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domingo, 3 de marzo de 2024

Paramos alcarreños

¡Hola de nuevo!

Después de que la tarde del día anterior cayera una buena nevada, los prometidos paisajes primaverales de la alcarria quedaron cubiertos por un extenso manto blanco de nieve que cubría todo cuanto se veía. Los olivos, los almendros y los sembrados se llenaron de nieve. Fue una salida muy especial, llena de paisajes con nieve y muchas especies, aunque el frío se notó en la presencia de algunas aves, sin embargo disfrutamos de una jornada fantástica de campo con nieve, milanos, picogordos y mucha lavandera blanca sobre la nieve.

Conejo europeo (Oryctolagus cuniculus)

jueves, 14 de diciembre de 2023

Presa del Rey. Cortados del Manzanares

 ¡Hola pechiazules!

Hoy hemos hecho una visita a un rincón muy especial de la Comunidad de Madrid, los cortados del Manzanares junto a la Presa del Rey, en el corazón del gran Parque Regional del Sureste. Ha sido una maravilla de salida en la que hemos disfrutado del paisaje otoñal, de las aves, de su fabulosa riqueza, del tiempo y del paseo. Hemos caminado como no solemos hacerlo la mayoría de ornitólogos, pero ha merecido la pena, ya que al final han sido más de 50 especies de aves. ¿Quieres saber qué hemos visto? ¡Allá vamos!

Milano real (Milvus milvus) en vuelo tras salir del dormidero

martes, 16 de enero de 2018

La diversidad del Madrid Río I

El Madrid Río es un espacio verde en su infancia, ya que apenas tiene 6 años de vida. Fue por entonces cuando se soterró un tramo de la circunvalación de la M-30 convirtiendo ambos márgenes del río Manzanares en zonas peatonales y de recreo a modo de parque urbano, que otorgaron al río un aspecto renovado.

Aspecto actual del Madrid Río

martes, 26 de diciembre de 2017

Cuenca del Guadarrama, especies de Valmayor

Después de una temporada sin salir a ver aves por la infinita variedad de ecosistemas y rincones de la Comunidad de Madrid, la semana pasada tuvimos la oportunidad de visitar la cuenca del Guadarrama, concretamente al Embalse de Valmayor que a primera hora de la mañana presentaba un aspecto lunar.

Embalse de Valmayor

martes, 17 de octubre de 2017

Santillana y Pedrezuela, embalses para ver aves

La semana pasada después de mucho tiempo sin pasarnos por el Parque Regional de la Cuenca Alta de Manzanares, decidimos acercarnos a pasar el día en el entorno de dos embalses únicos, Santillana y Pedrezuela. Para nuestra sorpresa y a pesar de las altas temperaturas de estos días, a primera hora de la mañana pasamos bastante frío.

La naturaleza en este entorno vive a otro ritmo. Mientras algunos árboles empiezan a amarillear sus trajes otoñales, otros dejan caer delicadamente sus hojas que, hace meses, daban otro aspecto al bosque. Los rosales, los majuelos, los saúcos y otras especies vegetales comienzan a adornarse de frutos rojos, anaranjados e incluso morados que atraerán a unos hambrientos viajeros venidos del viejo continente, las aves migratorias.

Nuestra primera parada, el Embalse de Pedrezuela, también llamado de Guadalix pues represa a dicho río o El Vellón, aunque se desconoce la procedencia de este último.

Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Pedrezuela.

La carretera que lleva hasta él tiene un buen apartadero (1) donde poder dejar el coche para o bien caminar siguiendo el camino que bordea al embalse o bien plantar el trípode, sacar los prismáticos y comenzar a disfrutar de su belleza otoñal e invernal. Desde este punto son muchas las acuáticas que se pueden divisar. Por estas fechas se ve alguna cerceta común (Anas crecca) aunque llegarán muchas más, acompañando se puede ver focha común (Fulica atra), ánade azulón (Anas platyrhynchos) y ánade friso (Anas strepera).

Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.
Ánade friso (Anas strepera), machos izquierda, hembra derecha.

