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jueves, 23 de noviembre de 2023

Acuáticas y esteparias

 ¡Hola pechiazules!

Esta vez hemos estado por la Comunidad de Madrid. Nuestro objetivo era visitar, en el mismo día, dos ambientes diferentes: las artificiales lagunas asociadas al curso del Jarama al sur de la capital; y los extensos llanos de la alcarria madrileña. De esta forma iríamos principalmente en busca de aves acuáticas y esteparias. Noviembre es un mes muy interesante para acudir a cualquier humedal de la Comunidad de Madrid. Muchas especies de aves acuáticas acuden a estas láminas de agua para buscar refugio durante el invierno. Mientras en los llanos, las esteparias forman bandos numerosos para protegerse frente a posibles depredadores. ¿Queréis saber qué especies vimos? ¡Vamos a ver esa crónica!

Cuchara común (Spatula clypeata) izquierda y avutarda común (Otis tarda) derecha 

martes, 25 de septiembre de 2018

ZEPA del Jarama y el Manzanares

Este fin de semana hicimos una visita a la ZEPA Cortados y Cantiles del Jarama y el Manzanares, al sureste de Madrid, en pleno Parque Regional. Esta figura de protección destaca por la presencia de calamón común, aguilucho lagunero y garza imperial entre otras, tres especies que conseguimos ver durante la visita. Como en otras ocasiones, esta salida ornitológica no habría sido posible sin la enorme colaboración y el apoyo de Óptica Roma.



lunes, 10 de septiembre de 2018

Reserva Los Albardales, 08 septiembre 2018

Por las fechas, tocaba hacer una visita  a la Reserva Ornitológica de Los Albardales, al sureste de Madrid, en pleno Parque Regional. Esta reserva ornitológica destaca por su lámina de agua estacional que ofrece durante unos meses, refugio a cientos de aves y que aprovechan a parar en plena migración. Como en otras ocasiones, esta salida ornitológica no sería posible gracias a la enorme colaboración y el apoyo de Óptica Roma.

Comenzamos el día con un agradable amanecer en el aparcamiento de la reserva, prestando ya atención a la primera parte de la lámina de agua. Con temperaturas cercanas a los 20ºC y el cielo algo nublado, disfrutamos de la mañana fresca que cubría el ambiente, aunque no dejando de prestar atención a las previsiones, que amenazaban con lluvia.

Vista de la Reserva Onitológica de los Albardales

martes, 20 de marzo de 2018

Mar de Ontígola y esteparias

¡¡Hola de nuevo!!

En esta ocasión os muestro algunas de las aves que vimos en una de nuestras excursiones ornitológicas a la comarca de las Vegas en las que visitamos el Mar de Ontígola y los entornos esteparios del sur de la Comunidad de Madrid y norte de Toledo.

Aspecto del Mar de Ontígola, Aranjuez (Madrid), uno de los mejores destinos de la comunidad para observar a los aguiluchos laguneros durante su actividad nupcial.

martes, 5 de diciembre de 2017

Birding La Mancha Húmeda

Hola a todos.

Esta vez os muestro algunas de las aves que vimos durante un viaje a la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda. El tiempo fue muy bueno aunque nos hizo mucho calor para estas fechas, lo que provocó que algunas de las lagunas estuvieran bajo mínimos.

Aspecto de la Laguna de la Veguilla en Alcazar de San Juan.
Aspecto de la Laguna de la Veguilla en Alcazar de San Juan.

martes, 25 de abril de 2017

Un paraíso para las aves

Hola a todos de nuevo.

En esta entrada os enseñamos las aves que pudimos ver hace unas semanas en una pequeña excursión al este Madrileño. 

Aunque las primeras horas del día no daban lluvia, si que nos lloviznó durante al menos 15-20 minutos, nada más llegar. Una vez todos pusimos nuestras protecciones anti lluvia a los materiales, pudimos observar de primera mañana algún zorro, conejos y las inquietas y escandalosas perdices rojas que salieron a darnos los buenos días.

Dos perdices rojas se cruzan en nuestro camino
Aunque el día estuvo bastante grisáceo después de aquel pequeño chaparrón, mereció la pena no suspender la excursión. Continuamos con nuestras ganas de ver las cigüeñuelas que ya oíamos de lejos. 

