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lunes, 26 de febrero de 2024

Tablillas del Záncara y entorno

¡Hola de nuevo!

Este fin de semana teníamos programada una visita a la Junta de los ríos Cigüela y Záncara, en Ciudad Real, un humedal único y rico en el que pasamos una mañana estupenda. Fue un día bastante ventoso, pero los humedales de la Mancha están bastante bien de agua gracias a las lluvias de este otoño-invierno. Disfrutamos del lugar y de las observaciones de algunas aves. ¡Veamos qué especies observamos!

Flamencos en vuelo (Phoenicopterus roseus)

jueves, 18 de enero de 2024

Curso de identificación de gaviotas

¡Hola de nuevo! 

Esta semana hemos empezado con la parte práctica del curso de gaviotas. Teníamos muchas ganas porque hacía mucho tiempo que no le dedicábamos un buen rato a identificar juveniles. Estuvimos un rato solo en el Lago de la Casa de Campo donde las gaviotas llegan a medio día para darse un buen baño y beber agua. Por norma general es fácil observar dos especies de gaviotas, las más comunes. ¡Pero en este caso pudimos observar 5 distintas! ¿Queréis saber cuáles? Seguidme y os enseño esta gran  mañana de gavioteo.

Gaviota argéntea (Larus argentatus) siendo increpada por una gaviota patiamarilla (Larus michaelis) con una gaviota sombría (Larus fuscus) en primer término.

martes, 16 de enero de 2018

La diversidad del Madrid Río I

El Madrid Río es un espacio verde en su infancia, ya que apenas tiene 6 años de vida. Fue por entonces cuando se soterró un tramo de la circunvalación de la M-30 convirtiendo ambos márgenes del río Manzanares en zonas peatonales y de recreo a modo de parque urbano, que otorgaron al río un aspecto renovado.

Aspecto actual del Madrid Río

martes, 26 de diciembre de 2017

Cuenca del Guadarrama, especies de Valmayor

Después de una temporada sin salir a ver aves por la infinita variedad de ecosistemas y rincones de la Comunidad de Madrid, la semana pasada tuvimos la oportunidad de visitar la cuenca del Guadarrama, concretamente al Embalse de Valmayor que a primera hora de la mañana presentaba un aspecto lunar.

Embalse de Valmayor

martes, 17 de octubre de 2017

Santillana y Pedrezuela, embalses para ver aves

La semana pasada después de mucho tiempo sin pasarnos por el Parque Regional de la Cuenca Alta de Manzanares, decidimos acercarnos a pasar el día en el entorno de dos embalses únicos, Santillana y Pedrezuela. Para nuestra sorpresa y a pesar de las altas temperaturas de estos días, a primera hora de la mañana pasamos bastante frío.

La naturaleza en este entorno vive a otro ritmo. Mientras algunos árboles empiezan a amarillear sus trajes otoñales, otros dejan caer delicadamente sus hojas que, hace meses, daban otro aspecto al bosque. Los rosales, los majuelos, los saúcos y otras especies vegetales comienzan a adornarse de frutos rojos, anaranjados e incluso morados que atraerán a unos hambrientos viajeros venidos del viejo continente, las aves migratorias.

Nuestra primera parada, el Embalse de Pedrezuela, también llamado de Guadalix pues represa a dicho río o El Vellón, aunque se desconoce la procedencia de este último.

Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.

La carretera que lleva hasta él tiene un buen apartadero (1) donde poder dejar el coche para o bien caminar siguiendo el camino que bordea al embalse o bien plantar el trípode, sacar los prismáticos y comenzar a disfrutar de su belleza otoñal e invernal. Desde este punto son muchas las acuáticas que se pueden divisar. Por estas fechas se ve alguna cerceta común (Anas crecca) aunque llegarán muchas más, acompañando se puede ver focha común (Fulica atra), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y ánade friso (Anas strepera).

Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.
Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.

Con suerte y si se mantiene el silencio, a pesar de la cercanía de la carretera, se puede escuchar el psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula), recién llegado del norte de Europa, el tsi-tsi-tsi de el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el carbonero común (Parus major) con su mítico chi chi-pan o el verderón común (Chloris chloris) con su difícilmente reconocible tit-it-it-it.

Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.

Una vez hubimos explotado todo el tesoro que tenía que ofrecernos este pequeño rincón del embalse, partimos al siguiente punto de observación, la Ermita de Guadalix de la Sierra (2). Desde allí sale una pequeña pista de tierra (3) donde a un lado podemos continuar destapando la riqueza del embalse con bandos de gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), alguna agachadiza común (Gallinago gallinago) picoteando la orilla o grupitos de somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Al otro lado del camino el mosquitero común (Phylloscopus collybita), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el mirlo común (Turdus merula), algún zorzal común (Turdus philomelos) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) puede salir a nuestro paso haciendo más agradable un camino que con la salida del sol comienza a hacernos sudar.

Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.

El consejo: al final de la pista, antes de una valla que corta el paso, la anchura del río comienza a estrecharse, normalmente hay bandos de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) pero si sigues un poco más y estás atento al pasillo de agua, tendrás la oportunidad de ver bien al martín pescador común (Alcedo atthis).

Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.

Después de ver hasta 40 especies diferentes en apenas unas horas, nos fuimos hasta el Embalse de Santillana, junto a Manzanares El Real. Aquí existen varios puntos de observación recomendados. En el Desacansadero del Espinarejo (1), donde se puede dejar el coche, existe un pequeño puente que atraviesa el río. Si el embalse está con agua, los cormoranes y las anátidas de Pedrezuela también se podrán observar en Santillana, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) también, aunque ahora una compañera algo más grande se puede diferenciar entre la multitud, la gaviota sombría (Larus fuscus). Todos estos personajes te entenderán durante unos minutos. Si por el contrario el nivel del agua es relativamente bajo, comenzarán a aparecer extensas praderas, en ocasiones verdes,  que suele aprovechar el ganado para pastar.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.

En dichas praderas y moviéndose ágilmente entre las fuertes patas del ganado se puede ver lavandera blanca (Motacilla alba), estorninos negro (Sturnus unicolor) y pinto (Sturnus vulgaris) e incluso bisbita alpino (Anthus spinoletta), todos ellos persiguen insistentemente a las vacas y los bueyes que van levantando según avanzan por el pasto, los insectos y otros invertebrados que se comen estas aves.

Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.
Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.

Cuando pensamos que este puente no podía dar más de si, avanzamos por la pista que sale del parking (2), desde allí pudimos ver mejor la zona del embalse y el encinar que colinda con la orilla donde bandos de rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) salen a lucir su azulado plumaje tras una ruidosa entrada en escena.

Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.

El consejo: Para finalizar la jornada nos acercamos hasta el lado opuesto del embalse (3). Allí los bajos niveles de agua, dejan ver un pequeño camino asfaltado que suele ser el cazadero de cigüeña blanca (Ciconia ciconia), garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta).

Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.
Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid. Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

martes, 12 de mayo de 2015

Las aves del mar adentro

Hola a todos, ya es hora de que os hable de otro tipo de aves diferente. Hasta ahora os he enseñado las aves de pastizales, cultivos, bosques, humedales, ciudades... Sin embargo existe un gran grupo de aves que todavía no han pasado por aquí, las aves marinas.

Tal y como su nombre indica se trata de aves que pasan la mayor parte del tiempo en alta mar, coincidiendo que se alimentan de peces y otros animales marinos. Muchas especies siguen a los barcos pesqueros para hacerse con los desechos o con algún pez de la captura. Como os decía, estas aves pasan la mayor parte de su vida en el mar a excepción de la época de reproducción, cuando se acercan a la costa o a pequeños islotes marinos. Tal es su hábito al mar que muchas son muy torpes en tierra como les ocurre a las pardelas.

Salir a ver aves marinas es una actividad muy común entre fotógrafos, ornitólogos y naturalistas, sin embargo dadas las dimensiones del mar o el océano es complicado ver una elevada cantidad de especies diferentes.

El pasado 26 de abril realicé una salida en barco, unas cuantas millas náuticas mar adentro, para observar aves marinas. La salida fue desde el Delta del Ebro, en Tarragona y todo gracias a mi compañero y amigo Xavi Abril. Con el barco cargado de 50 kg de "morralla" para lanzar al mar con el objetivo de atraer a las aves marinas partimos. Una vez mar adentro comenzamos a tirar la "morralla" y a bajar la velocidad del barco para poder ver bien a las gaviotas patiamarillas que ya empezaron a seguirnos.

Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) comienzan a seguirnos
Esta gaviota es la más grande del Mediterráneo y se comporta como oportunista, aprovechando desde los descartes de los pescadores hasta a pollos de otras aves. Esta es sin duda la gaviota más adaptada al medio urbano y de hecho ha llegado a criar en núcleos urbanos.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) en el Delta del Ebro.
Colores del pico y el ojo característicos.
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con uno de los peces en el Delta del Ebro.
Las peleas y competencia por el alimento son muy intensas entre los individuos de esta especie.
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) anillada, en el Delta del Ebro.
Son tantas las aves que siguen el barco que alguna nos sorprende con una anilla.
Este ejemplar fue anillado en la Punta de la Banya y tiene como mínimo 8 años según los datos facilitados.
Al igual que otras aves marinas, las gaviotas patiamarillas tardan un tiempo considerable en adquirir el plumaje adulto y van mudando poco a poco sus plumas hasta alcanzar, algunas en dos años otras en unos cuantos más, el aspecto de una gaviota adulta. En el caso de la gaviota patiamarilla es necesario que pasen cuatro años para que los individuos alcancen el plumaje adulto. El siguiente individuos, por ejemplo, está en el segundo año, con un plumaje de verano:

