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martes, 25 de abril de 2017

Un paraíso para las aves

Hola a todos de nuevo.

En esta entrada os enseñamos las aves que pudimos ver hace unas semanas en una pequeña excursión al este Madrileño. 

Aunque las primeras horas del día no daban lluvia, si que nos lloviznó durante al menos 15-20 minutos, nada más llegar. Una vez todos pusimos nuestras protecciones anti lluvia a los materiales, pudimos observar de primera mañana algún zorro, conejos y las inquietas y escandalosas perdices rojas que salieron a darnos los buenos días.

Dos perdices rojas se cruzan en nuestro camino
Aunque el día estuvo bastante grisáceo después de aquel pequeño chaparrón, mereció la pena no suspender la excursión. Continuamos con nuestras ganas de ver las cigüeñuelas que ya oíamos de lejos. 

Entre tanto revuelo y tras la lluvia las aves tomaron un comportamiento totalmente diferente y nos dejaron boquiabiertos. Los milanos reales, los aguiluchos laguneros y una veraneante espátula empezaron a darle peso a nuestro listado de aves.

Milano real en vuelo
Espátula común - debió parar a causa de la lluvia pero siguió su camino.


La lluvia había terminado, empezaba a aumentar la temperatura y se abrían claros en el cielo. Entonces llegó el mensaje, y pudimos mostrar el origen de la laguna, la degradación antrópica. En este caso algo afortunada porque ha convertido a esta pequeña despensa de áridos y grava en un nuevo paraíso para las aves en las que los chorlitejos se van persiguiendo, las gallinetas se dan buenos baños para tomar el sol a continuación o los pájaros moscones salen de sus escondites

Persecuciones entre varios chorlitejos chicos.
Gallinetas comunes bañándose en la orilla.
Pájaro moscón.

Aunque estuvimos entretenidos escuchando los alcaravanes que viven entorno a la laguna, en seguida reanudamos la marcha. 

El paterío estaba servido. Azulones, frisos, cucharas y porrones europeos nadan a sus anchas con toda confianza por nuestro lado. Algún tímido zampullín también se deja ver al fondo. Una preciosidad ver la alguna así con algunos brotes verdes que le dan un aspecto completamente diferente a la laguna.

Macho de ánade azulón

Pareja de cuchara común

Macho de ánade friso en lo alrededores

Zampullín común 
Fue estupendo lo que aprendimos todos sobre las limícolas. Conseguimos ver a las cigüeñuelas y otras especies que aprovechaban la poca profundidad de la alguna en algunos tramos. Vimos andarrío, chico, grande y bastardo, por supuesto cigüeñuela, agachadiza y mucho chorlitejo chico muy activos, incluso pudimos ver una hembra haciendo el cuenco del nido y una cópula, qué ganas de ver a los pollos correteando por las orillas.

Andarríos chico

Hembra de chorlitejo chico haciendo el cuenco del nido con el pecho

Cópula de chorlitejo chico

Agachadiza común

Andarríos bastardo en la orilla de la laguna.
Cigüeñuela común viendo posibilidades para un futuro nido.

Cigüeñuela común

Pareja de cigüeñuela común

Cigueñuela común anillada con PVC con el código UCH.
Tras consultar los datos hemos sabido que tiene 5 años (fue anillada en 2012 como pollo).
También supimos que fue anillada en el mismo sitio que la encontramos, lo que nos indica una fuerte fidelidad al territorio.
Nos lo pasamos en grande viendo a las cigüeñuelas volar de un lado para otro, escuchando a los chorlitejos gritar y perseguirse y viendo como muchas otras aves han llegado a la Península tras sus largos viajes desde el continente vecino. Abejarucos europeos volando y posados nos dejaron disfrutar de sus colores y sonidos, tarabillas norteñas, aviones zapadores y comunes, golondrinas, currucas carrasqueñas y los hipnotizadores vencejos.