Entre tanto revuelo y tras la lluvia las aves tomaron un comportamiento totalmente diferente y nos dejaron boquiabiertos. Los milanos reales, los aguiluchos laguneros y una veraneante espátula empezaron a darle peso a nuestro listado de aves.

Milano real en vuelo
Espátula común - debió parar a causa de la lluvia pero siguió su camino.


La lluvia había terminado, empezaba a aumentar la temperatura y se abrían claros en el cielo. Entonces llegó el mensaje, y pudimos mostrar el origen de la laguna, la degradación antrópica. En este caso algo afortunada porque ha convertido a esta pequeña despensa de áridos y grava en un nuevo paraíso para las aves en las que los chorlitejos se van persiguiendo, las gallinetas se dan buenos baños para tomar el sol a continuación o los pájaros moscones salen de sus escondites

Persecuciones entre varios chorlitejos chicos.
Gallinetas comunes bañándose en la orilla.
Pájaro moscón.

Aunque estuvimos entretenidos escuchando los alcaravanes que viven entorno a la laguna, en seguida reanudamos la marcha. 

El paterío estaba servido. Azulones, frisos, cucharas y porrones europeos nadan a sus anchas con toda confianza por nuestro lado. Algún tímido zampullín también se deja ver al fondo. Una preciosidad ver la alguna así con algunos brotes verdes que le dan un aspecto completamente diferente a la laguna.

Macho de ánade azulón

Pareja de cuchara común

Macho de ánade friso en lo alrededores

Zampullín común 
Fue estupendo lo que aprendimos todos sobre las limícolas. Conseguimos ver a las cigüeñuelas y otras especies que aprovechaban la poca profundidad de la alguna en algunos tramos. Vimos andarrío, chico, grande y bastardo, por supuesto cigüeñuela, agachadiza y mucho chorlitejo chico muy activos, incluso pudimos ver una hembra haciendo el cuenco del nido y una cópula, qué ganas de ver a los pollos correteando por las orillas.

Andarríos chico

Hembra de chorlitejo chico haciendo el cuenco del nido con el pecho

Cópula de chorlitejo chico

Agachadiza común

Andarríos bastardo en la orilla de la laguna.
Cigüeñuela común viendo posibilidades para un futuro nido.

Cigüeñuela común

Pareja de cigüeñuela común

Cigueñuela común anillada con PVC con el código UCH.
Tras consultar los datos hemos sabido que tiene 5 años (fue anillada en 2012 como pollo).
También supimos que fue anillada en el mismo sitio que la encontramos, lo que nos indica una fuerte fidelidad al territorio.
Nos lo pasamos en grande viendo a las cigüeñuelas volar de un lado para otro, escuchando a los chorlitejos gritar y perseguirse y viendo como muchas otras aves han llegado a la Península tras sus largos viajes desde el continente vecino. Abejarucos europeos volando y posados nos dejaron disfrutar de sus colores y sonidos, tarabillas norteñas, aviones zapadores y comunes, golondrinas, currucas carrasqueñas y los hipnotizadores vencejos.

Vencejo común
Abejaruco europeo

Abejaruco europeo

Hembra de tarabilla norteña

Macho de curruca carrasqueña
Blue Nature ofrece excursiones y salidas guiadas para visitar los mejores enclaves ornitológicos de la Comunidad de Madrid y conocer toda su diversidad avifaunística. Las rutas han sido diseñadas teniendo en cuenta los mejores lugares y épocas del año para avistar las especies emblemáticas de la Comunidad de Madrid. Puedes elegir entre una de nuestras rutas de temporada o los destinos habituales que tenemos. No te los pierdas, echa un vistazo aquí.

martes, 19 de abril de 2016

Ontígola, hogar del aguilucho lagunero

Aunque el mar de Ontígola , situado en Aranjuez, pueda parecer pequeño, juega un papel importante en dos momentos concretos del año. Uno de ellos es el paso migratorio de las aves, pues supone un refugio idóneo para muchas aves durante sus viajes en dirección norte o sur. La temporada de cría, que ya ha comenzado, es el segundo momento importante para tan singular humedal. 

Quizás sea poco conocido, pero se trata de una de las primeras presas construidas allá por la época de Felipe II con el objetivo de regar los famosos jardines de Aranjuez. Actualmente el paso del tiempo le ha ido confiriendo un aspecto algo más natural, lo que ha supuesto que varias especies lo consideren un hogar.

