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lunes, 29 de enero de 2024

Campiñas del Torote

¡Hola de nuevo!

Estamos de vuelta tras un fin de semana de rutas por la Comunidad de Madrid. El domingo tocaba visita a las Campiñas del Torote al atardecer. Buen momento para ver cómo las aves se van agrupando y congregando en sus respectivos dormideros. Ahora en invierno estos comportamientos son un espectáculo, más tarde, en primavera empezarán a escasear porque las aves estarán a otros menesteres. Fue un paseo fantástico en el que vimos 40 especies, pero algunos grupos de aves fueron increíbles ¿Quieres ver el volumen de aves que vimos? Acompáñanos en esta crónica.

Milano real (Milvus milvus) camino al dormidero

lunes, 18 de diciembre de 2023

Alto Tajo

 ¡Hola!

Tras el éxito rotundo de nuestra visita al Alto Tajo de noviembre, repetimos este mes de diciembre la salida, en esta ocasión con el grupo de personas que no pudo asistir en noviembre y alguno más. A excepción de algunos cambios la ruta fue muy similar y también fue perfecta. Pudimos adentrarnos en los hoces horadadas del Tajo descubriendo la riqueza de sus sierras y bosques e incluso nos acercamos a escuchar al búho real al atardecer. Fue una excursión redonda donde la única baja fue el dichoso treparriscos que este año se niega a aparecer. Os cuento lo bien que lo pasamos y las anécdotas que surgieron durante la excursión ¡Vamos allá!

Bando de buitre leonado (Gyps fulvus)

lunes, 4 de diciembre de 2023

Alto Guadarrama

¡Hola de nuevo pechiazules!

Esta semana hemos tenido salida. Estuvimos con un grupo majísimo de pajareras en el Alto Guadarrama. En el piedemonte de la sierra de Madrid, el Guadarrama se hace hueco entre granitos y encinares, acompañado de un maravilloso  bosque de ribera. Aunque el frío nos golpeó con fuerza, el día fue maravillosos, salió el sol y pudimos ver más de 45 especies, con algunas observaciones maravillosas de grullas, halcón peregrino o hermosas formaciones de anátidas. Si queréis acompañarnos os dejo la crónica más abajo.

Grupo de comorán grande (Phalacrocorax carbo) sobre las rocas, garceta común (Egretta garzetta) a la izquierda y azulones (Anas platyrhynchos) nadando en el agua.

martes, 4 de septiembre de 2018

Guía de aves de pinares de montaña y piornales

Después de muchas visitas al Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y a sus ecosistemas más representativos, hemos decidido hacer una mini-guía online y accesible que describa las características más importantes de las especies más comunes de este tipo de hábitats. Hemos intentado incluir fotos de todas las especies fáciles de observar aunque seguro que hay muchas más que se nos han pasado.

Aún así esperamos que los que estáis empezando encontréis la ayuda necesaria para identificar y diferenciar estas aves tan especiales, y que los que ya sabéis tengáis un resumen accesible a las aves de pinares de montaña y piornal y con suerte encontréis algo nuevo que no sabíais.

¿Qué es un piso bioclimático?

Este término está asociado a la altitud y al cambio del espacio o hábitat correspondiente. Por tanto, a medida que aumentamos la altitud se suceden uno u otro espacio, dependiendo fundamentalmente de la temperatura.

En este caso nosotros vamos a pasar por el último de los pisos bioclimáticos del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, el Piso Alpino. Dentro de ese piso, la división o cliseride (modelo que representa la sucesión altitudinal de las distintas formaciones vegetales) iría desde el piso más bajo, con vegetación de baja montaña (4) y especies que necesitan temperaturas altas como las encinas; seguido de los bosques de media montaña (3), mucho más húmedos como robles, castaños o hayas, estas últimas sustituidas, en este caso, por los pinares, principalmente de pino silvestre; y finalmente el matorral de alta montaña (2), con enebros, sabinas y piornos y que preceden a las praderas de las cumbres (1).

A continuación y dentro de esta división vamos a ver las aves de los bosques de media montaña, principalmente de pino silvestre, el matorral de alta montaña, donde aparecen los piornos y algunas aves que aparecen en las praderas de las cumbres.

