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martes, 17 de noviembre de 2015

La diversidad de las Bardenas Reales II

Después la extensa y larga entrada sobre aves residentes en las Bardenas Reales de la semana pasada, que si te has perdido puedes encontrarla aquí: La diversidad de las Bardenas Reales I, empezamos hoy con las estivales. Aquellas que únicamente acuden a nuestro país durante la época de reproducción, normalmente primavera y verano. Y es que este paraje tan caluroso, ofrece una gran variedad de lugares y recursos que las aves emplean en su ardua tarea de sacar los pollos adelante. Oquedades para algunas, matorrales para otras, insectos, pequeños mamíferos, etc.

Normalmente las aves estivales vienen a reproducirse en el territorio español aprovechando la abundancia de recursos durante estas estaciones, lo que no quiere decir que todas utilicen, en nuestro caso Bardenas Reales, para establecer sus nidos, sin embargo es fácil verlas sobrevolando el territorio en busca de alimento o incluso de agua.

Una de esas aves que se ven con facilidad en el parque natural, pero que no se reproducen en este ecosistema, es el milano negro (Milvus migrans). Llega entorno a marzo-abril y utiliza sobre todo árboles para establecer sus nidos, algo que en Bardenas Reales solo podemos encontrar en un reducido lugar llamado Bardena negra. Nuestra migradora rapaz se encuentra muy amenazada, quedando registrada en el Libro Rojo de las Aves con la categoría NT (Near Threaten) Casi amenazado.

Milano negro (Milvus migrans) sobrevolando la gran extensión del parque natural.
Gracias a Marc Esherwood de Reino Unido, he podido identificar esta especie, ya que es fácil confundirlo con una hembra joven de aguilucho lagunero occidental, debido al dibujo de su cara. Sin embargo las alas del milano negro son mucho mayores que las del aguilucho lagunero, algo que podéis comprobar en la entrada anterior.
Thanks to Marc Esherwwod from United Kingdom I could identify this specie, even though it is so easy to confuse with a young female´s marsh harrier, because the drawing in her face. But black kite´s wings are longer than marsh harrier´s, a characteristic you could check in the topic before.

La siguiente especie si es capaz de encontrar, en Bardenas Reales, lugares en los que anidar. Se trata del más pequeño de nuestros buitres y del único migrador, el alimoche común (Neophron percnopterus). Llega entre marzo y mayo y puede quedarse hasta septiembre. Durante su estancia encuentra cuevas o recovecos en los roquedos a los que añade material para formar sus nidos.

Dos ejemplares de alimoche común (Neophron percnopterus) cuidan su plumaje en un roquedo.
En esta imagen los ejemplares son macho y hembra ya que es bastante solitario.
Aunque es difícil diferenciar ambos sexos por la similitud, se cree que ella es de un color blanco más "manchado".
Ejemplar de alimoche común (Neophron percnopterus) sobrevolando el parque natural.
Es fácil diferenciar su silueta en el aire gracias a su cola en forma de cuña, cuando sus colores blanco y negro no son perceptibles.
La situación de nuestro "pequeño" buitre se encuentra en peligro, venenos y otros productos químicos utilizados en la ganadería pueden dañar o incluso matar a aquellos alimoches que los ingieran. Es tan preocupante la situación en la que se encuentra, que en el Libro Rojo de las Aves se encuentra con la categoría EN (Endangered) En peligro.

La siguiente rapaz tampoco es que esté en una situación muy distinta ya que las letras VU (vulnerable) lo acompañan en el Libro mencionado. A pesar de ello puede estar recuperando ejemplares en ciertas zonas de nuestro territorio. Su problema es su propia fenología y el hábitat en el que establece sus nidos. Terrenos de cultivos, de cereal en la mayoría de los casos, son elegidos para establecer el nido, por lo que el cambio de uso del suelo afecta mucho a su área de reproducción.
Aguilucho cenizo macho (Circus pygargus) por encima de los barbechos de las Bardenas Reales.
Las barras negras que se ven por debajo del ala sirven para diferenciarlo del macho de aguilucho pálido.
Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus) especie de terrenos abiertos como los de Bardenas.
De abril a septiembre podemos disfrutar de su presencia en nuestro territorio, más tarde volverá a África.
En nuestro paraje desértico abundan los campos de este estilo, grandes extensiones de cultivo de secano. Sin embargo tengo mis dudas sobre si se reproducirá en el Parque y si lo hace serán uno o dos nidos, ya que su abundancia en Bardenas es relativamente baja.

