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martes, 19 de septiembre de 2017

Migración en el Estrecho de Gibraltar

¡¡Hola desde el extremo de Europa!!

Esta vez os mostraremos, desde los observatorios de Tarifa destinados a la observación de la migración, algunas de las aves que empezaron el viaje hacia África, a sus cuarteles de invernada. Pero ¿por qué migran estas aves? Pues las dos razones principales son la disponibilidad de alimento y la climatología. ¿Y por qué por aquí? Se trata de la forma más corta de dar el salto de Europa a África, el Estrecho de Gibraltar son solo 14 kilómetros. Normalmente se van juntando en la costa esperando vientos favorables y tomando las corrientes de aire ascendentes necesarias para poder llegar al continente vecino.


Bando de cigüeña negra (Ciconia nigra) durante el paso migratorio.
Durante una excursión en colaboración con SEO/BirdLife a ver la migración visitamos los observatorios de Cazalla y de el Algarrobo, donde pudimos ver muchas de las rapaces que cruzan estos días de septiembre. 

Tuvimos suerte de que los días que estuvimos no hizo mucho viento, ni frío, ni lluvia, por lo que las condiciones de paso fueron perfectas para que las aves cruzaran y nosotros las pudiésemos ver. 

Cigüeña negra (Ciconia nigra) durante el paso migratorio postnupcial en el Estrecho. Blue Nature
Cigüeña negra (Ciconia nigra) durante el paso migratorio postnupcial en el Estrecho.
Esta especie migra en grupos tal y como hace su prima la cigüeña blanca.
Dos cigüeñas negras (Ciconia nigra) pasan por encima del observatorio del Algarrobo. Blue Nature
Dos cigüeñas negras (Ciconia nigra) pasan por encima del observatorio del Algarrobo.
El paso de esta especie comienza en agosto y acaba en octubre, por lo que el grueso pasa ahora en septiembre.
Águila pescadora (Pandion haliaetus) cerca de uno de los observatorios. Blue Nature
Águila pescadora (Pandion haliaetus) cerca de uno de los observatorios.
Su presencia aquí es habitual aunque no es fácil de observar.
Milano negro (Milvus migrans). Blue Nature
Milano negro (Milvus migrans).
Esta es otra de las especies que migra en grupos más o menos numerosos.
Alimoche común (Neophron percnopterus) de 2º año. Blue Nature
Alimoche común (Neophron percnopterus) de 2º año.
El buitre africano por excelencia de nuestra fauna vuelve a su lugar de origen.
También hay un grueso de buitre leonado (Gyps fulvus) que cruza a África. Blue Nature
También hay un grueso de buitre leonado (Gyps fulvus) que cruza a África.
En ocasiones entre los buitres viaja algún buitre moteado (Gyps rueppelli) o buitre de Rüppell.
Águila calzada (Hieraaetus pennatus) morfo claro. Blue Nature
Águila calzada (Hieraaetus pennatus) morfo claro.
El paso de estas aves es muy fuerte y fácilmente se pueden ver hasta 200 ejemplares a lo largo de una mañana.
Las calzadas cruzan el Estrecho de forma individual pero el flujo es constante.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) sobrevolando el observatorio. Blue Nature
Culebrera europea (Circaetus gallicus) sobrevolando el observatorio.
Esta rapaz también tiene un fuerte paso por el estrecho pudiendo llegar a verse más de 100 en un día.
Culebrera europea (Circaetus gallicus). Blue Nature
Culebrera europea (Circaetus gallicus).
Los jóvenes carecen de la capucha típica de esta especie.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) joven con la cabeza muy clara. Blue Nature
Culebrera europea (Circaetus gallicus) joven con la cabeza muy clara.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) joven de morfo claro presenta un plumaje blanco. Blue Nature
Culebrera europea (Circaetus gallicus) joven de morfo claro presenta un plumaje blanco.
El paso de adultos es alto, pero nos gustó ver estos ejemplares tan blancos.
Culebrera europea (Circaetus gallicus) con la coloración habitual de adulto. Blue Nature
Culebrera europea (Circaetus gallicus) con la coloración habitual de adulto.
Dos abejeros europeos (Pernis apivorus) durante el paso postnupcial en el Estrecho. Blue Nature
Dos abejeros europeos (Pernis apivorus) durante el paso postnupcial en el Estrecho.
Esta especie es de las primeras en cruzar a África, ahora es menos habitual.
Abejero europeo (Pernis apivorus) adulto de color muy oscuro y vientre barrado. Blue Nature
Abejero europeo (Pernis apivorus) hembra adulta de color muy oscuro y vientre barrado.
Aunque no eran fechas pudimos ver un paso importante de abejeros de todas las edades.
Abejero europeo (Pernis apivorus) hembra adulta de color menos oscuro y barrado. Blue Nature
Abejero europeo (Pernis apivorus) hembra adulta de color menos oscuro y barrado.
Algunos llegaban al Estrecho con el plumaje totalmente destrozado como este caso.
Joven de abejero europeo (Pernis apivorus). Blue Nature
Joven de abejero europeo (Pernis apivorus).
El dibujo facial sin ojo amarillo y sin cabeza gris son típicos de joven.
También pudimos ver algún ejemplar de aguilucho cenizo (Circus pygargus) cruzando a África. Blue Nature
También pudimos ver algún ejemplar de aguilucho cenizo (Circus pygargus) cruzando a África.
Los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) nos pasaban muy cerca mientras cazaban en los alrededores. Blue Nature
Los cernícalos vulgares (Falco tinnunculus) nos pasaban muy cerca mientras cazaban en los alrededores.
Aunque su primo el cernícalo primilla (Falco naumanni) si es migrador, las poblaciones de vulgar son residentes.