GUÍA DE AVES - PINARES DE MONTAÑA Y PIORNALES

Bosques de media montaña: pinares

Aproximadamente entre 1.300 y 1.900 metros. En este piso los veranos son templados y los inviernos son ligeramente fríos, con frecuentes heladas y nevadas.

Milano real
Milvus milvus
50-60 cm
Sedentario e invernante

De plumaje rojizo rayado, con la cabeza en tonos grises. Extendido de forma heterogénea por la Península, aunque no está presente en el mediterráneo ni la costa noroeste. Cría en zonas forestales de media montaña, aunque campea por otras zonas para encontrar alimento, ya que es principalmente carroñero.


martes, 10 de octubre de 2017

Aves comunes de parques y jardines para empezar

El sitio perfecto para empezar a ver aves son los parques urbanos. Allí las especies que podemos ver son, sobre todo, aves comunes, las mejores para la iniciación a la ornitología. La identificación puede ser muy complicada cuando estamos empezando, hay muchos nombres y algunas especies no son tan diferentes. En Blue Nature hemos querido darte algunos trucos y algunos nombres para que empieces a fijarte en las aves mientras paseas por tu parque favorito.

Aves comunes de los parques urbanos
Aves comunes y la exótica cotorra argentina de los parques urbanos

Los gorriones
Seguro que todos alguna vez has visto algún gorrión común (Passer domesticus) por la calle, en un parque, jardín, urbanización o incluso picoteando las migas que han caído al suelo de la terraza en la que disfrutas de tu bebida favorita.

Gorrión común macho (Passer domesticus) píleo gris, colores marrones rojizos y pico corto pero robusto.
Gorrión común macho (Passer domesticus) píleo gris, colores marrones rojizos y pico corto pero robusto.

Se trata de un ave de pequeño tamaño de colores y tonalidades marrones. Su pico es de tipo granívoro, es decir corto y robusto. Su cola es cuadrada y proporcionada con su cuerpo. Su plumaje puede variar según el sexo. Los machos son de colores marrones rojizos con un pequeño babero negro justo en la garganta. En la parte superior de su cabeza (píleo) una mancha color gris lo diferencia del resto de especies de gorriones. Las hembras son de tonalidades marrones amarillentas, más ocres y apagadas que los machos.

La forma y tamaño de su pico nos delata su dieta, principalmente semillas, aunque en las ciudades ha encontrado otros muchos recursos.

A pesar de ser una de las aves más comunes en nuestros parques y jardines urbanos, está pasando por una mala racha, sus poblaciones, en España y en Europa están en claro declive e incluso en capitales como Londres han llegado a desaparecer.

Carbonero o herrerillo
Ambas son especies forestales, les gusta mucho moverse de forma inquieta entre las ramas ocultando sus vistosos colores. Con un poco de paciencia podremos ver los colores azulados del herrerillo común (Cyanistes caeruleus) y la banda negra en el vientre del carbonero común (Parus major).

Se trata de aves muy frecuentes en parques pero sobre todo en zonas verdes de pequeñas urbanizaciones donde tienen acceso a los comederos que muchos amantes de las aves colocan en sus jardines. Sin tiempo para verlos detenidamente pueden parecernos similares, sin embargo son completamente diferentes. 

El carbonero es un ave un poco más grande y robusta con mejillas blancas, una cabeza, nuca y collar negro que se extiende por el vientre en forma de corbata. Esta mancha negra alargada que atraviesa un vientre de color amarillo limón, en machos es mucho más gruesa y larga, llegando incluso a alcanzar la zona de la cloaca. De pico corto pero fuerte y cola cuadrada y proporcionada respecto al y tamaño del cuerpo.

Carbonero común (Parus major) picoteando los insectos de esta zarza.
Carbonero común (Parus major) picoteando los insectos de esta zarza.
Los colores negros y blancos de su cara son claves para diferenciarlo del herrerillo.

Por otro lado el herrerillo tiene colores mucho más azulados, tanto en hembras como en machos, esta especie carece de dimorfismo sexual. Su píleo y sus alas son de un azul vivo en la mayoría de los casos. Su vientre también es de color amarillo, pero carece de esa corbata negra del carbonero. En tamaño el herrerillo es mucho más pequeño, con el pico del mismo estilo, corto pero fuerte que le sirve tanto para atrapar orugas como para abrir la dura cáscara de los cacahuetes que gentilmente han colocado en el comedero que adorna el jardín.

