - Calidris alpina
La tranquilidad del agua refleja la silueta de este correlimos común (Calidris alpina) tan atento.
Aunque todavía le quedan restos del plumaje estival es en invierno cuando comienzan a verse más.
Las aguas y limos intermareales son los lugares preferidos de estas pequeñas limñicolas.
Correlimos común - Calidris alpina
El agua en las balsas hace de espejo para este grupo de correlimos común (Calidris alpina).
Durante el otoño y en mayor medida en invierno, se juntan en pequeños grupos por toda la marisma.
 Se suelen agrupar en los pasillos de arena que separan las balsas de las salinas.
Correlimos zarapitín - Calidris ferruginea
Abajo, en primer término y en la orilla una pareja de correlimos zarapitín (Calidris ferruginea).
Las Marismas del Odiel son uno de los pocos lugares en España en los que invernan estas aves.
En estas zonas encharcadas descansan tranquilamente o se arreglan el plumaje de madrugada.
Correlimos zarapitín - Calidris ferruginea
Con resto de plumaje reproductor, este correlimos zarapitín (Calidris ferriginea) busca alimento.
Aunque también es muy habitual verlo durante los pasos, aquí en Odiel tiene una buena población invernate.
Salinas como esta es un lugar en el que puede encontrar los invertebrados de los que se alimenta.
Chorlitejo patinegro - Charadrius alexandrinus
Chorlitejo patinegro (Charadius alexandrinus), medio dormido todavía por la mañana.
En esta Reserva de la Biosfera es de las pocas limícolas que pasan todo el año en sus orillas.
Una vez más encontramos más limícolas en las barreras de arena de las salinas.
Chorlitejo grande - Charadrius hiaticula
Gran grupito de chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula) con sus collares oscuros visibles.
Las agrupaciones invernales como esta, son mucho más abundantes aquí en el suroeste de la península.
Para encontrar a esta especie hay que buscar en las orillas de charcas y bajas mareas.
Cigüeñuela común - Himantopus himantopus
El plumaje negro y blanco de esta preciosa cigüeñuela (Himantopus himantopus) se refleja en el agua.
La salud de las poblaciones del Odiel, hacen común a esta limícola.
Alimentándose junto a flamencos y limícolas gracias a sus largas patas.

De vuelta a la carretera, pasamos el puente y a la izquierda vuelven a aparecer las balsas, en este caso se trata de  las Salinas de Bacuta, un conjunto de salinas tradicionales, acondicionadas para poder visitarlas y desde las que se pueden ver garzas, flamencos o incluso las famosas espátulas. 

Espátula común - Platalea leucorodia
Aunque desde lejos, se pueden ver a estas dos espátulas comunes (Platalea leucorodia) con su inconfundible pico.
En las Marismas del Odiel se pueden encontrar más de 400 parejas reproductoras.
La mayoría de ellas se encuentran en la Isla de Enmedio, pero se ven también en las Salinas de Bacuta.

Justo al otro lado de la carretera y algo más delante aparecen dos salidas anchas con caminos de tierra que se acercan algo más a la Isla de En medio y que deja muchas zonas de limos y arenales en las que se pueden ver archibebes claros y comunes, zarapitos y grandes concentraciones de chorlito gris entre otras.

Chorlito gris - Pluvialis squatarola
El chorlito gris (Pluvialis squatarola) con su pecho y cara negros y el dorso moteado.
La mayoría de las aves de nuestro país pasan el invierno en las Marismas del Odiel.
Curioso y gregario, se pueden ver grandes bandos en zonas poco inundadas como esta.
Garceta común - Egretta garzetta
Garceta común (Egretta garzetta) en una de las balsas.
Aunque comunes, son menos abundantes en el Odiel que otras aves, aunque son residentes.
Cuando las mareas están altas son el mejor momento para que estas ardeidas salgan de pesca.

A lo largo de la carretera encontraremos caminos y apartaderos como los anteriores, desde los que podremos echar un vistazo en busca de más especies de limícolas o gaviotas.