Otro visitante veraniego es el vencejo común (Apus apus) que en grupo y gritando vuela por el espacio protegido con intención de alimentarse de los insectos voladores que durante el estío abundan. Desde abril podemos ver llegar los primeros vencejos al territorio que no abandonarán hasta pasados, como máximo, 6 meses.
Vencejo común (Apus apus) pasa por encima del paisaje que crean las Bardenas Reales.
Bastante asociado a esos roquedos y cortados color rojizo del territorio navarro.
El colorido y famosos abejaruco nos recuerda su llegada con el característico prriip o trruic y además adorna de forma llamativa los terrenos que hasta ahora se limitaban a un marrón apagado. Sus célebres y diversos colores son de mi admiración y es que cualquiera se puede tirar un buen rato viendo sus acrobáticos vuelos para capturar abejas, avispas y otros insectos voladores.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) llega en abril para recordarnos que ya es primavera.
Sus rápidos vuelos rasantes tienen como objetivo capturar insectos voladores de gran tamaño.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) como una flecha sacude y recoge las alas, con las Bardenas de fondo.
Sus colores amarillos, azules, rojizos, etc han llamado siempre la atención de naturalistas y fotógrafos.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) una especie de terrenos abiertos.
Establece sus nidos en los arenosos taludes que forma el agua en Bardenas.
Allí escava unos túneles de hasta 2 metros de profundidad, donde pone los huevos.
La especie migradora más famosa y poética, la indicadora del comienzo y el final del buen tiempo primaveral y veraniego, la golondrina. Un pequeño paseriforme del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Caminar por este paraje semiárido y ver a las golondrinas pasando por encima de nuestras cabezas le dan un toque de encanto. Se las puede ver entrando por pequeños agujeros que se forman en algunas de las cabañas abandonadas a lo largo del parque. Allí con un poco de barro que encuentra tras las lluvias construye su nido en forma de cuenco.
Golondrina común (Hirundo rustica) posada en el cartel de una de las rutas de Bardenas.
El silencio del desierto queda interrumpido por  su reclamo que no hace más que adornar el bello paisaje.
Fácil de reconocer por sus reflejos azulados y su garganta roja. Para saber más de esta especie haz clic aquí
Golondrina común (Hirundo rústica) recogiendo barro para uno de sus nidos en Bardenas.
Su llegada, a principios de febrero es esperada por cantidad de naturalistas por su importancia ecosistémica.
Un sorprendente vecino de los navarros aquí en Bardenas Reales durante la época estival es el bisbita campestre, una especie familiar cercana de las lavanderas y que recuerda un poco a ellas aunque son más pardos. El caso del campestre, de color arenoso también es insectívoro como sus parientes cercanos y llega con la primavera o incluso un poco antes.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un camino de las Bardenas Reales.
El color terroso de este pequeño pajarillo hace en ocasiones que sea difícil de encontrar.
Se desplaza corriendo muy rápido, recordando un poco a un corrrecaminos.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un matorral bardenero.
Desde cerca se aprecia ese color arenoso con un pecho poco listado, a diferencia de otros bisbitas.
Un conocido nuestro, el colirrojo real, del que ya hemos hablado en otra ocasión, también acude durante el verano a Bardenas Reales. Allí se le puede ver posado en lo alto de un matorral o entre el esparto esperando a algunos insectos que se atreven a delatar su posición. Es en ese momento cuando el colirrojo se lanza a por ellos. Sus colores negro, blanco y rojo son únicos, quizás mu parecidos a la tarabilla común, pero fácilmente distinguibles.
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) en un romero, planta que abunda en las Bardenas
Para saber más acerca de esta especie haz clic aquí
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) otra vez sobre el romero.
Esta especie se caracteriza también por su dimorfismo sexual, en el que el macho destaca por sus colores.
La hembra también tiene la cola rojo llamativo, pero sin embargo es más apagada y sin el antifaz negro.
De la misma familia y pariente cercano del anterior pajarillo, la collalba gris y  rubia, nada parecidas y fácilmente diferenciables, llegan con el comienzo del mes de marzo y por tanto con los primeros brotes de las flores primaverales. Otro par de insectívoros que se aprovecha de este gran recurso que por esas fechas abunda en las Bardenas Reales.