Gaviota patiamarilla de 2º verano (Larus michahellis) en el Delta del Ebro.
Se ven las plumas de las alas todavía sin mudar.
Cuando ya llevábamos un rato lanzando "morrala" y las patiamarillas iban aumentando, empezó llegar otra especie. A mi parecer esta se trata de las más bonitas. Su pico rojo intenso y su cuerpo esbelto la hacen estéticamente mucho más bonita. Sí, estoy hablando de la gaviota de Audouin (Larus audouinii). Menos extendida que la gaviota patiamarilla, se trata de una especie que empezó a colonizar el Delta hace casi 40 años. Además de las diferencias antes nombradas, la gaviota de Audouin es mucho más pequeña:

Gaviota de Audouin (Larus audouinii) en el Delta del Ebro.
Mucho más pequeña, el pico rojo y las patas oscuras.
Gaviota de Audouin de 1er año (Larus audouinii) en el Delta del Ebro.
Faltan varias mudas para adquirir el plumaje adulto y el pico todavía no es rojo
Cuando ya habíamos reducido mucho la velocidad y solo nos quedaba la mitad de la "morralla" en el barco, las patiamarillas y las gaviotas de Auodouin nos seguían en grupos de cientos de individuos, unas imágenes bastante impresionantes.

Grupo de gaviotas en el Delta del Ebro.
A partir de entonces, cuando llevábamos un buen rato apareció la gaviota reidora, menos común del mar adentro. Aquí en el Delta del Ebro está más asociada a los arrozales que ocupan casi la totalidad de la superficie del delta. Se trata de una especie mucho menos típica de mar adentro pero que no duda en acercarse hasta grupos de aves marinas tan grandes como el que nos seguía y que hacía de efecto llamada. Se caracteriza por una marcada cabeza negra en contraste con el resto del cuerpo blanco, con las puntas de las alas negras y unas líneas también blancas alrededor del ojo. Su pico es rojo, más oscuro que la gaviota de Audouin y la reidora es mucho más pequeña.

Gaviota reidora (Larus ridibundus) en el Delta del Ebro.
Cabeza negra con líneas blancas en los ojos y puntas de las alas negras.
Como el resto de las gaviotas tiene un periodo de tiempo más o menos largo en el que tiene que mudar las plumas juveniles para alcanzar el aspecto de un adulto. En el caso de la reidora solo hay dos grupos de edad, es decir, tarda dos años en adquirir el plumaje de un adulto. El siguiente ejemplar es una gaviota reidora de 1er año:

Gaviota reidora de 1er año (Larus ridibundus) en el Delta del Ebro.
Sin cabeza negra y con bordes y manchas oscuras sobre el plumaje blanco.
Un poco más tímidas, y más esquivas fueron las pardelas. Estas aves si que son completamente marinas, ya que en tierra son bastante torpes siendo presa fácil de gatos asilvestrados soltados en las islas e islotes donde estas aves nidifican. Tras muchos intentos de que se acercaran un poco pudimos ver que se trataba de una pardela balear, un endemismo del mediterráneo, es decir, que no se encuentra en otro lugar más que este pequeño mar. La pardela no es una gaviota, sino que pertenece al orden de los Procelariformes, un grupo de aves altamente pelágicas (que pasa mucho tiempo en el mar).

Pardela balear (Puffinus mauretanicus) en el Delta del Ebro.
Mucho más pequeña que todas las gaviotas y con el pico muy fino.
Una vez dimos la vuelta para volver a tiempo a tierra y porque ya habíamos acabado con toda la "morralla", empezaron a parecer otras aves marinas que no se acercaron tanto como las anteriores. Vimos varios págalos grandes (Stercorarius skua), un bando de fumarel común (Chlidonias niger), varios charranes comunes (Sterna hirundo) y un lejano paíño común (Hydrobates pelagicus).

Págalo grande (Stercorarius skua) en el Delta del Ebro.
Diferenciable gracias a las marcas blancas en las alas en contraste al resto del plumaje oscuro.
Bando de fumarel común (Chlidonias niger) en el Delta del Ebro.
Muy oscuros y con las alas largas y apuntadas.
Tras charranes comunes (Sterna hirundo) en el Delta del Ebro.
Llamativos por el contraste del blanco de su plumaje con su frente negra y su pico rojo .
Paíño común (Hydrobates pelagicus) en el Delta del Ebro.
Aunque muy lejano el paíño es reconocible por la marca blanca de su obispillo.
Y esto es todo.  Las aves marinas van sorprendiendo en función del tiempo y de la distancia a la costa, ofrecen un gran servicio a los pescadores, pues ayudan muchas veces a los barcos a encontrar los bancos de peces, ya que las aves se juntan en grandes grupos para alimentarse en alta mar. A su vez las aves siguen a los pescadores para alimentarse. Se trata de un beneficio mutuo tan antiguo como el arte de pesca en sí.