Si seguimos toda la carretera hasta llegar al siguiente puente, también sale un pequeño parking de tierra en el que se puede dejar el coche para buscar en la orilla más limícolas que cuando baja la marea aprovechan para alimentarse. Desde aquí se pueden ver pasar algunos barcos que no parecen alterar la tranquilidad de los correlimos comunes o las agujas que se alimentan en la orilla.

Archibebe común - Tringa totanus
De patas y base del pico naranja, así se diferencia al archibebe común (Tringa totanus) del resto.
Aunque es invernante, en estas marismas crían unas pocas parejas.
Aprovechando que baja la marea, estas limícolas se acercan a las orillas.
Archibebe claro - Tringa nebularia
Con patas verdosas, el archibebe claro (Tringa nebularia) es más pálido que el común.
Se puede tratar de ejemplares en paso, pero en Odiel hay poblaciones invernantes.
Como otras aves limícolas sigue las bajada de las mareas para alimentarse en los limos.
Chorlitejo grande - Charadrius hiaticula
Con plumaje invernal y grandes ojos, este chorlitejo grande (Chradrius hiaticula) es bastante confiado.
En las marismas, las poblaciones que viven, solo lo hacen durante el invierno.
Desde el aparcamiento de antes del puente se ven muchos rebuscando entre la arena.
Zarapito real - Numenius arquata
La limícola más grande de nuestro territorio, el zarapito real (Numenius arquata).
El Odiel es conocido, entre otras cosas por la invernada de zarapito real.
Las probabilidades de encontrarnos con esta especie aumentan con las bajas mareas.
Correlimos tridáctilo - Calidris alba
Más claro que su primo el común, el corrleimos tridáctilo (Calidris alba) es de color blanco puro.
El Paraje Natural de las Marismas del Odiel es uno de los mejores cuarteles de invernada del sur.
En pequeños grupos o por separado, corretea paralelo a la orilla picotenado la arena.

Si seguimos la carretera hasta el final, nos encontramos con una señal que nos indica que no se puede avanzar por seguridad, sin embargo merece la pena llegar hasta dicha señal, porque durante el camino podemos seguir disfrutando del entorno, de grandes bandos de charranes y gaviotas que descansan por todas las marismas o quién sabe de qué nueva sorpresa.

Ostrero euroasiático - Haemantopus ostralegus
Este ostrero euroasiático (Haemantopus ostralegus) ya presenta plumaje invernal.
Esta parte de la costa es uno de los cuarteles de invernada de su escas población.
En bandos, aunque en los pasos se pueden ver aves solitarias como esta.
Charrán paatinegro - Sterna sandvicensis
Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) sobrevolando las marismas.
Aunque es una especie muy costera, es una de las aves que pasan el invierno en Odiel.
Grandes bandos posados en zonas sin inundar, como isletas, aunque también patrulla la orilla.

martes, 5 de abril de 2016

La diversidad de la Costa da Morte III

Última entrada de una serie de tres capítulos que nos han llevado a las escarpadas y rocosas costas gallegas de poderosas olas y fuertes corrientes. En las anteriores visitas nos paseamos por la playa de Baldaio y las Islas Sisargas (Ver "La diversidad de la Costa da Morte I"), recorrimos la ensenada A Insua, visitamos la Laguna Traba y nos acercamos a ver las olas romper contra las rocas a dos de los cabos más famosos de esta costa, el Cabo Vilán y Touriñán (Ver "La diversidad de la Costa da Morte II"). En esta ocasión nos acercaremos a otra de las muchas lagunas costeras de Costa da Morte y a una playa llena de vida, desde donde desvelaremos qué habitantes ocupan estas tierras.

Estos son los únicos "bañistas" de uno de los lugares de los que vamos a hablar.

Playa de Carnota

Dentro de la comarca de Muros, se accede desde la población con la que comparte nombre, lugar donde se encuentra uno de los mayores hórreos más largos del mundo, el Hórreo de Carnota con casi 35 metros. Si hablamos de tamaños cabe destacar los 12 km de longitud (entre arena y rocas) de la playa de Carnota, distancia que aprovechan multitud de aves playeras para descansar en bandos invernales de cientos de individuos.