Vista general del Mar de Ontígola. La extensión de carrizo ofrece multitud de beneficios para las aves.

Su importancia faunística ha impulsado la construcción de una torre elevada habilitada para la observación de aves. Aunque se ha de tener en cuenta su exposición, porque se puede espantar a determinadas aves mientras se sube a la torre. Conviene subir cuando no haya luz o con el mayor cuidado posible. Desde arriba se obtiene una visión general del humedal y se pueden detectar algunas especies que se mueven entre el denso carrizo, como es el caso del calamón común, que sería más complicado ver a ras del suelo.

Observatorio del Mar de Ontígola en la orilla sur del humedal.

Una de las especies que mayor partido consigue sacarle al humedal es el aguilucho lagunero occidental. Esta especie comienza a migrar desde el centro y norte de Europa y llega a la Península entorno a septiembre - octubre. Aquí pasará el invierno y durante esos meses, al llegar el ocaso, formará dormideros de varios individuos. Por esas fechas se les puede ver revoloteando el humedal en busca de alimento, unos vuelos dignos de ser observados.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) mientras rastrea a baja altura el humedal.
Son depredadores voraces y se alimentan de roedores y pájaros que se mueven por los alrededores.
La hembra es fácilmente diferenciable gracias a esos hombros pintados de color crema.

Entre tanto revoloteo de aquí para allá y de allá para acá, tenemos la oportunidad de fijar nuestra mirada en el resto de habitantes del humedal, como en las pocas parejas de porrón europeo que quedan en Ontígola. También si bajamos la vista del cielo y la centramos en la lámina de agua podemos ver grupitos de oscuras fochas comunes comiendo macrófitos acuáticos (algas y plantas acuáticas). Durante los meses de invierno los efectivos de esta especie se ven aumentados por una llegada de aves del norte, aunque se trata de una especie bastante residente.

Focha común (Fulica atra) en el Mar de Ontígola, al sur de la Comunidad de Madrid.
Su alimentación es marcadamente vegetal y es fácil observarla con plantas y algas en el pico.
A menudo hace un reclamo muy explosivo, fuerte y corto que recuerda a un pii, pii.

Entorno a marzo, abril los laguneros que cruzaron Europa para llegar a la península, pondrán rumbo de vuelta a sus lugares de cría. Sin embargo, la importante población residente en España y concretamente la diminuta que se localiza en el Mar de Ontígola se pone manos a la obra en una nueva tarea, la reproducción. Ahora veremos que espectaculares vuelos despliegan estas increíbles rapaces.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) en los alrededores del humedal.
Durante los meses de marzo-abril la actividad de los laguneros cambia drásticamente.
Se puede observar que ya no dedican tanto tiempo a la caza y que adoptan otros comportamientos.

Mientras los aguiluchos comienzan a alterarse por la defensa de territorios de cría o a alterarse por la presencia de hembras y machos extraños, unas aves más comunes van formando parejas para criar entre el denso carrizo. Os hablo de la gallineta común o del ánade azulón, que ya se han emparejado y buscan ahora un tranquilo, apartado y resguardado rincón dentro de la vegetación palustre en la que depositar la puesta de este año. Con algo de suerte y si todo marcha bien, podremos ver filas de patitos por el humedal en más o menos dos meses.

Macho de ánade azulón (Anas platyrhynchos) alterado por la presencia de varias hembras en el humedal.
Se trata del "pato" más conocido en el que además se diferencian muy bien macho de hembra.
Pronto podremos verla seguida de varios pollos nidífugos (que no se quedan en el nido).

Por estas fechas se puede observar bastante alboroto en el Mar de Ontígola. Varias parejas de aguilucho lagunero occidental están sobrevolando el carrizo, entrando y saliendo de él en busca de una buena plataforma flotante que sirva de nido durante los siguientes tres meses aproximadamente. Más o menos el primero para la incubación de los huevos y el resto para criar a los pollos. Aunque esta parte es muy espectacular todavía queda uno de los fenómenos más bonitos de este proceso.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) saliendo del carrizo tras evaluar el lugar.
Ambos sexos realizan este proceso y se pueden observar cuatro o cinco machos y hembras entrando y saliendo.
Los machos son los más llamativos con sus alas grises de puntas negras.