Si quieres salir a ver aves, no lo dudes y encuentra con Blue Nature tu mejor destino.

Unas 360 especies de aves distintas encuentran los recursos necesarios a lo largo de todo el año en nuestra región gracias a la gran diversidad de ecosistemas y hábitats. Algunas tan importantes y en peligro de extinción como el águila imperial ibérica, el buitre negro o el sisón.

Te llevamos a observar aves a los espacios protegidos más importantes. Cualquier época del año es buena para ver a las dueñas del vuelo en sus hábitats naturales. Si te gustan las aves no dudes en apuntarte a cualquiera de nuestras salidas. No te los pierdas y echa un vistazo aquí: Blue Nature web
También te ofrecemos la posibilidad de prepararte una ruta a la carta.

martes, 27 de septiembre de 2016

Aves de la campiña

Existen una gran variedad de hábitats que las aves eligen para encontrar pareja, alimentarse o construir su nido. Cada uno de ellos tiene unos valores muy importantes que en muchos casos no somos capaces de apreciar, pero que para ellas son imprescindibles. Las aves de la campiña también han sabido encontrar esos factores que hacen de este ecosistema un lugar para quedarse.


Cuando vas paseando por un denso bosque, entre otras cosas, aprecia los árboles, la tranquilidad, los olores a pino o roble, etc. Mientras que, quizás, el pequeño herrerillo que observas con tus prismáticos, encuentra en este bosque un mundo de posibilidades, oquedades donde anidar, follaje tras el que protegerse, humedad, alimento, etc. En definitiva una serie de factores que marcan la diferencia entre un ecosistema hecho o no para vivir en él. 

Entre la gran diversidad de hábitats que recorren nuestro territorio, existe una serie de extensiones de terreno llano con parte de su superficie dedicada al cultivo. Estos campos o campiñas gozan de un mosaico vegetal en el que pueden encontrarse pequeñas y reducidas estepas, campos cultivados y otros abandonados que han dejado paso a matorrales y herbáceas.

Cardos, amapolas y otras hierbas con flores y semillas aprovechan estos abandonos para salir adelante en una tierra de origen fértil. Todas estas flores, que crecen en primavera, han sido uno de los factores para que se puedan ver grandes bandos de jilgueros aleteando en colores amarillos y negros intermitentes. El indiscriminado uso de herbicidas para parar el avance de este tipo de plantas evita que crezcan tales formaciones y por tanto desaparecen las poblaciones de estas aves.

Jilguero europeo (Carduelis carduelis).
Con su pico acabado en punta consigue hacerse con las semillas de los cardos.

Si hay un paseriforme que haya encontrado en las campiñas las necesidades básicas como para considerarlo su hogar, este es el escribano triguero. Es la banda sonora de este lugar, una especie emblemática de los cultivos y las campiñas con cierto porcentaje de arbolado disperso. Sus nombres en español y en inglés, corn bunting (escribano del maíz), dejan muy clara su predisposición por este enclave.

Escribano triguero (Emberiza calandra).
Desde perchas como esta entona su característico canto.