Situación de la playa de Carnota (nº 9) en la costa gallega.

Desde Carnota se puede acceder a la playa de forma cómoda por una carretera asfaltada y dependiendo de lo lleno de coches que esté, se puede dejar este en un pequeño aparcamiento justo en la playa. A partir de aquí nos tendremos que acercar a pie, lo que es un privilegio ya que hay unas pasarelas que facilitan el proceso. Desde aquí podremos observar algunas de las especies que se quedan separadas de la costa, sobre todo las ardeidas, la garza real y la garceta grande, dos o tres lavanderas blancas y algún que otro cormorán grande persiguiendo a los peces que se quedan atrapados al bajar la marea.

Garceta grande (Egretta alba) en una de las rocas de la playa de Carnota, en la zona inundada.

Si lo que queremos es acercarnos a la costa para ver algunas de las aves playeras, debemos salir de la pasarela por los lugares indicados y mantenernos a una distancia prudente para no ahuyentarlas. Con cuidado y tras unas rocas salientes se puede ver fácilmente algunas especies frecuentes en estos ecosistemas. Lo que mas abunda son limícolas, entre las que se encuentran zarapitos, agujas, correlimos, andarríos, ostreros, etc. También se pueden ver gaviotas y cormoranes estos últimos sobre las rocas de las playa.

Aguja colipinta (Limosa lapponica) entre todas las limícolas de la playa.
La tranquilidad de este lugar les da un respiro a estas aves y pueden descansar.
Siete chorlitos grises (Pluvialis squataroia) destacan por sus plumajes moteados.
En vuelo esta especie presenta una marca única, una mancha negra en cada axila.
Correlimos común (Calidris alpina) en primer término se ven pequeños al lado de los chorlitos.
Su plumaje oscuro los diferencia de los correlimos tridáctilos del fondo.
En época estival es más fácil diferenciarlos porque se les pone el vientre muy oscuro.
Gran grupo de correlimos tridáctilos (Calidris alba) al fondo se ven mucho más claros que el resto de especies.
Ostreros euroasiáticos (Haematopus ostralegus) en la orilla de la playa descanando.
Un grupo bastante nutrido, como de 20-30 ejemplares. 
Bando de zarapito real (Numenius arquata) durmiendo en la costa.
Hasta ahora son las limícolas de mayor tamaño que se encuentran en la playa.
Sus curvados picos son inconfundibles y delatadores, además asoman por encima del resto de limícolas.

Se trata de una playa dinámica, algún que otro bando de limícolas pasa cerca de la orilla en busca de un lugar en el que descansar. Algunos son fácilmente identificables desde la lejanía, es el caso del chorlito gris, que en vuelo deja al descubierto una mancha negra en las axilas. Tras varias pasadas teminan por aterrizar en la arena. Sin embargo otras aves, como las marinas, no comparten mencionados hábitos, sino que descansan o acicalan sus plumas en los salientes rocosos que hay en la playa. Es bastante común observar allí a cormoranes o gaviotas en estos posaderos rocosos que acaban volviéndose blancos por la acumulación de excrementos.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) sobre las rocas.
Se trata de una de las gaviotas más abundantes y extendidas en nuestro país.
Varias especies de cormoranes, cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) y cormorán grande (Phalacrocorax carbo).
El moñudo  es más pequeño y no posee la mancha blanca en el pico. En la imagen hay dos, ¿sabes cuales?
Los cormoranes grandes no tienen las plumas de la frente levantadas a modo de mini-cresta.

Laguna de Louro

Al sur de la playa de Carnota se extiende una pequeña península que va desde Lira hasta Louro y su faro por el oeste y hasta Muros por el este. En Louro, se puede acceder por carretera a esta laguna interior separada del mar por una gran duna de arena.