Vencejo común
Abejaruco europeo

Abejaruco europeo

Hembra de tarabilla norteña

Macho de curruca carrasqueña
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martes, 20 de septiembre de 2016

Cantos y colores de La Pedriza

Dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares y al sur del arroyo de la Dehesilla, se encuentra una de las tres partes, geológica y paisajísticamente diferentes, de la famosa Pedriza, La Pedriza Anterior. Aunque su relieve no supere los 1750 metros, en su extensión alberga una biodiversidad que sorprende al visitante, que no deja de toparse con una flora y una fauna únicas en esta zona tan cercana a varios núcleos urbanos.


Entre bosque mediterráneo y vegetación propia de las regiones de montaña, los ecosistemas forestales y matorralizados abundan en las laderas, mientras que las praderas y pastizales se abren junto con las pequeñas llanuras que quedan a la vera del camino. Un escenario magnífico para el desarrollo de la vida en La Pedriza y unas vistas espectaculares.

Paisaje de La Pedriza
Una de las vistas que se puede obtener durante el paseo

En una visita primaveral, hace ya unos meses, visité esta parte de dicho macizo, y caminando por la ladera que vierte sus aguas al Embalse de Santillana, se puede identificar bastantes aves, las cuales presentan en primavera tan coloridos plumajes y lo más importante, tan variadas melodías y cantos. Y es que durante los meses que dura esta estación y casi hasta el final del verano, las aves se vuelven más cantoras que nunca. Todo un repertorio que además de ser una maravilla, se convierte en un recurso más para identificar aves.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs).
A los pinzones les encantan, entre otras, las semillas de fresnos como este.

Este fringílido de manchas blancas y colores rojizos, se alimenta de frutos y semillas, pero cuando no está atareado tratando de llenar su estómago, se pone en una ramita medianamente escondida y pone a prueba toda su capacidad pulmonar. Sus dos o tres trinos de forma ascendente, acaban en un floreo "chuuu-ii-o".

La tradición ganadera, en su mayoría bovina, en esta parte del norte de Madrid, provocó en su día el levantamiento de una red de muros de piedra natural, que son hoy sustrato para una variedad de especies vegetales. Entre estas, se encuentra la zarzamora, que crece en el borde y base de algunas partes de estos muros. Si paseamos mirando y atendiendo a esta espinosa planta, podemos dar con un ave de apenas unos 10 gramos que se mueve cómodamente entre sus tallos y espinas, la "bigotuda" curruca carrasqueña. 

Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans)
Macho de curruca carrasqueña (Sylvia cantillans).
Pequeñas y esquivas, las currucas se mueven sigilosamente entre la vegetación.

Este macho concretamente anduvo haciendo ruido entre la vegetación, hasta que, tras esperar pacientemente, salió y se posó en esta ramita seca para dejar ver su bigotera blanca, su barbilla anaranjada y su llamativo anillo ocular de un rojo vivo. Sin duda una mezcla de colores perfecta.

Dejando de lado los colores y volviendo a los cantos, una especie que brilla por su fácil identificación mediante su trino es la alondra totovía. Más pequeña que su prima campestre, este alaúdido de bosques abiertos realiza un "tliu-tliu" afalutado y descendente que puede escucharse desde lejos y que difícilmente se puede confundir.

Alondra totovía (Lullula arborea)
Alondra totovía (Lullula arborea) adulto con ceba.
Como su nombre científico indica, es una especie más forestal.
Alondra totovía (Lullula arborea)
Alondra totovía (Lullula arborea) adulto en un cable.
En las zonas en las que abundan, es más fácil verlas colgadas de los cables.

Cuando su pico no está lleno de invertebrados con los que dará de desayunar a sus pollos, se la puede oír desde posaderos como este en las zonas donde hay postes eléctricos o desde rocas en bordes de bosque o zonas más abiertas. De aspecto similar al del resto de aláudidos, se diferencia por la banda blanquecina que hay encima del ojo.