Estos movimientos de rapaces causan un humedal bastante activo y alterado. Se ve a las rapaces muy activas, gritando y reclamando territorios, mientras que otras aves como el anterior macho de ánade azulón o algún que otro cormorán grande que emerge tras una apnea, se asustan bastante de los aguiluchos y están continuamente alarmándose y salen volando, para aterrizar más tarde en el agua de nuevo. En el caso de las anátidas que levantan el vuelo, forman todo un arcoiris de colores, mostrando, en el caso del ánade, un espejuelo azulado

Macho de ánade azulón (Anas platyrhynchos) en vuelo tras asustarse con los laguneros.
En vuelo, ambos sexos dejan ver un espejuelo azulado en las secundarias (plumas de vuelo más internas).
Los machos además presentan una cabeza verde esmeralda, aunque en ocasiones puede ser también azulada.

Según va llegando la primavera y con ella el mes de abril, podemos ver el momento más espectacular del proceso de cortejo entre aguiluchos laguneros, un vuelo majestuoso entre macho y hembra de que acaban entrelazando las patas mientras uno de los dos vuela boca arriba. Es un momento muy peligroso y requiere un dominio perfecto del vuelo, ya que cualquiera de los dos puede perder el control durante unos segundos y caer al agua o chocarse contra cualquier obstáculo, ya sean tendidos eléctricos u orlas forestales.

Macho y hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) momentos antes del vuelo descrito.
En este caso es la hembra la que va a llegar por debajo, pero también puede ser el macho el que tenga que volar boca abajo.
Este comportamiento no es único de la especie, muchas rapaces realizan estos vuelos acrobáticos como muestra de cariño.

Mientras uno se emboba mirando tan preciosas acrobacias aéreas, aviones comunes y golondrinas comunes pasan a ras del carrizo y del agua atrapando la elevada cantidad de insectos que llegan con el calor a este humedal interior. Su labor insecticida queda demostrada y es de agradecer. Por debajo de esos vuelos inquietos e hiperactivos de estos hirundinios (familia de aviones y golondrinas) se mueven otras dos anátidas muy conocidas, la cerceta y la cuchara común. Sus colores y los dibujos de su plumaje las hacen inconfundibles. 

Macho de cuchara común (Anas clypeata) con un precioso surtido de colores.
Un iris amarillo que destaca frente al verde oscuro de su cabeza y que adorma una cabeza en la que destaca el pico.
Un dorso oscuro en contraste con flancos blancos y pardos rojizos terminan por darle belleza al macho de esta especie.
Macho de cerceta común (Anas crecca) entre el carrizo.
Su plumaje es inconfundible, el dibujo verde y rojizo con bordes amarillos es único.
Desde lejos la mejor forma de diferenciarlo es fijándose en la mancha amarilla pálida del lateral de la cola.

Si volvemos a mirar hacia los aguiluchos, podremos ver que días después de los anteriores vuelos, la cosa está más sosegada, ya han establecido un territorio concreto que la hembra reclama y el macho vigila. Pronto y después de que la cópula tenga lugar, comenzarán un periodo de incubación de aproximadamente 30-40 días en el que la hembra intervendrá la mayoría del tiempo.

Macho de aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) vigilando el nuevo territorio.
Su labor en la futura incubación será muy reducido, a penas unos relevos a la hembra.
Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) sobre un taray seco.
Desde esta atalaya la hembra realiza unos gritos que se oyen desde lejos y avisan a los intrusos.

Algunas de las aves que intentarán evitar estas rapaces serán a los córvidos, como las grajillas occidentales que viven en los cortados cerca del Mar de Ontígola. Estas aves y el resto de miembros de su familia son expertos oportunistas y aprovechan cualquier despiste de los progenitores para robar los huevos o bien atacar a las crías cuando estas son todavía pequeñas.

Pareja de grajilla occidental (Corvus monedula) pasa volando por encima del humedal madrileño.
Estas aves son muy astutas y saben aprovechar cualquier circunstancia para hacerse con comida.

Con esto llegamos al final de este relato sobre los aguiluchos laguneros del Mar de Ontígola. Esperamos ver en dos meses unos preciosos pollos con las plumas ya desarrolladas practicando, aleteando y saltando para aprender e intentar remontar el vuelo entre el carrizo. 