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) colgando de un comedero de cacahuetes casero.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) colgando de un comedero de cacahuetes casero.
Los colores azules brillantes lo diferencian del carbonero.

Pájaros carpinteros
Aunque son algo menos habituales que los anteriores, en nuestros parques urbanos también podemos encontrar dos especies de pájaros carpinteros o pícidos, el pito real (Picus viridis) y el pico picapinos (Dendrocopos major). De hábitos distintos pero costumbres parecidas destacan por tener picos fuertes y el comportamiento típico de esta familia, trepar por el tronco de los árboles.

Pico picapinos (Dendrocopos major) la nuca de color rojo nos delata que se trata de un macho.
Pico picapinos (Dendrocopos major) la nuca de color rojo nos delata que se trata de un macho.

De arriba para abajo trepa el pico picapinos haciendo toc toc en la madera hasta encontrar el hueco en el que está escondida la larva de la que se alimenta, en ese momento extiende su larga lengua y se hace con el festín. Este pájaro carpintero de tamaño medio tiene un fuerte pico adornado con un plumaje de color negro y pintas blancas rematado por una nuca de color rojo en machos y completamente negra en hembras. Los juveniles presentan toda la parte superior de la cabeza o píleo de color rojo. Su cola es muy corta respecto a su cuerpo aunque les es muy útil para apoyarse mientras suben el tronco o las ramas de los árboles.

Pito real (Picus viridis), la mancha negra en la mejilla nos dice que se trata de una hembra
Pito real (Picus viridis), la mancha negra en la mejilla nos dice que se trata de una hembra.
Si la bigotera en vez de negra fuera de color rojo se trataría de un macho.

El pito real, aunque también trepa por los árboles, pasa parte de su tiempo paseando por el suelo, ya que tiene la misma costumbre que el oso hormiguero. Su larga lengua le permite alcanzar las hormigas que se esconden bajo tierra, pero también hace toc toc para encontrar larvas en la madera de los viejos chopos de un parque urbano. Sus colores son completamente diferentes a los de su primo el pico picapinos, el plumaje es completamente verde salvo el píleo. Una pequeña mancha o bigotera junto al pico sirve para diferenciar machos, mancha de color rojo, de hembras cuya mancha es negra.

Palomas y tórtolas
Pueden parecernos idénticas pero en el fondo hay unas pequeñas pautas que nos permiten identificar las tres especies de palomas y tórtolas más comunes de espacios verdes. Para empezar hay que saber que la paloma que conocemos, la de las ciudades es la versión doméstica de la paloma bravía (Columba livia) que solía vivir en cortados y paredes rocosas y que fue usada como paloma mensajera. Recientemente una pariente mucho más forestal se ha vuelto confiada y ha entrado en las ciudades, se tarta de la paloma torcaz (Columba palumbus) de tamaño mucho mayor.

Paloma bravía (Columba livia) variante doméstica. Muy frecuente en los parques urbanos.
Paloma bravía (Columba livia) variante doméstica. Muy frecuente en los parques urbanos.
Paloma torcaz (Columba palumbus) bebiendo agua en la fuente de un parque urbano
Paloma torcaz (Columba palumbus) bebiendo agua en la fuente de un parque urbano.

A diferencia de su prima, la torcaz presenta unas marcas blancas clave para identificarla correctamente. Una de esas manchas blancas se encuentra en el cuello, la otra se trata de dos bandas alares una en cada ala de color blanca que solo son visibles durante su vuelo.

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) más rosada que las palomas anteriores.
Tórtola turca (Streptopelia decaocto) más rosada que las palomas anteriores.

Otra vecina que vive junto a palomas bravías y torcaces pero que no tiene nada de paloma es la tótola turca (Streptopelia decaocto) mucho más elegante y delgada. El pico es algo más fino de color negro, cola y cuerpo mantienen proporciones adecuadas y es imposible diferenciar machos de hembras, aunque normalmente en época de cría los machos se vuelven muy pesados tratando de hacerse con una conquista. A diferencia de los plumajes grisáceos de las anteriores bravías y torcaces, la tórtola turca presenta un plumaje ocre adornado con un pequeño y disimulado collar negro que en cierto tiempo le dio el nombre de tórtola de collar.

