Últimas observaciones interesantes


Últimas observaciones interesantes
Fecha Especie (nº) Lugar y comentarios
06/04 Buscarla unicolor (3) Laguna de San Juan.
06/04 Rascón europeo (3) Laguna de San Juan.
09/02 Elanio azul (1) Ruta ornitológica: Naturaleza al sureste.
12/01 Avefría europea (54) Alrededores de Griñón, Madrid. (Obs. varios bandos en barbechos)
15/12 Martín pescador común (2) Embalse de Pedrezuela, Madrid. (Obs. comportamiento territorial)
10/12 Agachadiza común (1) Charca Suárez, Granada
07/12 Barnacla cariblanca (2) Laguna del Oso, Ávila
07/12 Avutarda común (28) La Moraña, Ávila. (Día de niebla)
07/12 Busardo moro (1) Blascomillán, Ávila. (Rareza)
30/11 Chorlitejo grande (7) Soto Gutierrez, Madrid
24/11 Mosquitero bilistado (1) Valdebebas, Madrid. (Rareza)
24/11 Águila Imperial Ibérica (1) Dehesas de Quijorna, Madrid. (Ejemplar pajizo)
17/11 Curruca carrasqueña (1) Patones de Arriba, Madrid
10/11 Correlimos zarapitín (2) Embalse de Santillana, Madrid
03/11 Rascón europeo (6) Laguna de San Juan, Madrid
30/10 Porrón pardo (17) Laguna de Navaseca, Ciudad Real
29/10 Bigotudo (34) Parque Nacional Tablas de Daimiel, Ciudad Real

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martes, 17 de noviembre de 2015

La diversidad de las Bardenas Reales II

Después la extensa y larga entrada sobre aves residentes en las Bardenas Reales de la semana pasada, que si te has perdido puedes encontrarla aquí: La diversidad de las Bardenas Reales I, empezamos hoy con las estivales. Aquellas que únicamente acuden a nuestro país durante la época de reproducción, normalmente primavera y verano. Y es que este paraje tan caluroso, ofrece una gran variedad de lugares y recursos que las aves emplean en su ardua tarea de sacar los pollos adelante. Oquedades para algunas, matorrales para otras, insectos, pequeños mamíferos, etc.

Normalmente las aves estivales vienen a reproducirse en el territorio español aprovechando la abundancia de recursos durante estas estaciones, lo que no quiere decir que todas utilicen, en nuestro caso Bardenas Reales, para establecer sus nidos, sin embargo es fácil verlas sobrevolando el territorio en busca de alimento o incluso de agua.

Una de esas aves que se ven con facilidad en el parque natural, pero que no se reproducen en este ecosistema, es el milano negro (Milvus migrans). Llega entorno a marzo-abril y utiliza sobre todo árboles para establecer sus nidos, algo que en Bardenas Reales solo podemos encontrar en un reducido lugar llamado Bardena negra. Nuestra migradora rapaz se encuentra muy amenazada, quedando registrada en el Libro Rojo de las Aves con la categoría NT (Near Threaten) Casi amenazado.

Milano negro (Milvus migrans) sobrevolando la gran extensión del parque natural.
Gracias a Marc Esherwood de Reino Unido, he podido identificar esta especie, ya que es fácil confundirlo con una hembra joven de aguilucho lagunero occidental, debido al dibujo de su cara. Sin embargo las alas del milano negro son mucho mayores que las del aguilucho lagunero, algo que podéis comprobar en la entrada anterior.
Thanks to Marc Esherwwod from United Kingdom I could identify this specie, even though it is so easy to confuse with a young female´s marsh harrier, because the drawing in her face. But black kite´s wings are longer than marsh harrier´s, a characteristic you could check in the topic before.

La siguiente especie si es capaz de encontrar, en Bardenas Reales, lugares en los que anidar. Se trata del más pequeño de nuestros buitres y del único migrador, el alimoche común (Neophron percnopterus). Llega entre marzo y mayo y puede quedarse hasta septiembre. Durante su estancia encuentra cuevas o recovecos en los roquedos a los que añade material para formar sus nidos.