Herrerillo común (Cyanistes caeruleus)
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) adulto.
A lo largo del recorrido las encinas esconden aves tan bonitas como esta.
Más sobre esta especie haciendo click aquí.

El herrerillo, algo más común que las últimas aves, presenta un traje amarillo con sombrero y capa de color azul. Esta pequeña ave acompaña al relicto bosque de encinas que crece desesperadamente en el rocoso suelo de La Pedriza. En este tipo de árboles, el herrerillo encuentra las orugas necesarias para su alimentación.

A medida que se va avanzando y que nos separamos más y más de las zonas más humanizadas, empezamos a alcanzar la Pedriza más salvaje, los territorios de las grandes rapaces, por lo que conviene no dejar de mirar el cielo en busca de aves como busardos ratoneros, buitres negros y leonados, águilas calzadas, culebreras o milanos.

Águila calzada (Aquila pennata)
Águila calzada (Aquila pennata) adulto morfo claro.
Fijarse en las plumas negras y la cabeza de color castaño.
Buitre leonado (Gyps fulvus)
Buitre leonado (Gyps fulvus) adulto.
Carroñero por excelencia, surca los cielos con su enorme envergadura.
Buitre negro (Aegypius monachus)
Buitre negro (Aegypius monachus) adulto.
En el norte de Madrid y desde la Pedriza, se pueden ver ejemplares de esta emblemática rapaz.
Busardo ratonero (Buteo buteo)
Busardo ratonero (Buteo buteo) adulto.
Más barrado que las anteriores, se posa frecuentemente en los tendidos eléctricos.
Culebrera europea (Circaetus gallicus)
Culebrera europea (Circaetus gallicus) adulto.
Estrictamente cazadora de ofidios (serpientes) su color claro y su cabeza marrón la delatan.
Milano negro (Milvus migrans)
Milano negro (Milvus migrans) adulto.
Domadora del viento, esta rapaz abandona nuestros cielos todos los años a finales del verano.

Las características de la zona no son las adecuadas para poder albergar nidos o colonias de todas estas especies, sin embargo, la infinidad de claros que se abren en el bosque y la sucesión de pastizales dedicados al ganado, son el área de campeo perfecta para tan suculenta selección de rapaces. Allí encuentran todos y cada uno de los recursos alimenticios que necesitan y se convierten en uno de los principales atractivos de este macizo rocoso.

Estas zonas abiertas, se abren paso acompañadas en todo momento por un borde forestal, por lo que se vuelven a escuchar los cantos y trinos mientras se divisan desde lejos las plumas de colores. En este caso se trata del verdecillo, de sonido característico y de color más amarillo que verde, que no falta en cualquier itinerario de campo durante los meses de primavera y verano.

Serín verdecillo (Serinus serinus)
Macho de serín verdecillo (Serinus serinus) adulto.
Sus cantos ponen banda sonora al paisaje y ecosistema de la Pedriza.
Mosquitero papialbo (Phylloscupos bonelli)
Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli) adulto.
De vientre más pálido que los otros mosquiteros y mucho menos amarillento.

Algo menos colorido pero igual de cantrín que el serín verdecillo, se puede escuchar o llegar a ver al mosquitero papialbo, exclusivo de este momento del año. Su famoso reclamo disilábico: "chu-ii" se escucha en parte del valle y resuena entre los robles por los que principalmente se le puede encontrar.

Saliendo una vez más del frondoso bosque hacia zonas más abiertas o incluso más matorralizadas, encontramos sabinas, enebros y jaras, que adornan un paseo ya de por sí agradable. Entre las aves que se pueden ver en este escenario se encuentran las currucas, que se mueven con comodidad entre la vegetación. Sin embargo, hay un par de aves que necesitan ser más visibles y es que no quieren que las hembras de su especie se pierdan sus irresistibles colores y sus atractivos cantos.