Estorninos o mirlos
Existe un grupo de aves que corretean por las verdes praderas del parque más cercano. Pueden parecer ser de la misma especie sin embargo son dos aves completamente distintas. Estamos hablando de unos pájaros negros conocidos como mirlo común (Turdus merula) y estornino negro (Sturnus unicolor). Similares por no tener ninguna marca o mancha llamativa pueden ser confundidos, sobre todo cuando solapan las poblaciones en un mismo lugar.

El mirlo tiene dimorfismo sexual aunque poco marcado. El macho es de color negro puro, oscuro con un anillo en el ojo de color naranja que acompaña al pico del mismo color. Las hembras, algo más modestas, presentan un plumaje oscuro negro, pero de tonalidades marrones y tanto pico como el anillo del ojo presentan colores anaranjados muy apagados. Su cola es bastante larga y sus hábitos suelen ser solitarios, rara vez se ve dos, tres machos juntos, en todo caso dos si son pareja.

Macho de mirlo común (Turdus merula) comiendo lo que más le gusta, lombrices.
Macho de mirlo común (Turdus merula) comiendo lo que más le gusta, lombrices.
El anillo ocular, el pico y el color negro puro nos ayuda a diferenciarlo de la hembra.

Por otro lado, el estornino es una especie muy gregaria, sociable y le encanta protegerse formando bandos enormes, de cientos e incluso miles de individuos aunque en los parques urbanos se ven pequeñas asociaciones de varios ejemplares. Respecto al tamaño es parecido al mirlo, la diferencia reside en el tamaño de la cola y el color del anillo del ojo que en el estornino es negro, su pico puede ser naranja pero también nego. Su cola es bastante corta respecto a su cuerpo y suele andar erguido, su vuelo además, es bastante torpe.

Estornino negro (Sturnus unicolor) paseando tranquilo por uno de los parques urbanos en los que abunda.
Estornino negro (Sturnus unicolor) paseando tranquilo por uno de los parques urbanos en los que abunda.

Otras aves comunes
Hay muchas aves que viven más cerca de lo que pensamos, si quieres empezar puedes salir a los parques y tratar de diferenciar estas aves, de apuntar sus diferencias, dibujar comparativas o anotar comportamientos que los diferencian.

Estas no son las únicas especies que viven en nuestros parques, existen muchas más, pero son las más comunes. Otras aves como la urraca común (Pica pica), el petirrojo europeo (Erithacus rubecula), el ánade azulón (Anas platyrhynchos), la goondrina común (Hirundo rustica), el serín verdecillo (Serinus serinus) o el agateador europeo (Certhia brachydactyla) son frecuentes en los espacios verdes de las ciudades.

Serín verdecillo (Serinus serinus) otra de las especies habituales en los parques urbanos.
Serín verdecillo (Serinus serinus) otra de las especies habituales en los parques urbanos.

Golondrina común (Hirundo rustica).
Golondrina común (Hirundo rustica).

Urraca común (Pica pica) en uno de los espacios verdes de la ciudad.
Urraca común (Pica pica) en uno de los espacios verdes de la ciudad.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) habitual sobre todo en invierno cuando escapa del frío de sus áreas de cría.
Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) habitual sobre todo en invierno cuando escapa del frío de sus áreas de cría.

Desde Blue Nature te animamos para que empieces a salir a identificar especies en el parque más cercano a tu domicilio, que empieces a diferenciar carboneros de herrerillos, mirlos de estorninos o que sepas identificar bien las palomas y tórtolas. Pronto descubrirás que hay otras sorpresas esperando detrás de un matorral, en la copa de un árbol, en una pradera o incluso en una pequeña charca. Una vez que lo controles estarás listo para salir por ahí buscando especies nuevas por parques naturales, reservas o incluso ZEPAS. 

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid.

Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

martes, 24 de mayo de 2016

Las aves del Retiro para empezar

Tanto si estás empezando, como si ya llevas un tiempo en este pequeño mundillo, deberás saber que de entre todos los sitios posibles en los que comenzar a observar aves, los parques urbanos tienen una peculiaridad, las aves están más acostumbradas al trasiego de personas y por tanto no desconfían demasiado. Esta característica permite observarlas detenidamente, con o sin prismáticos, apuntar sus comportamientos y lo más importante disfrutar de ellas. En este caso, el parque del retiro del centro de Madrid es un lugar idóneo para recorrer, aprender y descubrir la fauna que se mueve entre bancos y fuentes.