¡¡Hasta entonces futuros padres!!

martes, 8 de diciembre de 2015

Laguna de Pitillas, Navarra

¡¡Hola a todos de nuevo!!
Durante mi viaje por Navarra la suerte me condujo hasta este humedal interior donde abundan las aves acuáticas. Lo cierto es que realmente fui a parar allí por fortuna después de que el amigo de un amigo mío nos llevara hasta allí a modo de paseo. Para mi fue algo más que un simple paseo, fue increíble llegar allí y ver tal densidad de aves acuáticas, era casi imposible ponerse a contar individuos o a diferenciar especies.

Laguna de Pitillas, es el mayor humedal natural navarro con 200 ha.
Desde mi punto de vista, es complicado ver al completo y detenidamente todo el humedal en poco tiempo. La variedad de especies que presenta y su extensión se merecen una dedicación importante. Por eso si algún día tienes pensado visitarla, aprovecha un par de días para recorrerla completa y detenidamente. Yo comencé desde el parking, donde dejé el coche. Desde allí se ve un panel informativo sobre el humedal, el centro de información a la derecha y la laguna al fondo. Yo comencé a recorrer la laguna en sentido a las agujas del reloj tomando el camino de la izquierda.

Vista de la laguna a la que se accede por la NA-5330 en dirección a Santacara.
A pesar de que hay dos observatorios, se puede pasear por los alrededores y plantar el trípode con el telescopio apuntando hacia la laguna en muchos lugares. Eso es lo que hicimos nosotros a pesar del frío que hacía y nos salió estupendamente. Pudimos ver una gran cantidad de aves que pasan el invierno en este humedal.

Es curioso ver la gran invernada de fochas comunes que se produce en la laguna. Podía haber cientos y cientos de ejemplares a lo largo de toda la laguna. A pesar de que se trata de una especie muy abundante durante la época reproductora, ahora en invierno aumenta sus efectivos con visitantes del centro y norte de Europa de ahí que se produzca esta agrupación tan numerosa. Es prácticamente imposible perderse los gritos de metálicos y explosivos de esta especie.

Cuatro de las más de 300 fochas (Fulica atra) que pasarán el invierno en la Laguna de Pitillas, que sirve de refugio durante estos días. Es muy fácil reconocerla, su plumaje es entero de un negro apagado y su pico blanco puro adornado con un escudete blanco. 
La cantidad de fochas que hay, hace casi imposible encontrar a otras aves acuáticas, es como jugar al "Where is Wally?". Para ver a otras especies como la cerceta común, que no tiene unos colores llamativos, hay que fijarse en las orillas. Allí hay que ir buscando una anátida cuyo espejuelo sea de color verde esmeralda. ¿Qué es el espejuelo? Son unas plumas preciosas de colores metalizados que tienen las anátidas en el ala. Como en cada especie es diferente, para poder encontrar a la cerceta común rápidamente nos fijamos en dichas plumas, y ¡¡eureka!! varios ejemplares alimentándose junto a la vegetación palustre.

Ejemplar de cerceta común (Anas crecca). El espejuelo se puede ver perfectamente de un color verde intenso.
Macho de cerceta común (Anas crecca) con el plumaje reproductor.
El dimorfismo sexual en las cercetas, como en el resto de anátidas es muy marcado.
En este caso el macho presenta un antifaz verde con borde amarillo sobre una cabeza de color granate.
Varios ejemplare de cerceta común (Anas crecca)se alimentan cerca de la orilla entre la vegetación palustre.
La mancha amarilla en forma de triángulo que presenta el macho del fondo también sirve para identificar a la especie.
La cerceta común, tiene un área de reproducción muy pequeña, pero sin embargo ocupa casi todos los humedales interiores y costeros durante el invierno. Si lo que quieres es ver a la cerceta deberás ir a partir de octubre, pues solo llega a la laguna de las Pitillas a partir de este mes.

Sin movernos todavía del camino que sale a la izquierda de la laguna, la cuchara común también entró en escena. La veíamos descender desde lo alto, dejándose caer, sin mover las alas para acabar junto a otras cucharas. Lo cierto es que en vuelo se puede ver muy bien el porqué del nombre vernáculo que tiene, su pico es único y las comparaciones con ese cubierto sopero son indiscutibles. Durante todo el año las cucharas nadan por nuestros humedales, pero es ahora durante la invernada cuando el número de ejemplares aumenta a causa de la llegada de individuos de Europa.