Escribano soteño (Emberiza cirlus)
Macho de escribano soteño (Emberiza cirlus) adulto cantando.
Su canto breve y monótono recuerda al del mosquitero papialbo, pero más largo.
Zarcero políglota (Hipolais polyglotta)
Zarcero políglota (Hippolaris poliglotta) adulto cantando.
Desde lo lato de una rama entona un reclamo de tipo gorrión: "trr, che-che"

Estos son el escribano soteño y el zarcero políglota, dos pequeños puntos amarillos que pueden verse desde lejos, cantando en lo alto de un árbol, bien visibles. El escribano reside aquí todo el año, pero el zarcero acaba de llegar de un largo viaje desde el continente africano y no puede perder un segundo y se pone a cantar

La que también ha llegado de África y ya se encuentra como en casa es la golondrina dáurica, que vuela junto a aviones comunes y golondrinas comunes de forma vertiginosa a ras del suelo, capturando los invertebrados que abundan en las zonas más abiertas.

Golondrina dáurica (Cecropis dáurica)
Golondrina dáurica (Cecropis daurica) adulto con la Pedriza de fondo.
El evidente obispillo blanco y su cola de golondrina son inconfundibles características de la especie.

Vuelos en círculo o picados de infarto, estas son el tipo de acrobacias que realizan para dejar embobado a cualquiera durante un largo periodo de tiempo. A su lado y casi a la misma velocidad, vuela otro grupo de aves que se distinguen claramente de las golondrinas, los vencejos.

Vencejo común (Apus apus)
Vencejo común (Apus apus) adulto sobrevolando pastizales.
Surcando los cielos a gran velocidad va atrapando a sus diminutas presas.

A modo de boomerang, vuelan de un lado a otro capturando insectos voladores, hasta generar una bola de invertebrados que guardan en su boca y que utilizarán posteriormente en su nido para alimentar a su prole.

Justo debajo de tanto movimiento, se extiende el pastizal, y en él un pequeño grupo de aves comunes se alimenta sin parar un segundo. Urracas, lavanderas, estorninos, cigüeñas, gorriones, mirlos y otras muchas especies más, avanzan caminando o a saltitos, a la vez que van recopilando semillas e invertebrados, una tarea necesaria, pues su éxito marcará la diferencia en la supervivencia de sus crías.

Cigüeña blanca (Ciconia ciconia)
Cigüeña blanca (Ciconia ciconia) adulto marcado con la anilla de PVC: "ANEN".
Es típico ver bandos en los campos que acompañan al camino.
Estornino negro (Sturnus unicolor)
Estornino negro (Sturnus unicolor) adulto.
Lo cierto es que sus colores no son los más llamativos, pero lo compensa con su canto.
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Lavandera blanca (Motacilla alba) adulto con ceba.
Frecuente en zonas húmedas mientras se alimenta en áreas abiertas.
Milro común (Turdus merula)
Macho de mirlo (Turdus merula) adulto.
Aunque llueva, las plumas no se mojan gracias a aceites que extienden por todo su cuerpo.




Pincha en la imagen para ver la lista
completa de las 45 especies observadas
en la Pedriza:

martes, 12 de abril de 2016

Migración en el Estrecho de Gibraltar

Aunque a día de hoy ya ha pasado de África a España y toda Europa la mayoría de las aves migradoras, todavía se puede ver pasar alguna especie en solitario. Durante el mes de marzo, abril y parte de mayo, las aves que una vez en otoño abandonaron el norte para pasar el invierno en el continente africano, regresan ahora en grandes o pequeños bandos o en solitario. El mejor momento, es el mes de marzo, aunque algunas especies pasan algo antes o algo después. 

Grupo de milanos negros (Milvus migrans) cruzando el estrecho con África de fondo.
En concreto los milanos son expertos planeadores que maniobran con soltura frente a los fuertes vientos.