Con suerte y si se mantiene el silencio, a pesar de la cercanía de la carretera, se puede escuchar el psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula), recién llegado del norte de Europa, el tsi-tsi-tsi de el herrerillo común (Cyanistes caeruleus), el carbonero común (Parus major) con su mítico chi chi-pan o el verderón común (Chloris chloris) con su difícilmente reconocible tit-it-it-it.

Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
Carbonero común (Parus major) sobre una zarza frente al embalse.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
El psit del petirrojo europeo (Erithacus rubecula) se escucha mejor ahora que han llegado muchos de Europa.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.
Verderón común (Chloris chloris) descansando a primera hora sobre una zarza.

Una vez hubimos explotado todo el tesoro que tenía que ofrecernos este pequeño rincón del embalse, partimos al siguiente punto de observación, la Ermita de Guadalix de la Sierra (2). Desde allí sale una pequeña pista de tierra (3) donde a un lado podemos continuar destapando la riqueza del embalse con bandos de gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus), alguna agachadiza común (Gallinago gallinago) picoteando la orilla o grupitos de somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Al otro lado del camino el mosquitero común (Phylloscopus collybita), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el mirlo común (Turdus merula), algún zorzal común (Turdus philomelos) o la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) puede salir a nuestro paso haciendo más agradable un camino que con la salida del sol comienza a hacernos sudar.

Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
Tres agachadizas comunes (Gallinago gallinago) picotean en la orilla de embalse para aliementarse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
El inquieto mosquitero común (Phylloscopus collybita) captura insectos en los árboles que rodean al embalse.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.
Curruca capirotada (Sylvia atricapilla) entre escaramujos, el fruto del rosal silvestre.

El consejo: al final de la pista, antes de una valla que corta el paso, la anchura del río comienza a estrecharse, normalmente hay bandos de cormorán grande (Phalacrocorax carbo) pero si sigues un poco más y estás atento al pasillo de agua, tendrás la oportunidad de ver bien al martín pescador común (Alcedo atthis).

Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.
Puntos de observación de aves en el Embalse de Santillana.

Después de ver hasta 40 especies diferentes en apenas unas horas, nos fuimos hasta el Embalse de Santillana, junto a Manzanares El Real. Aquí existen varios puntos de observación recomendados. En el Desacansadero del Espinarejo (1), donde se puede dejar el coche, existe un pequeño puente que atraviesa el río. Si el embalse está con agua, los cormoranes y las anátidas de Pedrezuela también se podrán observar en Santillana, la gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) también, aunque ahora una compañera algo más grande se puede diferenciar entre la multitud, la gaviota sombría (Larus fuscus). Todos estos personajes te entenderán durante unos minutos. Si por el contrario el nivel del agua es relativamente bajo, comenzarán a aparecer extensas praderas, en ocasiones verdes,  que suele aprovechar el ganado para pastar.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) con su plumaje invernal abunda en Santillana.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.
Gaviotas reidoras (Chroicocephalus ridibundus) y sombrías (Larus fuscus) las más grandes son las sombrías.

En dichas praderas y moviéndose ágilmente entre las fuertes patas del ganado se puede ver lavandera blanca (Motacilla alba), estorninos negro (Sturnus unicolor) y pinto (Sturnus vulgaris) e incluso bisbita alpino (Anthus spinoletta), todos ellos persiguen insistentemente a las vacas y los bueyes que van levantando según avanzan por el pasto, los insectos y otros invertebrados que se comen estas aves.

Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.
Lavandera blanca (Motacilla flava) suele caminar por el borde del embalse o junto al ganado.

Cuando pensamos que este puente no podía dar más de si, avanzamos por la pista que sale del parking (2), desde allí pudimos ver mejor la zona del embalse y el encinar que colinda con la orilla donde bandos de rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) salen a lucir su azulado plumaje tras una ruidosa entrada en escena.

Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki) con el color azul de las plumas de la cola y las alas.