Dos ejemplares de alimoche común (Neophron percnopterus) cuidan su plumaje en un roquedo.
En esta imagen los ejemplares son macho y hembra ya que es bastante solitario.
Aunque es difícil diferenciar ambos sexos por la similitud, se cree que ella es de un color blanco más "manchado".
Ejemplar de alimoche común (Neophron percnopterus) sobrevolando el parque natural.
Es fácil diferenciar su silueta en el aire gracias a su cola en forma de cuña, cuando sus colores blanco y negro no son perceptibles.
La situación de nuestro "pequeño" buitre se encuentra en peligro, venenos y otros productos químicos utilizados en la ganadería pueden dañar o incluso matar a aquellos alimoches que los ingieran. Es tan preocupante la situación en la que se encuentra, que en el Libro Rojo de las Aves se encuentra con la categoría EN (Endangered) En peligro.

La siguiente rapaz tampoco es que esté en una situación muy distinta ya que las letras VU (vulnerable) lo acompañan en el Libro mencionado. A pesar de ello puede estar recuperando ejemplares en ciertas zonas de nuestro territorio. Su problema es su propia fenología y el hábitat en el que establece sus nidos. Terrenos de cultivos, de cereal en la mayoría de los casos, son elegidos para establecer el nido, por lo que el cambio de uso del suelo afecta mucho a su área de reproducción.
Aguilucho cenizo macho (Circus pygargus) por encima de los barbechos de las Bardenas Reales.
Las barras negras que se ven por debajo del ala sirven para diferenciarlo del macho de aguilucho pálido.
Macho de aguilucho cenizo (Circus pygargus) especie de terrenos abiertos como los de Bardenas.
De abril a septiembre podemos disfrutar de su presencia en nuestro territorio, más tarde volverá a África.
En nuestro paraje desértico abundan los campos de este estilo, grandes extensiones de cultivo de secano. Sin embargo tengo mis dudas sobre si se reproducirá en el Parque y si lo hace serán uno o dos nidos, ya que su abundancia en Bardenas es relativamente baja.

Otro visitante veraniego es el vencejo común (Apus apus) que en grupo y gritando vuela por el espacio protegido con intención de alimentarse de los insectos voladores que durante el estío abundan. Desde abril podemos ver llegar los primeros vencejos al territorio que no abandonarán hasta pasados, como máximo, 6 meses.
Vencejo común (Apus apus) pasa por encima del paisaje que crean las Bardenas Reales.
Bastante asociado a esos roquedos y cortados color rojizo del territorio navarro.
El colorido y famosos abejaruco nos recuerda su llegada con el característico prriip o trruic y además adorna de forma llamativa los terrenos que hasta ahora se limitaban a un marrón apagado. Sus célebres y diversos colores son de mi admiración y es que cualquiera se puede tirar un buen rato viendo sus acrobáticos vuelos para capturar abejas, avispas y otros insectos voladores.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) llega en abril para recordarnos que ya es primavera.
Sus rápidos vuelos rasantes tienen como objetivo capturar insectos voladores de gran tamaño.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) como una flecha sacude y recoge las alas, con las Bardenas de fondo.
Sus colores amarillos, azules, rojizos, etc han llamado siempre la atención de naturalistas y fotógrafos.
Abejaruco europeo (Merops apiaster) una especie de terrenos abiertos.
Establece sus nidos en los arenosos taludes que forma el agua en Bardenas.
Allí escava unos túneles de hasta 2 metros de profundidad, donde pone los huevos.
La especie migradora más famosa y poética, la indicadora del comienzo y el final del buen tiempo primaveral y veraniego, la golondrina. Un pequeño paseriforme del que ya hemos hablado en otras ocasiones. Caminar por este paraje semiárido y ver a las golondrinas pasando por encima de nuestras cabezas le dan un toque de encanto. Se las puede ver entrando por pequeños agujeros que se forman en algunas de las cabañas abandonadas a lo largo del parque. Allí con un poco de barro que encuentra tras las lluvias construye su nido en forma de cuenco.
Golondrina común (Hirundo rustica) posada en el cartel de una de las rutas de Bardenas.
El silencio del desierto queda interrumpido por  su reclamo que no hace más que adornar el bello paisaje.
Fácil de reconocer por sus reflejos azulados y su garganta roja. Para saber más de esta especie haz clic aquí
Golondrina común (Hirundo rústica) recogiendo barro para uno de sus nidos en Bardenas.
Su llegada, a principios de febrero es esperada por cantidad de naturalistas por su importancia ecosistémica.
Un sorprendente vecino de los navarros aquí en Bardenas Reales durante la época estival es el bisbita campestre, una especie familiar cercana de las lavanderas y que recuerda un poco a ellas aunque son más pardos. El caso del campestre, de color arenoso también es insectívoro como sus parientes cercanos y llega con la primavera o incluso un poco antes.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un camino de las Bardenas Reales.
El color terroso de este pequeño pajarillo hace en ocasiones que sea difícil de encontrar.
Se desplaza corriendo muy rápido, recordando un poco a un corrrecaminos.
Bisbita campestre (Anthus campestris) en un matorral bardenero.
Desde cerca se aprecia ese color arenoso con un pecho poco listado, a diferencia de otros bisbitas.
Un conocido nuestro, el colirrojo real, del que ya hemos hablado en otra ocasión, también acude durante el verano a Bardenas Reales. Allí se le puede ver posado en lo alto de un matorral o entre el esparto esperando a algunos insectos que se atreven a delatar su posición. Es en ese momento cuando el colirrojo se lanza a por ellos. Sus colores negro, blanco y rojo son únicos, quizás mu parecidos a la tarabilla común, pero fácilmente distinguibles.
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) en un romero, planta que abunda en las Bardenas
Para saber más acerca de esta especie haz clic aquí
Macho de colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) otra vez sobre el romero.
Esta especie se caracteriza también por su dimorfismo sexual, en el que el macho destaca por sus colores.
La hembra también tiene la cola rojo llamativo, pero sin embargo es más apagada y sin el antifaz negro.
De la misma familia y pariente cercano del anterior pajarillo, la collalba gris y  rubia, nada parecidas y fácilmente diferenciables, llegan con el comienzo del mes de marzo y por tanto con los primeros brotes de las flores primaverales. Otro par de insectívoros que se aprovecha de este gran recurso que por esas fechas abunda en las Bardenas Reales.