Y es que, la abundancia de alimento en los campos de cultivo, que forman parte de este ecosistema, atraen a una fauna singular. Muchas aves y algunos pequeños mamíferos acuden para alimentarse del grano cultivado. La abundancia de roedores entorno al trigo o la cebada y la diversidad de reptiles que, gracias a las condiciones meteorológicas, se mueven a sus anchas, son dos de los factores por los que el aguilucho cenizo, especie icono de este hábitat, prefiere campear sobrevolando estos terrenos en busca de presas como estas. El uso de raticidas o venenos para proteger las cosechas, pueden acabar, no solo con las presas del aguilucho, sino también con muchos ejemplares que ingieran por error estos bocados mortales.

Aguilucho cenizo (Circus pygargus) macho.
Su vista y su capacidad para campear largas distancias son muy útiles en la campiña.

Los roedores, las aves y los reptiles no son los únicos beneficiarios de tan diverso ecosistema. Un pequeño grupo de animales, que en ocasiones pasa desapercibido, también comparte nicho en la campiña. Nos referimos a los invertebrados, tan pequeños y con ese papel tan grande que es la polinización. Desafortunadamente para ellos, aquí se convierten en un blanco fácil para muchas aves que también han de trazar sus estrategias de supervivencia. El abuso de insecticidas, diezma las poblaciones de invertebrados y por lo tanto las de aves insectívoras.

Cogujada común (Galerida cristata).
Uno de los depredadores de insectos en la campiña.

Es muy común que los campos abandonados que ya han pasado por un proceso de colonización por especies herbáceas, alcancen el siguiente paso dentro de la sucesión vegetal. Comienzan a crecer sobre estos terrenos pequeños y aislados matorrales, que entre otras cosas cambian el aspecto del hábitat y por lo tanto los recursos. Las retamas u otros matorrales o plantas leñosas con frutos más carnosos comienzan a ofrecer alimento a aves como el verderón común o las currucas.

Verderón común (Chloris chloris) macho.
Las relamas son de las primeras plantas leñosas en aparecer tras el abandono.
Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) macho.
Las especies anteriores a la campiña vuelven a surgir, como esta quercínea.

La siega de los cultivos, ya sea cebada, trigo u otro cereal, pone en peligro los nidos de nuestra rapaz de la campiña. Sin embargo, si se hace con cuidado evitaremos este daño y además, los restos de dicha siega serán un recurso alimenticio más para aves tales como los estorninos que, a pesar de que duermen en zonas más rurales, se alimentan en este tipo de hábitats. Con una buena gestión estaremos beneficiando a varios grupos de aves y evitaremos males mayores.

Estornino negro (Sturnus unicolor) pollo del año.
Aprovechan la vegetación de los alrededores de las casas de labranza para poner sus nidos.

Es muy común que cerca de los terrenos trabajados, exista un pequeño núcleo de población, donde las posibilidades se vuelven a multiplicar y muchas especies encuentran oportunidades y ventajas en esta mezcla de campiña y hábitat rural. Es el caso del cada vez más escaso gorrión o la tórtola turca, un caso totalmente opuesto ya que sus poblaciones pasan por un momento de crecimiento y expansión.

Tórtola turca (Streptopelia decaocto) pareja.
Posadas en los cables de las afueras de las poblaciones.
Gorrión común (Passer domesticus) macho.
Granívora por excelencia, está sufriendo un retroceso a causa del abandono de las zonas rurales.

Los alrededores de pueblos y aldeas de tradiciones agrícolas, estrechamente relacionadas con la campiña suelen albergar también una pequeña fauna alada bastante típica de este ecosistema. Urracas y otros córvidos que se alimentan tanto en los campos como en estos núcleos urbanos, golondrinas, que sobrevuelan al ras los cereales capturando en vuelo insectos voladores, pero que necesitan de una buena pared vertical para construir sus nidos y otras aves, como el gorrión chillón que se deja ver en ocasiones por campiñas con un poco más de relieve o con taludes, donde anida la especie.

Golondrina común  (Hirundo rústica)
Descansando en un cable,elemento asociado artificial de los entornos rurales.
Gorrión chillón (Petronia petronia)
Los cables son un recurso territorial, desde donde cantar y reclamar un área de cría.