El consejo: Para finalizar la jornada nos acercamos hasta el lado opuesto del embalse (3). Allí los bajos niveles de agua, dejan ver un pequeño camino asfaltado que suele ser el cazadero de cigüeña blanca (Ciconia ciconia), garza real (Ardea cinerea) y garceta común (Egretta garzetta).

Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.
Garza real (Ardea cinerea) en vuelo por encima del embalse de Santillana.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y visita la Comunidad de Madrid. Unas 240 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a que aproximadamente el 40% de su superficie se encuentra protegida por su gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

martes, 25 de octubre de 2016

Aves de las cimas, Ubiña

Desde la parte más baja de los valles, se llega a los últimos pueblos antes de los grandes macizos. Aldeas y poblaciones construidos casi en vertical, cuyas calles y avenidas no son mas que subidas y bajadas. Esta es la pista que nos recuerda que nos encontramos a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar. A estas altitudes es fácil plantearse cómo se desarrollará la vida en las laderas escarpadas y rocosas, o entre las grietas y cuevas que aparecen en la roca. La supervivencia de muchas especies, y en concreto de las aves, dependerá de su astucia o de su adaptación al medio.


Las montañas siempre han sido formaciones rocosas que nos asombran. Sus escarpados relieves, lo apuntado de sus cimas y el aspecto dentado de las cordilleras son características que nos llaman la mucho atención. Estos y otras muchos aspectos son la carta de presentación de un macizo hermoso pero poco quizás no tan conocido como otros lugares montañosos de la península. El Macizo de Ubiña es una pequeña comarca montañosa situada en el norte de España -Asturias- y que forma parte de la Cordillera Cantábrica. Con más de 50 cumbres, muchas de ellas con más de 2.000 metros de altitud, es el Peña Ubiña (2.411 m) el que le da el nombre al macizo. Es en esta maravillosa montaña, considerada una de las más bonitas de la Cordillera Cantábrica, se desarrolla la búsqueda de las aves que logran, año tras año, sobrevivir en estos parajes.

Vistas desde la subida al Peña Ubiña (2.411 m).

Un poco antes de salir de uno de estos últimos pueblos de montaña, cuyas fuentes dan un agua fresca y limpia, se pueden ver las primeras especies que se han acostumbrado a la vida alpina. Aunque son habituales de otros lugares, también saben explotar los recursos de zonas con relieve mucho más accidentado. Un claro ejemplo es la gran cantidad de colonias de avión común, especie también presente en zonas de menor altitud, que gozan de la tranquilidad de estos valles.

Pollos de avión común (Delichon urbicum) asomando del nido.
Suelen poner sus nidos en edificios o construcciones y en paredes rocosas, hasta los 2.500 m.
Avión común (Delichon urbicum) adulto cebando a los pollos.
Es una especie muy gregaria y anida en colonias que en ocasiones llegan a las 100 parejas.

Entre tanto avión común volando incesantemente para capturar los insectos voladores que servirán de alimento a sus pollos, se pueden observar también varios vencejos comunes y algunos ejemplares de golondrina común, dos especies que también explotan el mismo recurso.

Tanto movimiento, distrae a un pequeño pollo de lavandera blanca que pasa sus primeros meses de vida entre las tejas de esta casa viendo pasar una y otra vez a estas y otras muchas aves como gorriones comunes, estorninos negros o serines verdecillos.

Pollo de lavandera blanca (Motacilla alba).
Como se ve, los juveniles son grisáceos y uniformes, frente a los colores negros de los adultos.

Las laderas de subida al pico son extensas superficies de pastos verdes por los que el ganado se mueve con confianza. Salpicados por pequeñas laderas rocosas o canchales, que son depósitos de rocas en la base de las laderas, se ven los primeros habitantes del lugar. El colirrojo tizón, bien distribuido por el resto de la península, también logra, entre las rocas, construir su nido y sacar adelante las futuras generaciones que ocuparán el enclave.

Algo menos dependiente del sustrato rocoso que el colirrojo tizón, el bisbita alpino es una especie muy singular, cuyas poblaciones reproductoras se limitan a estos pastos de alta montaña, aunque en invierno los abandona. De pecho liso, gran ceja clara y plumas oscuras de las cobertoras, emite su breve reclamo que recuerda al de las lavanderas.