Laguna de Louro (nº 10) al sur de la playa de Carnota (nº 9)

Si se sale desde Carnota en dirección Louro, se puede ir haciendo paradas a ver la diversidad de aves que esconden los pequeños bosquecillos que se forman a la entrada de algunas poblaciones. Allí las aves más comunes como estorninos y jilgueros se pueden observar fácilmente en los alrededores de casas y huertas. Durante nuestro paseo por una agradable y típica aldea gallega pudimos ver también un nutrido bando mixto de jilgueros lúganos aprovechando los frutos del Platanus hispanica. Aunque estos no fueron los únicos habitantes alados, la diversidad nos sorprendió bastante.

Cistícola buitrón (Cisticola juncidis) sobre una ramita de un árbol seco.
Este pequeño pajarillo evidencia su presencia con un repetitivo sonido muy caracteristico.
En vuelo emite un "tsip" que delata su presencia.
Macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) sobre una roca.
Es mu fácil detectar a esta especie sobre las rocas, le encanta situarse ahí mientras rebota su roja cola.
Para saber más sobre la especie haz clic en: Colirrojo tizón
Grupo de estorninos negros (Strunus unicolor) sobre el tejado de una casa en una de las poblaciones.
Es una especie gregaria y no es raro ver volando grupos enormes que en ocasiones parecen nubes de aves.
Jilguero europeo (Carduelis carduelis) otra especie gregaria pero con grupos más pequeños que los anteriores.
Sus colores alegran los campos ahora que no ha llegado la primavera más floral.
Hembra de jilguero lúgano (Carduelis spinus) alimentándose de los frutos de Platanus hispanica.
La hembra se puede confundir con los verdecillos, por sus colores verdes apagados y amarillos.
El macho es algo más reconocible, pues posee un píleo muy negro una caractérisitica única de la especie.
Reyezuelo listado (Regulus ignicapilla) entre las retamas de la cercanía a una población gallega.
Entre otras cosas, desataca su ceja blanca que se ve muy bien independientemente de los escondido que se encuentra.

Aquí se concentran a descansar un buen número de aves durante sus pasos migratorios. Las especies que aquí paran a descansar suelen ser anátidas y otro tipo de acuáticas. Desde la orilla, poco preparada para la observación de aves, se puede ver garzas reales, anátidas, zampullínes y unas cuantas especies más. Lo cierto es que lo apartada y escondida que está le da un toque de misterio.


Grupo de zampullín común (Tachybaptus ruficollis) jugueteando en el agua.
Si se juntan varios zampullines se les puede ver juguetear, bucear, saltar, nadar, etc
Espátula común (Platalea leucorodia) en la laguna de Louro.
Es una de las sorpresas que puede ofrecer la laguna, auqnue también la variedad de especies.
Garza real (Ardea cinerea).
Varias garzas se extendían por toda la laguna, algunas en la orilla donde podían pescar más resguardadas.
A este ejemplar le gustó mucho posar para nosotros y se paseaba de aquí para allá.
Pareja de cerceta común (Anas crecca) algo escondidas, fue sorpresa dar cone ellas.
Si se emplean unos minutos para chequear la laguna se pueden dar con algunas aves escondidas por las orillas.
Grupo de ánades frisos (Anas strepera) bastante distraídos en el fondo de la laguna.

Con algo de melancolía despedimos esta tierra de hórreos, este lugar de humedad que trae vida a sus paisajes. En este pequeño y último tramo del viaje hemos podido contemplar y disfrutar de la diversidad de sus playas, sus rocosas costas, sus ricos humedales y sus bosques llenos de vida. No es una comarca que pasar por alto, merece la pena hacer una parada en estos lugares, no solo en estos últimos, también en los mencionados en las entradas anteriores:

-.Playa de Badaio.- 
-.Islas Sisargas.- 
-.Ensenada A Insua.- 
-.Laguna Traba.- 
-.Cabo Vilán.- 
-.Cabo Touriñán.- 
-.Playa de Carnota.- 
-.Laguna de Louro.- 


"¡Hasta pronto Galicia!"