A lo largo de la campiña, existen una serie de pequeñas dehesas creadas por el abandono de pequeños cultivos arbóreos como los olivos. Entre sus troncos vuelan, currucas, pardilllos o tarabillas, un pequeño grupo de aves que han encontrado un nicho perfecto para explotar. Los pa´ridos, como el herrerillo o el carbonero se desarrollan con soltura en un ecosistema de este tipo. Las orugas y otros invertebrados que forman parte de su dieta abundan en estos entornos, además de que la madera abandonada posee oquedades en las que nidificar.

Carbonero común (Parus major) macho.
Colgado de esta  valla, trae una ceba para sus pollos, que se encuentran en un olivo cercano.
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus).
Los troncos de los olivos abandonados son perfectos para nidos tan bien protegidos como este.

Es bastante habitual que en las cercanías de nuestra campiña, se extienda el serpenteante curso de un río o un pequeño arroyo. Esto se debe a la necesidad de este recurso para que los terrenos mantengan algo de humedad, o para abastecer pueblos como los anteriores. En su orilla, crece sin apenas freno, un pequeño bosque de ribera en el que se pueden escuchar los cantos del ruiseñor común, o el "tur tur" de una especie también de la campiña y no tan restringida al bosque de ribera como el ruiseñor, la tórtola europea, ave del año 2015, considerada como tal por sus problemas de conservación.

Ruiseñor común (Luscinia megaryhnchos) cantando.
Sus melódicos trinos resuenan en el estrecho bosquecillo que nutre las tierras de labranza.
Tórtola europea (Streptopelia turtur).
Su típico canto, frecuente en primavera, se oye cada vez menos en los campos de rastrojos.

Los problemas de conservación que desgraciadamente abundan en un ecosistema aparentemente pobre, pero con una riqueza tan especial, están a la orden del día y por lo tanto es importante diseñar estrategias que permitan frenar las problemas y amenazas que tantos efectos negativos tienen sobre las poblaciones de aves y otros animales.

Casos como el de la Campiña sur de Extremadura, donde desde el año 2004 se declaró como ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y que se viene gestionando como parte de la Red Natura 2000, es un claro ejemplo de que existe algo de esperanza que nos invita a ser optimistas en cuanto a la conservación de las campiñas y su habitantes.

martes, 17 de noviembre de 2015

La diversidad de las Bardenas Reales II

Después la extensa y larga entrada sobre aves residentes en las Bardenas Reales de la semana pasada, que si te has perdido puedes encontrarla aquí: La diversidad de las Bardenas Reales I, empezamos hoy con las estivales. Aquellas que únicamente acuden a nuestro país durante la época de reproducción, normalmente primavera y verano. Y es que este paraje tan caluroso, ofrece una gran variedad de lugares y recursos que las aves emplean en su ardua tarea de sacar los pollos adelante. Oquedades para algunas, matorrales para otras, insectos, pequeños mamíferos, etc.

Normalmente las aves estivales vienen a reproducirse en el territorio español aprovechando la abundancia de recursos durante estas estaciones, lo que no quiere decir que todas utilicen, en nuestro caso Bardenas Reales, para establecer sus nidos, sin embargo es fácil verlas sobrevolando el territorio en busca de alimento o incluso de agua.

Una de esas aves que se ven con facilidad en el parque natural, pero que no se reproducen en este ecosistema, es el milano negro (Milvus migrans). Llega entorno a marzo-abril y utiliza sobre todo árboles para establecer sus nidos, algo que en Bardenas Reales solo podemos encontrar en un reducido lugar llamado Bardena negra. Nuestra migradora rapaz se encuentra muy amenazada, quedando registrada en el Libro Rojo de las Aves con la categoría NT (Near Threaten) Casi amenazado.

Milano negro (Milvus migrans) sobrevolando la gran extensión del parque natural.
Gracias a Marc Esherwood de Reino Unido, he podido identificar esta especie, ya que es fácil confundirlo con una hembra joven de aguilucho lagunero occidental, debido al dibujo de su cara. Sin embargo las alas del milano negro son mucho mayores que las del aguilucho lagunero, algo que podéis comprobar en la entrada anterior.
Thanks to Marc Esherwwod from United Kingdom I could identify this specie, even though it is so easy to confuse with a young female´s marsh harrier, because the drawing in her face. But black kite´s wings are longer than marsh harrier´s, a characteristic you could check in the topic before.