Macho de collalba gris (Oenanthe oenanthe) muy común en las Bardenas.
La famosa cola en forma de T invertida que forman los dibujos blancos y negros es característica de todas las collalbas.
Sin embargo ese tono gris del dorso de la collalba gris es característico de esta especie.
Hembra de collalba gris (Oenanthe oenanthe) más apagada, sobre todo tras la época de reproducción.
A pesar de sus diferencias, la cola sigue dibujando esa célebre T invertida.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispánica) muy fácil de ver en terrenos semiáridos como este.
Completamente diferente del macho pero no por ello menos bonita.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispanica) se me queda mirando desde un matorral.
Desde ahí cuida que ningún intruso se acerque a su nido, que normalmente está entre unos matorrales.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) con la garganta negra y las alas también.
Sus llamativos contrastes pueden tener varias funciones, o de distracción para intrusos, ya que es más llamativo que la hembra, o de éxito reproductor y solo los mejores son elegido por ellas.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) este es un ejemplar de garganta negra.
Se hace referencia a esta característica porque existen dos variedades, esta y la siguiente.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) ejemplar con garganta clara.
Como decía esta es la otra variedad de collalba rubia en la que el macho tiene un antifaz en vez de toda la cara, hasta la garganta, negras.
Estas junto con la siguiente lista de aves, forman una avifauna diversa en un espacio aparentemente inhóspito:

  • Garza imperial (Ardea purpurea)
  • Águila calzada (Aquila pennata)
  • Codorniz común (Cotournix cotournix) (*)
  • Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)
  • Chorlitejo chico (Charadrius dubius)
  • Cuco común (Cuculus canorus) (*)
  • Vencejo real (Apus melba)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) (*)
  • Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) (*)

Después de este repaso de aves estivales de Bardenas Reales, dejamos para otro día  las de paso. Pero podemos ir comprobando la gran cantidad de aves, entre residentes (ver La diversidad de las Bardenas Reales I) y las que acuden en verano, que puede haber en lugares tan desérticos como este. No dejan de sorprendernos estas aves pero tampoco debemos confiarnos, hay que seguir dudando sobre qué especie se esconderá detrás del matorral aquel, o cuál estará cantando ahora mismo. Es así como vamos a dar con una cantidad mucho mayor.

martes, 15 de septiembre de 2015

Lagunas de Villafáfila II

¿Os acordáis de mi visita a Las Lagunas de Villafáfila?
Probablemente no, seguramente porque ya hace mucho tiempo desde que escribí aquel relato, concretamente ocho meses, por entonces era invierno. Para retomar nuestra aventura vamos a recordar dónde lo dejamos, aquí tenéis unos recordatorios que os ayudarán:
  • Nos encontramos en la provincia de Zamora con la friolera de 6 grados bajo cero.
  • Es temporada de ánsares comunes y otras anátidas que vienen a pasar aquí el invierno.
  • La lista de especies iba por:
    • Ánsar común (Anser anser)
    • Focha común (Fulica atra)
    • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
    • Silbón europeo (Anas penelope)
    • Porrón europeo (Aythya ferina)
    • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
    • Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis)
    • Abubilla (Upupa epops)
Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, en la provincia de Zamora.
¿Os vais situando? Si lo que necesitas es leer otra vez el relato de Las lagunas de Villafáfila I esta es tu oportunidad.

Como recordáis mi compañero Pablo Fernández y yo madrugamos para coger el coche dirección a la Reserva Natural. Cuando uno tiene estos hábitos es capaz de ver a las aves salir de sus dormideros nocturnos en grandes bandos camino al lugar en el que se alimentan normalmente campos y barbechos cercanos. Y es así como nos topamos con dos especies que siguen ese comportamiento el estornino negro y  la grajilla occidental, cunado llega el ocaso se juntan en árboles o antiguas edificaciones para pasar la noche, pero en grupo uno se siente más protegido, obvio. Cuando ya está amaneciendo estos dormideros dejan escapar grandes bandos de aves y en ese momento entramos en escena Pablo, yo y nuestra Canon para captar esos momentos.