Aves del Retiro

Con este recorrido por las especies más comunes del Parque del Retiro se puede empezar a diferenciar especies únicamente atendiendo a unos pequeños detalles. Sumérgete en esta experiencia para descubrir un mundo que creías conocido, deja que las aves te sorprendan.

¿Y cuales son los trucos? ¿Tengo que compararme una guía? ¿Me tengo que aprender una lista de nombres? Lo primero es calma. No hay que saber todo desde el primer día, vamos a empezar poco a poco, ¿no? Una de las mejore recetas que hay para iniciarse en la observación de aves es la siguiente: fijarse siempre en tamaño, forma del pico, forma de la cola y marcas características del ave. Con estos cuatro aspectos sabremos diferenciar más del 50% las especies. Estos son los truquillos en los que os podéis ir fijando:

Tamaño

Tamaño y forma del ave. Haz clic en la foto para más detalle.
Las tres aves que hay a continuación presentan, entre otras cosas, un tamaño diferente entre sí. Aparentemente fijarse en esto parece una tontería, porque es evidente que son especies diferentes, atendiendo a su aspecto físico. Pero esto es porque se trata de fotografías, quietas y con luz apropiada. Sin embargo, a la hora de la verdad, a la hora de salir al campo, las aves se mueven, se esconden y se asustan, por lo que es bueno saber más o menos qué son atendiendo a su tamaño corporal.

Pico picapinos (Dendrocopos major) correteando por el tronco de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un mirlo común.
De estas tres especies es la más grande.
Gorrión común (Passer domesticus) posado sobre una valla.
Su tamaño está por debajo del del mirlo, por lo que es más pequeño que el pico picapinos.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita) en la rama de un árbol.
Su tamaño corresponde más o menos con el de un herrerillo.
Es por tanto el más pequeño de estos tres.

Forma del pico

Forma del pico. Haz clic en la foto para más detalle.
Muy asociada al tipo de alimentación que llevan las aves. Hay que pensar que su pico es el cubierto que utilizan para comer, por lo tanto no esperamos que un águila real tenga un pico diminuto, sino uno hecho y preparado para despedazar a sus presas. Las tres especies que hay a continuación presentan, entre otras cosas, una forma de pico diferente entre sí. Fijarse en esto también  puede parecer inútil, sin embargo a veces es la forma de determinar una especie que quede oculta o que no se vea bien. Además nos revela otra información del ave, como es su dieta.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula) en una de las praderas del Retiro.
Su pico es muy fino y alargado para alimentarse de invertebrados.
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) una especie exótica invasora que vive en el Retiro.
Su pico fuerte, hacia abajo y acabado en punta, le permite abrir los duros frutos y piñas de los que se alimenta.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) muy común en el Retiro.
Un pico pequeño pero fuerte, que le permite una dieta de insectos y semillas.

Forma de la cola

Forma de la cola. Haz clic en la foto para más detalle.

Los tamaños y la forma de las plumas de la cola también dan pistas sobre el nombre del ave, sobretodo en vuelo, cuando las aves están muy lejos o se mueven muy rápido. Las hay largas, las hay redondeadas y las hay con formas únicas, como la de la golondrina o la del abejaruco.

Carbonero común (Parus major) entre las ramas del arbolado del Retiro.
Su cola no tiene una forma peculiar, es más bien cuadrada.
Urraca común (Pica pica) entre los rosales decorativos del Retiro.
La cola de esta especie si es llamativa, larga y terminada en cuña.
Agateador europeo (Carthia brachydactyla) entre la decoración del Retiro.
Su cola en forma de cuña le sirve de apoyo en las ascensiones y descensos por los troncos del Retiro.

Marcas características

Esta es la parte que más problemas causa, pues sirve para diferencias especies dentro de un mismo género, cuando las aves se parecen mucho, las marcas características son atributos o dibujos en el plumaje únicos de esa especie. Un ejemplo claro es el de tres palomas que comparten nicho ecológico en el parque del Retiro, hablamos de la paloma bravía, la torcaz y la zurita.