La siguiente especie si es capaz de encontrar, en Bardenas Reales, lugares en los que anidar. Se trata del más pequeño de nuestros buitres y del único migrador, el alimoche común (Neophron percnopterus). Llega entre marzo y mayo y puede quedarse hasta septiembre. Durante su estancia encuentra cuevas o recovecos en los roquedos a los que añade material para formar sus nidos.

Dos ejemplares de alimoche común (Neophron percnopterus) cuidan su plumaje en un roquedo.
En esta imagen los ejemplares son macho y hembra ya que es bastante solitario.
Aunque es difícil diferenciar ambos sexos por la similitud, se cree que ella es de un color blanco más "manchado".
Ejemplar de alimoche común (Neophron percnopterus) sobrevolando el parque natural.
Es fácil diferenciar su silueta en el aire gracias a su cola en forma de cuña, cuando sus colores blanco y negro no son perceptibles.
La situación de nuestro "pequeño" buitre se encuentra en peligro, venenos y otros productos químicos utilizados en la ganadería pueden dañar o incluso matar a aquellos alimoches que los ingieran. Es tan preocupante la situación en la que se encuentra, que en el Libro Rojo de las Aves se encuentra con la categoría EN (Endangered) En peligro.

La siguiente rapaz tampoco es que esté en una situación muy distinta ya que las letras VU (vulnerable) lo acompañan en el Libro mencionado. A pesar de ello puede estar recuperando ejemplares en ciertas zonas de nuestro territorio. Su problema es su propia fenología y el hábitat en el que establece sus nidos. Terrenos de cultivos, de cereal en la mayoría de los casos, son elegidos para establecer el nido, por lo que el cambio de uso del suelo afecta mucho a su área de reproducción.
Aguilucho cenizo macho (Circus pygargus) por encima de los barbechos de las Bardenas Reales.
Las barras negras que se ven por debajo del ala sirven para diferenciarlo del macho de aguilucho pálido.
Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus) especie de terrenos abiertos como los de Bardenas.
De abril a septiembre podemos disfrutar de su presencia en nuestro territorio, más tarde volverá a África.
En nuestro paraje desértico abundan los campos de este estilo, grandes extensiones de cultivo de secano. Sin embargo tengo mis dudas sobre si se reproducirá en el Parque y si lo hace serán uno o dos nidos, ya que su abundancia en Bardenas es relativamente baja.