Bisbita alpino (Anthus spinoletta).
Su breve pero duro "tsiip" resuena en el silencio de la ladera.
Bisbita alpino (Anthus spinoletta).
Hasta los 2.500 metros y si hay laderas de pastos, se podrá seguir viendo a esta especie.

Al llegar al final de la ladera y barrer con los prismáticos el espacio aéreo en busca de más habitantes de las rocosas paredes que escoltan el camino hacia Peña Ubiña, se pueden localizar algunas grandes rapaces como el alimoche común, que en un vuelo poderoso avanza en busca de carroña. A pesar de su aspecto, el alimoche es el más pequeño de los buitres.

Alimoche común (Neophron percnopterus).
De color blanco sucio con plumas de vuelo negras y cola en forma de cuña.

El abundancia relativa de aves en las zonas alpinas no es la misma que la de un bosque o un humedal. La altitud y la disponibilidad, así como las temperaturas extremas del invierno, son factores limitantes, que frenan la colonización de estos escarpados lugares. 

Sin embargo, la reducida cantidad de aves, se compensa con la diversidad específica. Las aves que viven en estos lugares, en muchas ocasiones, solo lo hacen aquí, por lo tanto nos encontramos con verdaderos especialistas en sobrevivir en las cimas más altas de los macizos. Como el gorrión alpino que, como su nombre indica, solo vive en alta montaña y rara vez a menos de 1.800 m.

Pareja de gorrión alpino (Montifringilla nivlais).
De colores blancos que le sirven para pasar desapercibido entre los neveros que frecuenta.

Según se continúa el camino que sube al Peña Ubiña, no se puede evitar quedar asombrado por la habilidad que tienen algunos animales para moverse por el lugar. Es muy habitual que en subidas de alta montaña como esta, nos encontremos con pequeñas manadas de rebecos que tienden a escapar hacia zonas más seguras para ellos, paredes verticales y acantilados por los que parece imposible pasar.

Manada de rebecos (Rupicapra rupicapra).

Entre tanto, aparece y se asoma a curiosear, un pequeño pero colorido habitante de las rocas. Es el roquero rojo, en este caso una hembra que se acerca a uno de los pequeños riachuelos formados por el deshielo de las nieves. Ella no es tan colorida como los machos, que en el periodo estival lucen unos rojos y azules muy bonitos, pero sigue siendo igual de bonito y agradable dar con esta especie, en ocasiones, muy tímida.

Hembra de roquero rojo (Monticola saxatilis).
Curiosa, tímida y precavida, se va acercando poco a poco hasta el riachuelo.

Las últimas laderas de pastos, antes de comenzar una subida casi vertical y pedregosa, están hasta arriba de dos lugareños. Son de color negro, muy ruidosas y les encanta volar en grandes bandos. ¡¡Efectivamente!! Se trata de las dos especie de chova de nuestro territorio, la chova piquirroja y la chova piquigualda. Más común y distribuida esta última, que se puede ver incluso en el centro y sur de la península, aunque siempre asociada a lugares accidentados y rocosos. Por otro lado la piquigualda es limitada a la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, toda una experta en supervivencia de este lugar.

Pareja de chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus).
Solo cría en zonas alpinas, rara vez a menos de 1.00 metros.
Pareja de chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax).
Es muy habitual verla en bandos que le sirven para localizar mejor el alimento.

Una vez en la cima, se pude ver todo el macizo, la nieve de la cumbre en pleno julio y las laderas por las que se sube, que cada vez son más rocosas. Mientras se descansa en la cima, se puede repetir el mismo barrido con los prismáticos que en las laderas anteriores pudiendo ver esta vez buitres leonados, que con un poco de suerte pueden pasar muy bajos.

Buitre leonado (Gyps fulvus).
Es una rapaz muy planeadora que alcanza esta altura gracias a las corrientes ascendentes de aire caliente.