Paloma bravía (Columba livia) en el tejado de una de las casetas del Retiro.
Las marcas claras son las negras del ala y presentar un iris claramente diferenciado de la pupila.
Paloma torcaz (Columba palumbus) caminando en la pradera del Retiro.
En este caso la torcaz es algo más grande que el resto.
Pero además, hay dos marcas que son únicas en ella, las manchas blancas del cuello.
Paloma zurita (Columba oenas) posada en el tronco de un árbol en el retiro.
El pico parecido al de la torcaz, pero sin un iris diferenciado de la pupila.
Se le ve un ojo más negro y un plumaje más grisáceo, sin marcas llamativas.
En ocasiones hay que tener cuidado y no confundir miembros de la misma especie. Los sexos, la edad o las variaciones en el plumaje son factores que pueden confundir a cualquiera a la hora de determinar una especie.

En cuanto al sexo, muchas aves muestran dimorfismo sexual, lo que se resume en plumajes diferentes entre macho y hembra de la misma especie. A veces es semejante con ligeras variaciones, otras se trata de plumajes evidentemente diferentes. En los dos casos mostrados a continuación se pueden ver macho y hembra de ánade azulón, con plumajes semejantes y macho y hembra de pito real, cuya diferencia reside en el color de una pequeña mancha en la mejilla.

Hembra de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en uno de los canales del Retiro.
Su plumaje es completamente diferente al del macho, en ella abundan los tonos pardos.
Macho de ánade azulón (Anas platyrhyncos) en uno de los estanques del Retiro.
Los colores son más diversos que en la hembra, pero ambos son la misma especie.
Hembra de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La mancha negra de la base del pico es única de las hembras.
Se trata de un detalle en el que prestar atención si se quiere diferenciar la especie bien.
Macho de pito real (Picus viridis) en el suelo del Retiro para alimentarse de las hormigas.
La misma mancha en el caso de los machos es de color rojo llamativo.

La edad también juega malas pasadas a la hora de identificar especies que se parecen mucho. Por ejemplo, los estorninos negros son completamente negros, y los estorninos pintos tienen motitas claras que le hacen parecer una sevillana de color negro. Aparentemente podríamos tener clara cuál es la mancha característica en este caso, las motas claras. Sin embargo, los juveniles del estornino negro presentan motas claras que le harían parecer un estornino pinto:

Hembra delante, juvenil detrás de estornino negro (Sturnus unicolor) en el parque del Retiro.
Si no fuera por el típico pico oscuro del pollo de estornino, podríamos confundirlo con un estornino pinto.
Por último, otro factor que hay que tener en cuenta en este tema de la apariencia física son las variaciones de plumaje. Igual que en humanos hay gente con manchas en la piel o mechas claras en el pelo, en las aves puede ocurrir también y en ocasiones puede dificultar la identificación. Este no es el caso, pero en la imagen de debajo se puede ver un mirlo común macho con un claro indicio de leucismo (partes del plumaje o el plumaje por completo presenta un color blanco).

Macho de mirlo común con leucismo parcial (Turdus merula) en una pradera del Retiro.
Las manchas blancas no son típicas de la especie, esto se trata de una variación genética única.
Ahora que ya tienes o has repasado las nociones básicas, es hora de salir al Retiro a descubrir este lugar donde se esconde una fauna de la que queda mucho por aprender. Si no vives cerca del Retiro, seguro que en las proximidades de tu casa hay un lugar en el que poder salir a ver aves, ya sea un parque o el propio monte. Ten en cuenta que las aves son, en muchos aspectos, bastante desconocidas y que aguardan para sorprenderte en cualquier momento.

martes, 16 de febrero de 2016

Montaña y ecosistema alpino

A los más montañeros les gustará conocer la gran variedad de especies que abundan por los escenarios de sus duras travesías. En ocasiones cuando estamos en una marcha, pensando en nuestras cosas, meditando o simplemente conversando con nuestro compañero, no atendemos a lo que ocurre a nuestro alrededor. Nos encanta disfrutar de un ecosistema único una maravilla pero que está librando una batalla silenciosa, ¿quieres sumergirte con nosotros para averiguar cuál? Adelante.

Montaña y ecosistema alpino, motivo de este artículo.

¡Bienvenido de nuevo! Seguro que has sido capaz de notar en tus travesías, en las rutas que preparas por la montaña o las serranías algunos de los principales efectos de los cambios altitudinales y si no es así, atento que es sencillo. Seguro que lo primero que notamos al subir es la necesidad de ponernos algo más de abrigo, quizás unos guantes, un gorro o una bufanda. Algunos necesitamos pronto una cantimplora de agua para combatir la fatiga. 