Cuchara común (Anas clypeata). Se trata de un macho en plumaje de eclipse llegando a la laguna.
El mismo macho de cuchara común (Anas clypeata) con el espejuelo visible de color verde oscuro.
Las manchas blancas que están por encima también contribuyen a reconocer a la especie.
Llegada junto a otros ejemplares de cuchara común (Anas clypeata).
Al frente se puede ver otro macho, pero con plumaje reproductor, donde el blanco contrasta con la cabeza oscrua y las manchas marrones de los flancos y el vientre.
Ese mismo macho junto a dos hembras de cuchara común (Anas clypeata).
El dimorfismo sexual es claro, las diferencias son claras.
La de la derecha nos deja ver la verdadera forma de su pico al girar la cabeza.
Tras un rato viendo a las cucharas inspeccionar la superficie para comerse algunas de las algas (macrófitos) que hay en la laguna y descansar en zonas menos profundas, nos damos cuenta que hay un intruso entre ellas, se trata del ánade friso. En este caso está solo, pero un poco más al fondo, tapados por la vegetación, se puede ver un nutrido grupo en el que destacan los espejuelos blancos de la especie.

Ánade friso (Anas strepera). Un macho descansa junto a un grupo de cucharas comunes.
Abajo el grupo mencionado de ánades frisos (Anas strepera) con el espejuelo blanco.
Dos especies muy comunes en otros humedales interiores también se pueden observar en la laguna. Hablo del ánade azulón y el porrón europeo, dos anátidas bien extendidas por todo el territorio español durante todo el año en el primero y más durante el invierno en el segundo.

Ánade azulón (Anas platyrhynchos) macho con plumaje de eclipse.
Porrón europeo (Aythya ferina) macho con plumaje reproductor.
Entre otras especies de aves acuáticas nos encontramos con otra familia diferente, la de los zampullines (podicipediformes). Estos pequeños buceadores pasan casi desapercibidos entre tanta anátida grande. En la misma laguna se pueden observar tanto ejemplares de zampullín común, como de zampullín cuellinegro. ambos muy diferentes entre sí pero que pueden confundirse entre el caos que puebla la laguna.

El pequeño zampullín común (Tachybaptus ruficollis) con un color más tostado, parece diminuto entre otras aves acuáticas.
Zampullín cuellinegro (Podiceps nigricollis) con un marcado contraste claro oscuro.
Enseguida estuvimos un rato quietos en el mismo sitios empezaros a salir de entre los arbustos y los pequeños árboles que adornan el camino que rodea la laguna, una gran variedad de pequeños pajarillos (paseriformes). Los ruidosos estorninos negros, volando en bandos numerosos de lado a lado de la laguna e incluso pasando por encima de nuestras cabezas. En invierno esta especie se junta en los carrizales a pasar la noche y sale por las mañana en dirección a los cultivos aledaños donde se alimenta. También podemos ver un individuo joven de jilguero europeo en la copa de uno de los árboles sin la famosa mancha roja que adquirirá más adelante y escuchar el canto del pinzón vulgar, inconfundible. El inquieto y juguetón mosquitero común es otra de las especies que nos entretienen y consiguen quitarnos la atención que le estábamos prestando a la laguna, pera mirar ahora hacia los árboles, de donde sale el misterioso pájaro-moscón europeo. Precioso con su antifaz negro, una especie poco común, aunque en esta zona cercana al valle del Ebro es más frecuente. Se trata de una especie muy característica de este ecosistema, ya que se mueve entre el carrizo y la vegetación palustre.

Grupo de 33 estorninos negros (Sturnus unicolor), pasan volando por encima de nuestras cabezas.
Esta especie es muy gregaria, sobre todo durante el invierno, donde puede juntarse en bandos de cientos de ejemplares.
Individuo joven de jilguero común (Carduelis carduelis).
Su cabeza es pardo grisácea sin el dibujo rojo, blanco y negro típico de los adultos
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs) cantando desde la rama seca de un árbol.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita)
Es fácil localizar a este pajarillo entre las ramas de los árboles, lo que es más difícil es determinar la especie, ya que en el género Phylloscopus, los rasgos son muy similares.
Pájaro-moscón europeo (Remiz pendulinus) con su antifaz negro, frecuenta este tipo de ecosistemas.
Todos estos avistamientos fueron realizados desde el oeste de la laguna, siguiendo el camino que sale desde el aparcamiento a la izquierda y que recorre la laguna en el sentido de las aguas del reloj. En nuestro caso no pudimos seguir avanzando a causa del barro, y el aumento del nivel del agua que cortó el camino. Pero es posible dar la vuelta por completo a la laguna.