Cuando hay coger el camino de bajada, cuesta abandonar tan maravillosos lugar, pues las vistas desde arriba son magníficas. Decenas de picos que recuerdan a la dentadura de un carnívoro, decoran un paisaje infinito de tonos verdes, amarillos y azules. La temperatura en verano es mucho más fresca, pero lo mejor es que, en la cima, el silencio es único y la tranquilidad relajante, quizás estos dos factores son lo que tanto atrae a estas aves alpinas

martes, 29 de septiembre de 2015

¿Cómo dibujar aves?

Como habréis visto anteriormente, en mi blog suelo colgar algunos de los dibujos de aves que voy realizando. Supongo que muchos de vosotros habréis intentado alguna vez, en vuestro cuaderno de campo, esbozar un comportamiento o simplemente plasmar la silueta de una de tus aves favoritas.

¿Cómo dibujar aves?

Aquí vamos a ver algunos trucos y técnicas para obtener grandes resultados. No debemos desmotivarnos si en un principio los dibujos no salen tal y como esperamos, poco a poco iremos cogiendo práctica y puliendo la técnica. Veamos los principales pasos que hay que seguir:

1.- Elegir el boceto.
Este paso es muy importante, marcará la diferencia entre un buen resultado y uno mediocre. Para ello seleccionaremos una fotografía de un ave que tenga una posición sencilla, nada retorcida y natural. Las posturas complejas nos serán más complicadas. Yo por ejemplo he elegido esta fotografía de una lavandera blanca (Motacilla alba) que sencillamente está caminando por encima de esta madera.

Imagen de una lavandera blanca (Motacilla alba).
2.- Forma general.
Sabemos que la lavandera esta formada "espacialmente" por tres partes: la cabeza, el tronco y la cola. Para darle el aspecto general debemos hacer tres formas. Una redonda para la cabeza, otra en linea recta desde la cola hasta la nuca.  Esta última dará forma a la cola y a la parte posterior del tronco. Y finalmente forma ovalada a la parte ventral.

Fase 2. Forma general.

3.- Completar y borrar.
En este apartado dibujaremos el ala visible, que no es mas que una línea horizontal paralela a la zona de la cloaca que sube hacia la cabeza hasta hacerse paralela a la línea del dorso. También daremos forma al cuello, la garganta y la nuca. Una vez hayamos dado es forma borramos las líneas sobrantes de la fase 2.

Fase 3. Completar y borrar.
4.- La cara y las marcas.
La cara de cada ave tiene una forma diferente (longitud, tamaño, altura del pico, distancia a los ojos, tamaño de los ojos...) por lo tanto es muy importante que las formas distancias y tamaños sean muy detallados y fieles a la realidad. Esto nos permitirá reconocer a la especie. Si aún así no conseguimos que se parezcan mucho, las marcas del ave nos aportarán un plus. En el caso de la lavandera las dos manchas negras de la cabeza son diagnósticas. La primera en la nuca y parte del píleo y la segunda a forma de babero que llega hasta el pecho. Si conseguimos lograr unas buenas marcas, reconoceremos al ave independientemente de como nos haya salido la cara.

Fase 4. La cara y las marcas.
5.- Últimos detalles antes de terminar.
Ya está casi terminado y solo nos falta decorar un poco más al ave. En mi caso he terminado de detallar la forma de las patas (cuidado con esta parte que los dedos de las patas suelen ser traicioneros) y poner la madera justo debajo. En otras ocasiones el decorado es un poste de luz, una rama de un árbol o un estanque. Desde mi punto de vista es mejor poner a la lavandera encima de la madera, y eso he hecho yo.

Fase 5. Últimos detalles antes de terminar.
6.- Color o sombreado.
Llegados a este punto tenemos dos opciones, utilizar nuestro lápiz para dar sombras o darle color con el material que creamos oportuno. En mi caso voy a utilizar los colores negro y gris que son los que más resaltan en la lavandera blanca y porque creo que el contraste quedará bien. La técnica para usar el lápiz es la misma, en ambos casos utilizaremos los colores más oscuros en la zona de manchas, ojo, pico, patas, cola y algunas plumas del ala.