A los 900 metros de altitud la temperatura media puede encontrarse entre 12 y 16º C, lo cual esta bastante bien para nosotros, un poco de fresco, pero soportable. Por esas alturas, más o menos encontramos todavía algunas poblaciones donde el protagonista del 2016 todavía mantiene efectivos intentando soportar estas temperaturas medias anuales. Nos referimos al gorrión común. Los recursos en los ecosistemas rurales todavía son abundantes. O bien en cultivos pequeños y barbechos o incluso de los desperdicios generados por los habitantes.

Macho de gorrión común (Passer domesticus) en un pueblo de la Sierra de Madrid.

Por encima de esta altitud y llegando hasta los 1.700 metros la temperatura baja considerablemente hasta los 8º C de media anual. El frío empieza a ser considerable y nos encontramos con los pisos de vegetación que mejor empiezan a soportar las bajas temperaturas. Robledales como este dejan los caminos llenos de color "otoño".

Robledal de melojo (Quercus pyrenaica) primeros pisos.

Algunos córvidos prefieren no ascender mucho en altitud y acuden a las pocas tierras de labor y pastizales para ganado que quedan, para sacan provecho allí de los recursos que encuentran. A especies como la corneja negra se las puede ver en estos pisos o incluso en algunos más bajos. Casi siempre en parejas o grupos pequeños generando la mayoría de las veces disputas y regañinas por pequeños pedazos de alimento.

Corneja negra (Corvus corone) una vez alcanzados los 1.700 metros de altitud.

Las partes más altas ya comienzan a estar ocupados por bosques de coníferas y pinares. Según ascendemos encontramos especies más resistentes al frío, Por lo tanto es posible encontrarse con un piso intermedio de reducidas extensiones antes del pinar, bosques de haya. Hasta aquí se puede encontrar fácilmente alimento, pues roble y haya ofrecen unos frutos accesibles a casi todas las aves. Sin embargo, el pinar genera un fruto cerrado casi herméticamente a las que solo las que posean un pico más potente podrán hincarle el diente.

Pinares de pino albar (Pinus sylvetris) en el siguiente piso bioclimático.

Entre los troncos de los pinos tres aves pelean de forma competitiva por hacerse con un manjar, una gran reserva de proteínas, las larvas de xilófagos. Estos son artrópodos que se alimentan de la madera y cuyas larvas también comparten esta peculiar dieta. La ventaja es que estas larvas son relativamente fáciles de encontrar para este trío de aves. Nos referimos al críptico agateador común, al potente y colorido pico picapinos y al agradable trepador azul. En cada tronco de cada pino de estos bosques peculiares se puede ver subir escalando de forma acrobática a uno, al otro o incluso al tercero, a cualquiera de los tres.

Agateador europeo (Certhia brachydactyla) pasando casi desapercibido.
Pico picapinos (Dendrocopos major) intentando abrir una piña.
Macho de pico picapinos (Dendrocopos major)
Además de en los bosque más altitudinales, también se encuentra en frondosas menos elevadas.
Pico picapinos (Dendrocopos major) los colores rojos, negros y blancos le dan cierta belleza.
Trepador azul (Sitta europea) tras inspeccionar el hueco de un pino.

Las grande rapaces como el buitre leonado también se puede observar cuando el bosque clarea y deja espacio para ver el cielo. Sin embargo si miramos al suelo podemos encontrarnos dos aves tremendamente comunes, el carbonero común y el mirlo común. Ambas han colonizado gran parte de los ecosistemas arbolados sino todos, incluyendo los parques y jardines urbanos. (Ver "Nuestros desconocidos vecinos alados"). Aquí intentan hacerse con lo que puedan, lombrices, otros invertebrados, frutos de majuelos y zarzas, etc.

Buitre leonado (Gyps fulvus) fácil de ver y diferenciar por su cola redondeada y sus colores pardos
Pareja de carboneros comunes (Parus major) llamativos colores para este suelo tan marrón.
Las acículas del pino no permiten que crezcan las semillas de otras plantas, por lo que son una despensa perfecta.
Pareja de mirlo común (Turdus merula) dos machos inspeccionando el terreno blando.
Aquí pueden encontrar lombrices u otros invertebrados.