Zona de los avistamientos de las aves mencionados anteriormente.
La siguiente parada puede ser el observatorio principal, que se encuentra hacia la derecha saliendo desde el aparcamiento, aunque puede estar cerrado. Otra alternativa es ir a un observatorio un poco lejano, abierto y más tradicional que el principal, que hace también de centro de información.

Zona de los avistamientos que se van a mencionar a continuación.
Desde el observatorio de madera se observa bien la parte sur de la laguna donde abundan zonas limosas, superficies de carrizos, eneas y espadañas y rincones escondidos con pequeñas isletas.
En esas zonas de orillas limosas se puede ver entre otras limícolas a la aguja colinegra, paseando con sus largas patas y su pico finísimo por los bordes de la laguna, volando de aquí para allá en busca de un lugar tranquilo en el que poder campear.

Pareja de aguja colinegra (Limosa limosa) volando de lado a lado por la laguna de Pitillas.
La forma de su pico, sus alas y las marcadas manchas blancas de las alas pueden ayudar a identificarla en vuelo.
Uno de los motivos de la alteración de nuestras agujas es la continua presencia de una de las rapaces más asociadas a estos ecosistemas, el aguilucho lagunero occidental. Que en esta parte del valle del Ebro posee una elevada densidad de individuos campeando para intentar hacerse con alguna presa despistada.

Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aeruginosus) campeando en busca de alimento.
La cabeza blanca en contraste con un oscuro plumaje en el resto del cuerpo son diagnósticos.
Estas características diferencian machos y hembras.
Hembra de aguilucho lagunero occidental (Circus aruginosus) en un giro por encima del carrizo.
Se puede observar la elegancia de esta rapaz y el perfecto estado de su plumaje.
Otra de las rapaces que pasaron junto a nosotros pero que no tienen nada que ver con la laguna es el buitre leonado, que en grupos dispersos avanzan lentamente cual ejército del aire mirando hacia abajo en busca de algún animal desafortunado.

La silueta de planeo del buitre leonado (Gyps fulvus) es bien conocida y casi inconfundible.
Pero volvamos a la laguna, donde el frío nos obliga a guardar de vez en cuando las manos en los bolsillos. Mientras se observa la laguna, tal y como estábamos haciendo nosotros, aunque un poco entumecidos, puede sorprender ver algún grupo de ánsares comunes. Nosotros nos encontramos con uno de seis ejemplares, seguramente recién llegados de la migración o en paso con dirección al sur. Ya que esta especie, con excepciones, nunca se reproduce en la península ibérica, sino que es un ave migradora. Viven en el norte de Europa y escapan del invierno del norte llegando hasta nuestro territorio. El mismo proceso que sigue la grulla común, otra de las especies migratorias que durante su viaje hace parada en la Laguna de Pitillas.

Bando de 6 individuos de ánsar común (Anser anser) saliendo de la laguna, para nuestra sorpresa.
Bando de 19 grullas (Grus grus) en migración
Dirección sureste, probablemente hacia la laguna de Gallocanta en Zaragoza.
(Haz clic aquí para conocer más sobre Gallocanta)
Otras aves que se pueden ver con certeza en la laguna y de las que pudimos disfrutar durante nuestra estancia son:

  • Colirrojo tizón (Phoenicurus ochuros)
  • Pato colorado (Netta rufina)
  • Tarabilla europea (Saxicola rubicola)
  • Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
  • Escribano triguero (Emberiza calandra)

Se trata de un humedal muy importante con interés ornitológico elevado, ya que se pueden ver especies tan esquivas como el avetorillo o el avetoro. Este último consigue reproducirse en esta laguna al igual que lo hace el bigotudo. Ambas especies poseen una reducida distribución con poblaciones aisladas lo que les ah llevado a ser incluidos en la Lista Roja de Aves Reproductoras con categorías CR (En peligro crítico) para el avetoro y NT (Casi amenazado) para el bigotudo. La correcta gestión del humedal y las medidas de conservación de ambas especies, así como el trabajo de investigación jugarán un papel importante en el futuro de ambas especies.