Fase 6. Color o sombreado.
Otro ejemplo lo tenéis en el siguiente vídeo sobre el dibujo de un águila pescadora (Pandion haliaetus) que realicé hace tiempo.


Espero que os haya gustado esta entrada y os animo, no solo a intentarlo, sino también a que preguntéis por aquí las dudas que tengáis e incluso que me mandéis vuestros resultados y yo los subiré encantado a mi blog.


martes, 15 de septiembre de 2015

Lagunas de Villafáfila II

¿Os acordáis de mi visita a Las Lagunas de Villafáfila?
Probablemente no, seguramente porque ya hace mucho tiempo desde que escribí aquel relato, concretamente ocho meses, por entonces era invierno. Para retomar nuestra aventura vamos a recordar dónde lo dejamos, aquí tenéis unos recordatorios que os ayudarán:
  • Nos encontramos en la provincia de Zamora con la friolera de 6 grados bajo cero.
  • Es temporada de ánsares comunes y otras anátidas que vienen a pasar aquí el invierno.
  • La lista de especies iba por:
    • Ánsar común (Anser anser)
    • Focha común (Fulica atra)
    • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
    • Silbón europeo (Anas penelope)
    • Porrón europeo (Aythya ferina)
    • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
    • Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis)
    • Abubilla (Upupa epops)
Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, en la provincia de Zamora.
¿Os vais situando? Si lo que necesitas es leer otra vez el relato de Las lagunas de Villafáfila I esta es tu oportunidad.

Como recordáis mi compañero Pablo Fernández y yo madrugamos para coger el coche dirección a la Reserva Natural. Cuando uno tiene estos hábitos es capaz de ver a las aves salir de sus dormideros nocturnos en grandes bandos camino al lugar en el que se alimentan normalmente campos y barbechos cercanos. Y es así como nos topamos con dos especies que siguen ese comportamiento el estornino negro y  la grajilla occidental, cunado llega el ocaso se juntan en árboles o antiguas edificaciones para pasar la noche, pero en grupo uno se siente más protegido, obvio. Cuando ya está amaneciendo estos dormideros dejan escapar grandes bandos de aves y en ese momento entramos en escena Pablo, yo y nuestra Canon para captar esos momentos.

Bando de estornino negro (Sturnus unicolor) en las Lagunas de Villafáfila.
Se pueden dar concentraciones de miles de ejemplares de estornino en un solo dormidero.
Bando de grajilla occidental (Corvus monedula) en las Lagunas de Villafáfila.
Saliendo del dormidero al amanecer.
El ruido que montan estos grupos de aves llaman la atención tanto de los tíos con botas y prismáticos como de los depredadores de alrededor. Y es que no habían pasado ni treinta minutos cuando ya sobrevolaba la superficie del agua uno de los depredadores de la Reserva Natural, el aguilucho lagunero occidental. Una hembra adulta en busca de alguna víctima descuidada.
Un poco menos madrugador pero también atento a cualquier movimiento en falso de sus presas, el milano real, que con su silueta fácilmente reconocible decoraba nuestro cielo de amanecer.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) en las Lagunas de Villafáfila.
Uno de los depredadores de la Reserva Natural.
Milano real (Milvus milvus) en las Lagunas de Villafáfila.
Su cola ahorquillada y sus manchas en las alas hacen reconocible a esta rapaz.
Estas dos especies, con unas cuantas más forman la parte alta de la cadena trófica de las Lagunas de Villafáfila. Detrás de estas dos esbeltas aves llegan algunos oportunistas y carroñeros, hablo de los córvidos, que tantos mitos y fábulas han protagonizado. Durante nuestra visita localizamos dos de las nueve especies que abundan en la Península ibérica: el cuervo grande y la urraca común. Dos especies bastante frecuentes, sobre todo esta última que ha llegado a colonizar nuestras ciudades.