Otro visitante veraniego es el vencejo común (Apus apus) que en grupo y gritando vuela por el espacio protegido con intención de alimentarse de los insectos voladores que durante el estío abundan. Desde abril podemos ver llegar los primeros vencejos al territorio que no abandonarán hasta pasados, como máximo, 6 meses.
Vencejo común (Apus apus) pasa por encima del paisaje que crean las Bardenas Reales.
Bastante asociado a esos roquedos y cortados color rojizo del territorio navarro.
El colorido y famosos abejaruco nos recuerda su llegada con el característico prriip o trruic y además adorna de forma llamativa los terrenos que hasta ahora se limitaban a un marrón apagado. Sus célebres y diversos colores son de mi admiración y es que cualquiera se puede tirar un buen rato viendo sus acrobáticos vuelos para capturar abejas, avispas y otros insectos voladores.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) llega en abril para recordarnos que ya es primavera.
Sus rápidos vuelos rasantes tienen como objetivo capturar insectos voladores de gran tamaño.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) como una flecha sacude y recoge las alas, con las Bardenas de fondo.
Sus colores amarillos, azules, rojizos, etc han llamado siempre la atención de naturalistas y fotógrafos.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) una especie de terrenos abiertos.
Establece sus nidos en los arenosos taludes que forma el agua en Bardenas.
Allí escava unos túneles de hasta 2 metros de profundidad, donde pone los huevos.
La especie migradora más famosa y poética, la indicadora del comienzo y el final del buen tiempo primaveral y veraniego, la golondrina. Un pequeño paseriforme del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Caminar por este paraje semiárido y ver a las golondrinas pasando por encima de nuestras cabezas le dan un toque de encanto. Se las puede ver entrando por pequeños agujeros que se forman en algunas de las cabañas abandonadas a lo largo del parque. Allí con un poco de barro que encuentra tras las lluvias construye su nido en forma de cuenco.
Golondrina común (Hirundo rustica) posada en el cartel de una de las rutas de Bardenas.
El silencio del desierto queda interrumpido por  su reclamo que no hace más que adornar el bello paisaje.
Fácil de reconocer por sus reflejos azulados y su garganta roja. Para saber más de esta especie haz clic aquí
Golondrina común (Hirundo rústica) recogiendo barro para uno de sus nidos en Bardenas.
Su llegada, a principios de febrero es esperada por cantidad de naturalistas por su importancia ecosistémica.
Un sorprendente vecino de los navarros aquí en Bardenas Reales durante la época estival es el bisbita campestre, una especie familiar cercana de las lavanderas y que recuerda un poco a ellas aunque son más pardos. El caso del campestre, de color arenoso también es insectívoro como sus parientes cercanos y llega con la primavera o incluso un poco antes.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un camino de las Bardenas Reales.
El color terroso de este pequeño pajarillo hace en ocasiones que sea difícil de encontrar.
Se desplaza corriendo muy rápido, recordando un poco a un corrrecaminos.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un matorral bardenero.
Desde cerca se aprecia ese color arenoso con un pecho poco listado, a diferencia de otros bisbitas.
Un conocido nuestro, el colirrojo real, del que ya hemos hablado en otra ocasión, también acude durante el verano a Bardenas Reales. Allí se le puede ver posado en lo alto de un matorral o entre el esparto esperando a algunos insectos que se atreven a delatar su posición. Es en ese momento cuando el colirrojo se lanza a por ellos. Sus colores negro, blanco y rojo son únicos, quizás mu parecidos a la tarabilla común, pero fácilmente distinguibles.
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) en un romero, planta que abunda en las Bardenas
Para saber más acerca de esta especie haz clic aquí
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) otra vez sobre el romero.
Esta especie se caracteriza también por su dimorfismo sexual, en el que el macho destaca por sus colores.
La hembra también tiene la cola rojo llamativo, pero sin embargo es más apagada y sin el antifaz negro.
De la misma familia y pariente cercano del anterior pajarillo, la collalba gris y  rubia, nada parecidas y fácilmente diferenciables, llegan con el comienzo del mes de marzo y por tanto con los primeros brotes de las flores primaverales. Otro par de insectívoros que se aprovecha de este gran recurso que por esas fechas abunda en las Bardenas Reales.

Macho de collalba gris (Oenanthe oenanthe) muy común en las Bardenas.
La famosa cola en forma de T invertida que forman los dibujos blancos y negros es característica de todas las collalbas.
Sin embargo ese tono gris del dorso de la collalba gris es característico de esta especie.
Hembra de collalba gris (Oenanthe oenanthe) más apagada, sobre todo tras la época de reproducción.
A pesar de sus diferencias, la cola sigue dibujando esa célebre T invertida.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispánica) muy fácil de ver en terrenos semiáridos como este.
Completamente diferente del macho pero no por ello menos bonita.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispanica) se me queda mirando desde un matorral.
Desde ahí cuida que ningún intruso se acerque a su nido, que normalmente está entre unos matorrales.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) con la garganta negra y las alas también.
Sus llamativos contrastes pueden tener varias funciones, o de distracción para intrusos, ya que es más llamativo que la hembra, o de éxito reproductor y solo los mejores son elegido por ellas.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) este es un ejemplar de garganta negra.
Se hace referencia a esta característica porque existen dos variedades, esta y la siguiente.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) ejemplar con garganta clara.
Como decía esta es la otra variedad de collalba rubia en la que el macho tiene un antifaz en vez de toda la cara, hasta la garganta, negras.
Estas junto con la siguiente lista de aves, forman una avifauna diversa en un espacio aparentemente inhóspito:

  • Garza imperial (Ardea purpurea)
  • Águila calzada (Aquila pennata)
  • Codorniz común (Cotournix cotournix) (*)
  • Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)
  • Chorlitejo chico (Charadrius dubius)
  • Cuco común (Cuculus canorus) (*)
  • Vencejo real (Apus melba)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) (*)
  • Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) (*)

Después de este repaso de aves estivales de Bardenas Reales, dejamos para otro día  las de paso. Pero podemos ir comprobando la gran cantidad de aves, entre residentes (ver La diversidad de las Bardenas Reales I) y las que acuden en verano, que puede haber en lugares tan desérticos como este. No dejan de sorprendernos estas aves pero tampoco debemos confiarnos, hay que seguir dudando sobre qué especie se esconderá detrás del matorral aquel, o cuál estará cantando ahora mismo. Es así como vamos a dar con una cantidad mucho mayor.