En toda la parte española del Estrecho hay una red de observatorios y puntos clave para seguir la migración. Ninguno es mejor que otro, pues el paso de las aves por uno u otro depende de los vientos dominantes. De ser estos de poniente habrá que acudir a los observatorios de la parte este, mientras que si son de levante habrá que situarse en los de la costa oeste. Estas condiciones le dan un interés especial a esta zona del Estrecho.

Uno de los observatorios del Estrecho de Gibraltar.
Este en concreto es el de Punta de Guadalmesí.

En nuestro caso, mi buen amigo Alfonso Carmona y yo nos dirigimos hacia el Faro de Punta Carnero, más cerca de Algeciras que de Tarifa. El fuerte viento de poniente que hubo los días que allí estuvimos nos obligaron a situarnos en la parte este para poder ver el increíble paso de rapaces y otras aves.

Abubilla (Upupa epops) en un cable cerca del Faro Punta Carnero.
Gran parte de la población de esta especie iverna en África.
Sin embargo, en el sur de España se dan las condiciones idóneas para ciertas abubillas no tengan que migrar.
Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) en el Faro Punta Carnero.
Si nos asomamos un poco a la costa hay posibilidad de ver aves marinas como esta.
Esta especie, realiza unos picados de vértigo para cazas pequeños peces que nadan pegados a la superficie.
Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) en la zona del Faro de Punta Carnero.
Los alrededores de la costa están muy matorralizados y pueden aparecer las currucas, que también están en paso.
Hay que destacar de esta especie el color de su iris y su anillo orbital, completamente rojo.
Curruca carrasqueña (Sylvia cantillans) en el Faro de Punta Carnero.
Los matorrales de la zona esconden estos pequeños duendes de sonidos carraspeados.
Para la carrasqueña hay que fijarse en las bigoteras de un blanco puro.
Hembra de tarabilla europea (Saxicola rubicola) en los alrededores del Faro de Punta Carnero.
A esta especie le encanta colocarse en la parte superior de los matorrales.
Los machos cantan desde ahí para atraer a las hembras. 

Lo cierto es que cuando llegamos allí pocas rapaces en migración pudimos observar, el viento era de poniente pero con una ligera dirección hacia el sur, lo que no beneficia a las aves que quieren pasar de Marruecos a España. Antes de que los vientos cambiaran nos movimos unos kilómetros hacia el oeste. Allí llegamos a una gran explanada donde había más personas esperando dar la primera bienvenida a las majestuosas rapaces que cruzan el estrecho.

Hembra de curruca capirotada (Sylvia atricapilla) cerca del punto de observación.
Macho y hembra poseen esa cabeza coloreada por encima del ojo.
En machos es negra mientras que en las hembras es de un pardo rojizo como el de la imagen.
Jilguero europeo (Carduelis carduelis) en los alrededores del punto de observación.
Es muy fácil de localizar, sus colores son muy llamativos, más aún cuando van en nutridos bandos.
Sus hábitos alimenticios le llevan a estos lugares donde abundan los cardos, de los que sacan las semillas.
Macho de pardillo común (Crduelis cannabina) subido a uno de los cardos de la explanada.
El macho presenta esa pechera roja tan característica, mientras que la hembra es mucho más parda.
Se trata de una especie gregaria en ocasiones, aunque ahora que se acerca la época de cría es más común ver parejas.
Hembra de pinzón vulgar (Fringillia coelebs) junto al punto de observación.
Las hembras son de este color parduzco tirando a verde amarillento, los machos son más rojos y grises.
En esta especie destacan las líneas blancas de las coberteras.
Alimoche común (Nephron percnopterus) en solitario pasando sobre nuestras cabezas.
Suele pasar en pequeños grupos junto a otros miembros de su especie.
Sin embargo, en este caso prefirió pasar el estrecho junto a un bando de milanos negros.
Cigüeñas negras (Ciconia nigra) dos ejemplares de un bando de cuatro.
Es una suerte poder ver a esta especie cruzando el estrecho.
A pesar de ello, en otras épocas forma grandísimos bandos para cruzar los 14 km del estrecho.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) una de las primeras rapaces que identificamos cruzando el estrecho.
Esta peculiar rapaz que presenta una capucha oscura que le llega hasta el cuello.
Las culebreras llevan a cabo su travesía en solitario, van llegando de una en una.
En apenas una o dos horas se pueden llegar a contar más de 100 culebreras.
Milano negro (Milvus migrans) una de las rapaces que cruza el estrecho en grandes bandos.
Su color oscuro, sus 6 plumas primarias en forma de dedos y su sutil antifaz, lo diferencian del resto.
A lo largo del día se pueden llega a ver miles de milanos negros cruzando el estrecho.
Bando de milanos negros (Milvus migrans) cruzando el estrecho.
Estas rapaces son expertas planeadoras.
Apenas tienen dificultades para luchar contra los fuertes vientos que les alejan de la costa.
Águila calzada (Aquila pennata) cruzando en solitario este obstáculo e agua.
Esta especie es sencilla de diferenciar en su morfo pálido.
Las plumas de vuelo son todas negras, mientras que las infracobertoras son blancas.