Bando de estornino negro (Sturnus unicolor) en las Lagunas de Villafáfila.
Se pueden dar concentraciones de miles de ejemplares de estornino en un solo dormidero.
Bando de grajilla occidental (Corvus monedula) en las Lagunas de Villafáfila.
Saliendo del dormidero al amanecer.
El ruido que montan estos grupos de aves llaman la atención tanto de los tíos con botas y prismáticos como de los depredadores de alrededor. Y es que no habían pasado ni treinta minutos cuando ya sobrevolaba la superficie del agua uno de los depredadores de la Reserva Natural, el aguilucho lagunero occidental. Una hembra adulta en busca de alguna víctima descuidada.
Un poco menos madrugador pero también atento a cualquier movimiento en falso de sus presas, el milano real, que con su silueta fácilmente reconocible decoraba nuestro cielo de amanecer.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) en las Lagunas de Villafáfila.
Uno de los depredadores de la Reserva Natural.
Milano real (Milvus milvus) en las Lagunas de Villafáfila.
Su cola ahorquillada y sus manchas en las alas hacen reconocible a esta rapaz.
Estas dos especies, con unas cuantas más forman la parte alta de la cadena trófica de las Lagunas de Villafáfila. Detrás de estas dos esbeltas aves llegan algunos oportunistas y carroñeros, hablo de los córvidos, que tantos mitos y fábulas han protagonizado. Durante nuestra visita localizamos dos de las nueve especies que abundan en la Península ibérica: el cuervo grande y la urraca común. Dos especies bastante frecuentes, sobre todo esta última que ha llegado a colonizar nuestras ciudades.

Cuervo grande (Corvus corax) en las Lagunas de Villafáfila.
Su color negro y sus hábitos necrófagos lo ha convertido en un ave de mitos y leyendas.
Pareja de urraca común (Pica pica) en las Lagunas de Villafáfila.
Esta especie la podemos encontrar también en zonas urbanas gracias a su carácter oportunista.
De madrugada todo el mundo se pone las pilas para buscar el alimento suficiente para sobrevivir un día más en la Reserva Natural. Los que salen de los dormideros, los que planean en el cielo, los oportunistas, etc. Y es que en Villafáfila hasta a nosotros nos entra hambre al encontramos con una garza real en plena faena. Se pasea por los alrededores de las lagunas en busca de pequeños vertebrados, su técnica es propia de una ardeida, avanzando despacio, sin dar un paso de más ni uno de menos, con cautela y atenta a cualquier movimiento para extender su cuello y hacerse con la presa. Puro espectáculo.

Garza real (Ardea cinerea) en las Lagunas de Villafáfila.
Nuestra protagonista en este caso está un poco escondida, ¿consigues verla?
Compañera de la garza, también pasea por las orillas en pequeños grupos o en solitario, el avefría europea. Esta preciosa ave conjunta una serie de blancos y reflejos de colores que me traen buenos recuerdos. Se trata de una especie principalmente escasa durante la época reproductora, pero en invierno cantidad de ejemplares europeos vienen a pasar el invierno a lugares como este.

Avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
Los dibujos que forman sus blancos y oscuros, junto con los reflejos verdes y rojos la hacen muy atractiva.
Grupo de avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
En invierno se juntan ejemplares que se reproducen en España con otros individuos migradores
Estás y otras muchas aves, como la lavandera blanca o los pequeños y juguetones gorriones, nos acompañaron durante nuestra visita  las lagunas de Villafáfila, incluso al final conseguimos ver a las avutardas en las extensas llanuras de la Reserva. Pero eso seguro que ya lo sabéis gracias a la entrada del mes de febrero En busca de la Avutarda común.

Lavandera blanca (Motacilla alba) en las Lagunas de Villafáfila.
Se trata de una especie muy asociada a ecosistemas húmedos como este.
Gorriones comunes (Passer domesticus) en las Lagunas de Villafáfila.
Como es invierno su oscuro babero negro no se marca tanto en los machos.
Tres avutardas (Otis tarda) pasean por el horizonte en las Lagunas de Villafáfila.
Más sobre esta ave aquí.
En definitiva una jornada productiva que suma a nuestra lista inicial de ocho especies otras muchas más para hacer un total de 26. Aquí las tenéis todas:
  • Ánsar común (Anser anser)
  • Focha común (Fulica atra)
  • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
  • Silbón europeo (Anas penelope)
  • Porrón europeo (Aythya ferina)
  • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
  • Zampullín común (Tachybaptus ruficollis)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Estornino negro (Sturnus unicolor)
  • Grajilla occidental (Corvus monedula)
  • Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus)
  • Milano real (Milvus milvus)
  • Cuervo grande (Corvus corax)
  • Urraca común (Pica pica)
  • Garza real (Ardea cinerea)
  • Avefría europea (Vanellus vanellus)
  • Lavandera blanca (Motacilla alba)
  • Gorrión común (Passer domesticus)
  • Avutarda común (Otis tarda)
  • Tarro blanco (Tadorna tadorna)
  • Cuchara común (Anas clypeata)
  • Cerceta común (Anas crecca)
  • Paloma bravía (Columba livia)
  • Cernícalo primilla (Falco naumanni)
  • Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
  • Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
Espero que os haya gustado esta segunda parte de nuestra visita a las Lagunas de Villafáfila durante la temporada invernal. Os animo a que ahora que se acerca de nuevo esta época del año os organicéis con tiempo para poder visitarlas y observar a los ánsares comunes en esta Reserva Natural única, tal y como lo hicimos nosotros.