La gaviota de Auoduin se despide. ¡¡Hasta la próxima!!

domingo, 7 de diciembre de 2014

Aves y amanecer en el Embalse de Santillana

Después de un gran madrugón conseguí encontrar un buen sitio donde colocarme para contemplar las aves y el amanecer en el Embalse de Santillana, cerca de Manzanares el Real. Las aves no entienden de horas asique mucho antes de que saliera el sol ya estaban formando grandes bandadas para ir al vertedero.

Bandos de gaviotas antes del amanecer en el Embalse de Santillana
En efecto, el vertedero, este lugar es un "dulce" para las gaviotas reidora y sombría. Estas aves se juntan en miles a pasar la noche en el embalse, lo que se conoce como dormidero, pero cuando llega la hora de alimentarse, acuden al lugar que han creado las grandes ciudades para amontonar sus residuos y que se ha transformado en un recurso explotable para estos vertebrados.

Amanecer en el Embalse de Santillana
El Embalse de Santillana es uno de los dormideros de gaviota reidora y sombría más importante del interior peninsular y tuve la oportunidad de verlas continuamente en grupos numerosos, aunque fue la reidora la que más se dejó ver por el embalse. El plumaje invernal que hora viste, consiste en la cabeza blanca, sin la característica "capucha" negra, y con la mancha oscura en la oreja.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus). Adulto. Plumaje invernal. Embalse de Santillana
Durante mi larga vigilancia del embalse gocé de la compañía de un valiente somormujo lavanco que no se acabó de dar cuenta de que le observaba. No dudaba en acercarse a la orilla en la que yo tenía mi puesto y me permitió apreciar su nuevo plumaje invernal y su pico rosado, pues este es el aspecto que tienen ahora los adultos. La verdad que es mucho menos atractivo que sus collares de la época reproductora. A pesar de ello siempre es una gozada disfrutar de las pequeñas inmersiones en busca de pececillos que realizan estas aves.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Adulto. Plumaje invernal. Embalse de Santillana.
Otros pajarillos que no se percataron de mi presencia en los alrededores del embalse fueron las lavanderas blancas, la verdad es que son tremendamente activas, volaban de un lado para otro, de una rama a la otra y de aquí para allá. En un momento de tranquilidad cuando todos los revoloteos, las idas y venidas acabaron, una de ellas encontró un momento para contemplar el amanecer.

Lavandera blanca (Motacilla alba). Embalse de Santillana
Tras localizar más y más lavanderas decidí darme una vuelta por la vía pecuaria, adornada de matorrales y encinas, que va paralela al embalse. En ese paseo pude observar que no solo las orillas y el agua estaban activas, varias especies salían a mi encuentro a lo largo del camino, petirrojos europeos, trabillas europeas, urracas, escribanos montesinos, papamoscas grises y más lavanderas.

Petirrojo europeo (Erithacus rubecula). Alrededores del Embalse de Santillana
Tarabilla europea (Saxicola rubicola). Alrededores del Embalse de Santillana
Papamoscas gris (Muscicapa striata). Alrededores del Embalse de Santillana
Finalmente, ya de vuelta, y tras cuatro horas y media deambulando y disfrutando de las aves encontré un rincón, muy apartado del embalse en el que se reunieron más de 200 aves, concretamente gaviotas reidora y sombría sobre todo, pero también varias grajillas.

Bandada de gaviota sombría y reidora levantando el vuelo. Embalse de Santillana
Con tanta gaviota fue difícil percatarse de que dentro de la inmensa congregación de aves, se habían colado unos cuantos intrusos. Estos no eran mas que varios ejemplares de otras especies, tarro canelo, garza real y ánsar común. En un principio no me percaté de que estaban ahí, hasta que con un poco de tiempo logré percibirlas. Algunas cuesta verlas, ya que existe una valla que no permite el paso y da lugar a imágenes hechas desde bastante lejos.

Garza real (Ardea cinerea) entre varias gaviotas reidoras y sombrías. Embalse de Santillana
Tarro canelo (Tadorna ferruginea) entre varias gaviotas reidoras y sombrías. Embalse de Santillana
Ánsar común (Anser anser) entre varias gaviotas reidoras y sombrías. Embalse de Santillana