Tras pasar un buen rato allí pudimos contar cientos de águilas, miles de milanos, algún que otro aguilucho cenizo y varios gavilanes. Otro día nos esperaba en Punta Guadalmesí, un punto algo más al oeste, a mitad de camino entre Algeciras y Tarifa, con un observatorio destinado a la observación de aves. Desde allí, teníamos de cara el continente africano, nos hizo mejor día y favoreció el paso de aves.

Tres alimoches comunes (Neophron percnopterus) de un grupo mayor, esta vez juntos.
Estas aves necrófagas son típicos buitres africanos que crían en nuestro territorio.
El veneno es una de las principales amenazas que hacen disminuir a la población.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) tratando de cruzar el estrecho.
El veneno no es la única amenaza, toda la costa del sur de España está llena de aerogeneradores.
Las colisiones contra las aspas son otra de las amenazas a las que se enfrentan las rapaces en nuestro territorio. 

Milano negro (Milvus migrans) llegando de frente hacia donde estábamos.
Algunas aves llegan muy exhaustas y les cuesta remontar el vuelo una vez en tierra.
Aunque son pocos los casos de milanos, pues tienen un perfecto control de vuelo.
Milano real (Milvus milvus) cruzando el estrecho.
Se ven las claras diferencias entre una y otra especie.
En el milano real se aprecian unas marcas más claras en la parte inferior de las alas y carece de antifaz.
Preciosa imagen de un águila calzada (Aquila pennata) tras cruzar el estrecho.
En este caso se trata de un águila calzada en morfo oscuro, que se puede identificar fácilmente.
Para ello hay que fijarse en las últimas plumas primarias, que suelen ser más claras.
En esta imagen el ejemplar se encuentra muy lejos como para que esta diferencia sea perceptible.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) llevando un pez en las patas.
Seguramente se trate de un ejemplar de la pequeña población reproductora del sur de la Península.
Para capturar sus presas practica la caída libre, abalanzándose sobre el pez que nada junto a la superficie.
Se trata de una técnica parecida a la que usan los alcatraces.
Alcatráz atlántico (Morus bassana) el rey de los picados.
Como ya hemos mencionado, esta especie captura a sus presas realizando caídas libres hacia el agua.
Lo que le diferencia de otras especies que utilizan esta técnica, es su capacidad para bucear tras caer en picado.
Esto le permite capturar los peces en superficie y otros uno o dos metros más profundos.
Cigüeñuelas comunes (Hirnantopus hirnantopus) en la rocosa costa del sur de la Península.
Características sus patas rojas y sus colores blanco y negro.
Hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) en la torre vigía de Punta Guadalmesí.
A esta especie les encanta anida en huecos y grietas de edificios antiguos como este.
La hembra carece de la cabeza gris que sí tiene el macho.
Macho de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) planeando con los fuertes vientos de Punta Guadalmesí.
Aunque algunos llegan de África, también hay una población importante que se queda en la Península.