Ánsares comunes (Anser anser) en las Lagunas de Villafáfila.
Os dejo esta última foto para animaros a visitar la Reserva Natural.

martes, 1 de septiembre de 2015

Esteparias y otras aves de Lanzarote

¡¡Ya estamos de vuelta!!

Volvemos a retomar el viaje juntos y me gustaría que lo hiciésemos con una entrada especial. Nada mejor que mi visita a la isla de Lanzarote. Allí los paisajes son de película de ficción y de otro planeta. Sin duda son preciosas extensiones cubiertas de material volcánico con el azul oceánico de fondo. 

En las Islas Canarias las especies han sufrido un proceso de evolución diferente que las peninsulares debido al grado de aislamiento experimentado durante millones de años. Esto favorece la aparición de nuevas linajes y especies que convierten a Lanzarote, y en general a muchas otras islas, en reservas de endemismos.

Pero basta ya de clases de Darwin, vamos a verlo con nuestros propios ojos. Cualquiera que de un paseo por Lanzarote puede sacar una conclusión errónea de su biodiversidad ya que abundan las superficies arrasadas por los antiguos ríos de lava que hoy dan una impresión desértica. Sin embargo no hay que pasar más de un día visitando la isla y sus zonas rurales para percibir la presencia de algunas aves endémicas o escasas en la Península Ibérica. Estoy hablando ahora de dos pequeñas especies: el bisbita caminero y el camachuelo trompetero.

Bisbita caminero (Anthus berthelotti) descansando en la sombra en la isla de Lanzarote.
Bisbita caminero (Anthus berthelotti) en la isla de Lanzarote.
Camachuelo trompetero macho (derecha) y hembra (izquierda) (Bucanetes githagineus) en la isla de Lanzarote
La primera especie es imposible verla en la Península ya que habita en las Canarias, mientras que el camachuelo trompetero sí es posible verlo en el sureste peninsular, por la región de Murcia. A pesar de ello en Canarias, este fringílido es una subespecie endémica del archipiélago, la Ssp. amantum catalogada como "En Peligro de Extinción" por el Libro Rojo de las aves.

Además de estas dos singulares aves que encontré por los ecosistemas lanzaroteños otras muchas, ya conocidas también sacan partido a esta Reserva de la Biosfera.

Garcilla bueyera
Gorrión moruno
Paloma bravía
Pardillo común
Tótola turca
Alcaudón común
Abubilla
Cernícalo vulgar
Golondrina común

Garcilla bueyera (Bulbucus ibis) en la isla de Lanzarote.
Gorrión moruno (Passer hispaniolensis) en la isla de Lanzarote.
Paloma bravía (Columba livia) en la isla de Lanzarote.
Pardillo común (Carduelis cannabria) en la sila de Lanzarote.
Tórtola turca (Streptopelia decaocto) en la isla de Lanzarote.
Mi siguiente destino fue el Jable de Famara una extensa superficie arenosa donde habitan varias especies esteparias y uno de los lugares para visitar si te gustan las aves. Hasta allí fui acompañado de mis buenos amigos Ana, Alfonso, Pablo y Juan, sin los cuales me habría sido imposible visualizar las siguientes especies y mucho menos llegar al Jable.
Al principio empezamos adentrándonos con el coche en este ecosistema con poca esperanza de ver alguna especie, pero para nuestra sorpresa, tras unos matorrales y a escasos metros de distancia, un alcaraván común descansaba en el suelo ¡Todo un lujo inesperado!