Una de las cosas que más me gusta, si me lo permitís, es ver los inquietos bandos de mitos de aquí para allá y de esa rama a esa otra, meneando sus largas colas que bien podrían ser las de unos ratoncillos. Sus discretos sonidos no pasan inadvertidos para nuestras curiosas miradas. ¡Me encantan! Un rato después, cuando empiezan a aparecer las primeras paredes de roca sale otra ave de cola inquieta, el más común de los inquilinos del roquedo, el colirrojo tizón

Mito común (Aegithalos caudatus) uno de los integrantes de estos grupos tan dinámicos.
Macho de colirrojo tizón (Poenicurus ochruros) sobre las rocas graniticas.

Aparecen ya pasados los 1.700 los auténticos cazadores del pinar. ¿Quiénes se os ocurre que pueden ser? ¿Algún felino? ¿Una rapaz? Sencillamente un par de especies, el reyezuelo sencillo y el reyezuelo listado. ¿Cazadores? Pero si apenas superan los 5 gramos. Pues sí, son unos auténticos cazadores de mosquitos y arañas que son tan pequeños que casi son invisibles para nosotros. 

Reyezuelo sencillo (Regulus regulus) marcado píleo colorido.
Reyezuelo listado (Rgulus ignicapilla) su píleo también tiene estos colores.
Distinguible por la línea blanca que le recorre todo el ojo (brida).

Al alcanzar las primeras cumbres, el bosque casi desaparece, dejando a la vista el hábitat del grandioso buitre negro. Elegante plumaje y potente vuelo para una rapaz muy amenazada, entre otras a causa del indiscriminado uso de venenos que de forma ilegal y no selectiva acaba con depredadores de todo tipo y tamaño. 

Preciosa estampa del cicleo de tres buitres negros (Aegypius monachus).
Buitre negro (Aegypius monachus) sobrevolando las fresnedas, su lugar de campeo.

Por último, las zonas más montanas, de nieves casi permanentes o al menos presentes, llegan las zonas por encima de 2.100 metros de altitud donde los pocos árboles se quedan ridículos a causa del viento, la temperatura media puede ser de menos de 4º C. Aquí las piñas son el principal objetivo de unos especialistas de hacerse con las semillas de su interior, el piquituerto común. La característica forma de su pico le permite colarse de forma ventajosa en esta competente lucha por los escasos recursos que la montaña y su bosque ofrecen. De los restos que quedan tras el paso de los piquituertos y rebuscando un poco más entre las piñas y sus brácteas se puede sacar provecho, y es lo que hacen carboneros garrapinos y herrerillos capuchinos las dos eternas aves de los bosques de coníferas.

Hembra de piquituerto común (Loxia curvirostra) con su característico pico.
Todavía alimenta a uno de los últimos pollos de la nidada de este año.
Aquí el susodicho juvenil de piquituerto común (Loxia curvirostra)
Carbonero garrapinos (Periparus ater) rebuscando entre las piñas caídas.
Herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus) aprovechando las brácteas que caen tras el paso de los piquituertos.

Por último y casi en la cumbre más alta aparece el acentor alpino, sencillo de diferenciar por su base del pico amarilla, sus motas blancas en las coberteras y los flancos del vientre de color tostado.Sin duda es el que más complicado lo tiene. Pero ahí arriba se puede encontrar algo de alimento, por el suelo donde se hace con insectos o semillas o aprovecha las miguitas de los bocatas de los montañeros, un gesto muy entrañable y que nos acerca a este pequeño y misterioso habitante misterioso. 

Acentor alpino (Prunella collaris) en una de las cumbres de la Sierra Madrileña
Silueta del acentor alpino (Prunella collaris) en ocasiones las condiciones son muy duras a más de 2.000 m
Acentor alpino (Prunella collaris) junto a la nieve y la niebla que cubre las cumbres.

Como habréis observado, los recursos escasean y las temperaturas bajan, según ascendemos.Sin embargo la naturaleza despliega sus mejores versiones de adaptación para poco a poco abrirse camino entre los pisos bioclimáticos más elevados.  Realmente hay una lucha silenciosa y no violenta por hacerse con más y más recursos, ya que los pocos que hay, en ocasiones, son además poco nutritivos. Esto es lo que los ingleses llaman "The Wild Life".