A pesar de que no se aprecia en la imagen, el macho es mucho más moteado en el dorso que su primo el cernícalo primilla.
Cogujada común (Galerida cristata) uno de los pocos aláudidos que hemos podido ver.
En este momento, no está mostrando su estupenda cresta y recuerda más a una alondra.
Garcillas bueyeras (Bubulcus ibis) haciendo honor a su nombre cerca de Punta Guadalmesí.
Esta estrategia les sirve para capturar los invertebrados y otros animalillos que levanta el ganado al avanzar.
Gaviota patiamarilla (Larus michaellis) en la zona de la Punta Guadalmesí.
Dada la cercanía del observatorio a la costa es normal observar aves marinas en todo momento.
Tarabilla europea (Saxicola rubecula) sobre un cardo en Punta Guadalmesí.
Este es el macho, mucho más negro y con colores más llamativos que la hembra vista con anterioridad.
Pareja de vuelvepiedras común  (Arenaria interpres) en el borde de la costa.
Otra de las aves que se pueden ver pegados a la costa.
Las playas rocosas del sur atraen mucho a esta especie experta en levantar piedras para buscar alimento debajo.
De ahí le viene el nombre vernáculo de vulevepiedras.
Mochuelo europeo (Athene noctua) al caer la noche en Punta Guadalmesí.
Tras el ocaso, llega el turno de las rapaces nocturnas, que aprovechan cualquier percha como atalaya.
Desde ahí escucharán atentamente para intentar localizar a sus presas, en su mayoría invertebrados.

Lista de aves Faro punta Carnero y explanada:
  • Abubilla
  • Águila calzada
  • Aguilucho cenizo
  • Alimoche 
  • Cernícalo vulgar 
  • Charrán patinegro
  • Chochin
  • Cigüeña blanca
  • Cigüeña negra
  • Colirrojo tizón 
  • Cormoran grande
  • Culebrera europea 
  • Curruca cabecinegra
  • Curruca capirotada
  • Curruca carrasqueña
  • Gavilán común
  • Gaviota patiamarilla
  • Golondrina común 
  • Gorrión común 
  • Jilguero europeo
  • Milano negro
  • Pardillo común 
  • Petirrojo europeo
  • Tarabilla europea
  • Vencejo común 

Lista de aves Punta Gudalmesí:
  • Águila calzada
  • Águila pescadora 
  • Aguilucho cenizo
  • Alcatraz atlántico 
  • Alimoche común
  • Avión común 
  • Cernícalo vulgar
  • Charrán patinegro
  • Cigüeñuela común 
  • Cogujada común
  • Colirrojo tizón 
  • Cormorán grande 
  • Culebrera europea
  • Curruca cabecinegra
  • Curruca capirotada
  • Curruca carrasqueña
  • Gavilán común 
  • Gaviota patiamarilla
  • Golondrina dáurica
  • Jilguero europeo
  • Milano negro
  • Mochuelo europeo
  • Perdiz roja (Especie sólo oída)
  • Tarabilla europea
  • Vuelvepiedras común

Si lo que queréis es visitar la zona en la próxima migración os recomiendo un libro que os ayudará en vuestra estancia allí, se llama : "Guía de aves del Estrecho de Gibraltar. Parque Natural los Alcornocales y Comarca de la Janda". Tiene una buena introducción para facilitar el avistamiento y la parte de las especies viene con gráficas de paso por meses, así como los mapas de distribución de cada una. Si alguno está interesado aquí dejo el ISBN: 84-607-4545-7. Espero que os sirva.