Macho de collalba gris (Oenanthe oenanthe) muy común en las Bardenas.
La famosa cola en forma de T invertida que forman los dibujos blancos y negros es característica de todas las collalbas.
Sin embargo ese tono gris del dorso de la collalba gris es característico de esta especie.
Hembra de collalba gris (Oenanthe oenanthe) más apagada, sobre todo tras la época de reproducción.
A pesar de sus diferencias, la cola sigue dibujando esa célebre T invertida.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispánica) muy fácil de ver en terrenos semiáridos como este.
Completamente diferente del macho pero no por ello menos bonita.
Hembra de collalba rubia (Oenanthe hispanica) se me queda mirando desde un matorral.
Desde ahí cuida que ningún intruso se acerque a su nido, que normalmente está entre unos matorrales.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) con la garganta negra y las alas también.
Sus llamativos contrastes pueden tener varias funciones, o de distracción para intrusos, ya que es más llamativo que la hembra, o de éxito reproductor y solo los mejores son elegido por ellas.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) este es un ejemplar de garganta negra.
Se hace referencia a esta característica porque existen dos variedades, esta y la siguiente.
Macho de collalba rubia (Oenanthe hispanica) ejemplar con garganta clara.
Como decía esta es la otra variedad de collalba rubia en la que el macho tiene un antifaz en vez de toda la cara, hasta la garganta, negras.
Estas junto con la siguiente lista de aves, forman una avifauna diversa en un espacio aparentemente inhóspito:

  • Garza imperial (Ardea purpurea)
  • Águila calzada (Aquila pennata)
  • Codorniz común (Cotournix cotournix) (*)
  • Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)
  • Chorlitejo chico (Charadrius dubius)
  • Cuco común (Cuculus canorus) (*)
  • Vencejo real (Apus melba)
  • Abubilla (Upupa epops)
  • Ruiseñor común (Luscinia megarhynchos) (*)
  • Carricero tordal (Acrocephalus arundinaceus) (*)

Después de este repaso de aves estivales de Bardenas Reales, dejamos para otro día  las de paso. Pero podemos ir comprobando la gran cantidad de aves, entre residentes (ver La diversidad de las Bardenas Reales I) y las que acuden en verano, que puede haber en lugares tan desérticos como este. No dejan de sorprendernos estas aves pero tampoco debemos confiarnos, hay que seguir dudando sobre qué especie se esconderá detrás del matorral aquel, o cuál estará cantando ahora mismo. Es así como vamos a dar con una cantidad mucho mayor.

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