Cuervo grande (Corvus corax) en las Lagunas de Villafáfila.
Su color negro y sus hábitos necrófagos lo ha convertido en un ave de mitos y leyendas.
Pareja de urraca común (Pica pica) en las Lagunas de Villafáfila.
Esta especie la podemos encontrar también en zonas urbanas gracias a su carácter oportunista.
De madrugada todo el mundo se pone las pilas para buscar el alimento suficiente para sobrevivir un día más en la Reserva Natural. Los que salen de los dormideros, los que planean en el cielo, los oportunistas, etc. Y es que en Villafáfila hasta a nosotros nos entra hambre al encontramos con una garza real en plena faena. Se pasea por los alrededores de las lagunas en busca de pequeños vertebrados, su técnica es propia de una ardeida, avanzando despacio, sin dar un paso de más ni uno de menos, con cautela y atenta a cualquier movimiento para extender su cuello y hacerse con la presa. Puro espectáculo.

Garza real (Ardea cinerea) en las Lagunas de Villafáfila.
Nuestra protagonista en este caso está un poco escondida, ¿consigues verla?
Compañera de la garza, también pasea por las orillas en pequeños grupos o en solitario, el avefría europea. Esta preciosa ave conjunta una serie de blancos y reflejos de colores que me traen buenos recuerdos. Se trata de una especie principalmente escasa durante la época reproductora, pero en invierno cantidad de ejemplares europeos vienen a pasar el invierno a lugares como este.

Avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
Los dibujos que forman sus blancos y oscuros, junto con los reflejos verdes y rojos la hacen muy atractiva.
Grupo de avefría europea (Vanellus vanellus) en las Lagunas de Villafáfila.
En invierno se juntan ejemplares que se reproducen en España con otros individuos migradores
Estás y otras muchas aves, como la lavandera blanca o los pequeños y juguetones gorriones, nos acompañaron durante nuestra visita  las lagunas de Villafáfila, incluso al final conseguimos ver a las avutardas en las extensas llanuras de la Reserva. Pero eso seguro que ya lo sabéis gracias a la entrada del mes de febrero En busca de la Avutarda común.

Lavandera blanca (Motacilla alba) en las Lagunas de Villafáfila.
Se trata de una especie muy asociada a ecosistemas húmedos como este.
Gorriones comunes (Passer domesticus) en las Lagunas de Villafáfila.
Como es invierno su oscuro babero negro no se marca tanto en los machos.
Tres avutardas (Otis tarda) pasean por el horizonte en las Lagunas de Villafáfila.
Más sobre esta ave aquí.
En definitiva una jornada productiva que suma a nuestra lista inicial de ocho especies otras muchas más para hacer un total de 26. Aquí las tenéis todas:
  • Ánsar común (Anser anser)
  • Focha común (Fulica atra)
  • Ánade azulón (Anas platyrhynchos)
  • Silbón europeo (Anas penelope)
  • Porrón europeo (Aythya ferina)
  • Porrón moñudo (Aythya fuligula)
  • Zampullín común (Tachybaptus ruficollis)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Estornino negro (Sturnus unicolor)
  • Grajilla occidental (Corvus monedula)
  • Aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus)
  • Milano real (Milvus milvus)
  • Cuervo grande (Corvus corax)
  • Urraca común (Pica pica)
  • Garza real (Ardea cinerea)
  • Avefría europea (Vanellus vanellus)
  • Lavandera blanca (Motacilla alba)
  • Gorrión común (Passer domesticus)
  • Avutarda común (Otis tarda)
  • Tarro blanco (Tadorna tadorna)
  • Cuchara común (Anas clypeata)
  • Cerceta común (Anas crecca)
  • Paloma bravía (Columba livia)
  • Cernícalo primilla (Falco naumanni)
  • Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
  • Petirrojo europeo (Erithacus rubecula)
Espero que os haya gustado esta segunda parte de nuestra visita a las Lagunas de Villafáfila durante la temporada invernal. Os animo a que ahora que se acerca de nuevo esta época del año os organicéis con tiempo para poder visitarlas y observar a los ánsares comunes en esta Reserva Natural única, tal y como lo hicimos nosotros.

Ánsares comunes (Anser anser) en las Lagunas de Villafáfila.
Os dejo esta última foto para animaros a visitar la Reserva Natural.