Alcaraván común (Burhinus oedicnemus) Ssp. insularum en la isla de Lanzarote.
Estuvimos varios minutos mirándolo con admiración tras nuestros prismáticos, mientras comentábamos lo poco que llevábamos de búsqueda y lo pronto que nos habían recompensado con este ejemplar, el cual parecía recién salido de la siesta, y es que el alcaraván tiene hábitos crepusculares y nocturnos. Es una especie que también podemos encontrar en la España peninsular, concretamente en ambientes similares, estepas abiertas de matorral, zonas de barbecho y cultivos de cereal así como zonas semiáridas. Pero en Canarias los ejemplares pertenecen a la subespecie insularum

Cuando nos volvimos a poner en marcha, el alcaraván seguía ahí, observándonos con esos grandes y llamativos ojos amarillos, podíamos habernos quedado mirándolo toda la tarde, pero decidimos apostar fuerte y seguir nuestro camino para que nos diese tiempo a ver otras especies. Y así fue, a lo lejos y en pequeños grupos conseguimos ver al escaso corredor sahariano, toda una rareza de nuestra fauna, pues no se puede encontrar en otro territorio español que no sea Lanzarote o Fuerteventura. Y es que se encuentra catalogado como una especie "En Peligro de Extinción" por el Libro Rojo de las aves. Sin embargo ahí estaba un nutrido grupo haciendo referencia a su nombre y correteando por el Jable.

Corredor sahariano (Cursorius cursor) en la isla de Lanzarote.
Nuestra cara era de incredulidad, ¿cómo podía ser que hacía unos minutos hubiéramos visto al alcaraván y enseguida nos topásemos con el corredor sahariano? Se nos estaba dando de cine. Ninguno de nosotros esperaba tener este éxito. Ya solo nos faltaba ver una avutarda hubara, eso sería la guinda del pastel.
¡Y así fue! Cuando habíamos avanzado un poco más desde donde estaban los corredores, tras un gran matorral junto al camino una gran avutarda hubara, el habitante canario por excelencia y prima de la avutarda común de la Península. También catalogada como "En Peligro de Extinción" por el Libro Rojo de las aves por el mismo motivo que todas las anteriores: poseen un área de distribución muy reducida que se está viendo fragmentada y transformada por campos de golf, parques eólicos...

Avutarda hubara (Lanius meridionalis) en la isla de Lanzarote. 
Ya podíamos irnos a casa contentos, ¡acabábamos de ver a los tres habitantes del Jable de Famara que queríamos! Los tres grandes, por darles un apodo. No podíamos estar más contentos e impresionados por el tamaño de esta especie, que aunque menor que su pariente continental, también alcanza un tamaño admirable. Y es que fue un gustazo poder encontrarnos en la misma jornada con estas tres especies, no podíamos creérnoslo.

La última parada de nuestro viaje a Lanzarote acabó en la isla de La Graciosa, la única habitada del archipiélago Chinijo un conjunto de islas al norte de Lanzarote. Allí pudimos ver alguna especie más para incrementar la buena lista que ya llevábamos. Sus zonas costeras están llenas de vida, grandes bandos de gaviota patiamarilla rondaban los alrededores de las playas por las que pasábamos.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) en una de las playas de la isla de La Graciosa.
También nos encontramos con el chorlitejo patinegro, primero un par de machos en una orilla rocosa frente a la costa y a continuación con una hembra y sus polluelos en una zona arenosa y una delgada lámina de agua.

Chorlitejo patinegro macho (Charadrius morinellus) en la isla de La Graciosa.
El collar típico de los chorlitejos, en esta especie, no es continuo.
Chorlitejo patinegro hembra (Charadrius morinellus) en la isla de La Graciosa.
Mucho más clara que el macho, no presenta la banda negra de la frente.
Pollo de chorlitejo patinegro (Charadrius morinellus) en la isla de La Graciosa.
Pequeño pero veloz, sus patas largas le permiten seguir a su madre allá donde vaya.

También tuvimos la suerte de cruzarnos con un alcaudón real, cuyos ejemplares de las islas Canarias pertenecen a las subespecie koenigi convirtiendo así a aquel ejemplar en un endemismo canario.

Alcaudón real (Lanius meridionalis) en la isla de La Graciosa.
En definitiva, como habréis visto y como me dí cuenta yo, cualquiera que de un paseo por Lanzarote y sus espacios protegidos, puede rectificar su incorrecta primera impresión de la biodiversidad. Hemos visto especies y subespecies únicas, dejando claro que tras el aspecto desértico de Lanzarote existe una enorme variedad de avifauna escondida pero dispuesta a ser encontrada para deleitar a sus visitantes tal y como nos ha deleitado a nosotros.