martes, 12 de mayo de 2015

Las aves del mar adentro

Hola a todos, ya es hora de que os hable de otro tipo de aves diferente. Hasta ahora os he enseñado las aves de pastizales, cultivos, bosques, humedales, ciudades... Sin embargo existe un gran grupo de aves que todavía no han pasado por aquí, las aves marinas.

Tal y como su nombre indica se trata de aves que pasan la mayor parte del tiempo en alta mar, coincidiendo que se alimentan de peces y otros animales marinos. Muchas especies siguen a los barcos pesqueros para hacerse con los desechos o con algún pez de la captura. Como os decía, estas aves pasan la mayor parte de su vida en el mar a excepción de la época de reproducción, cuando se acercan a la costa o a pequeños islotes marinos. Tal es su hábito al mar que muchas son muy torpes en tierra como les ocurre a las pardelas.

Salir a ver aves marinas es una actividad muy común entre fotógrafos, ornitólogos y naturalistas, sin embargo dadas las dimensiones del mar o el océano es complicado ver una elevada cantidad de especies diferentes.

El pasado 26 de abril realicé una salida en barco, unas cuantas millas náuticas mar adentro, para observar aves marinas. La salida fue desde el Delta del Ebro, en Tarragona y todo gracias a mi compañero y amigo Xavi Abril. Con el barco cargado de 50 kg de "morralla" para lanzar al mar con el objetivo de atraer a las aves marinas partimos. Una vez mar adentro comenzamos a tirar la "morralla" y a bajar la velocidad del barco para poder ver bien a las gaviotas patiamarillas que ya empezaron a seguirnos.

Gaviotas patiamarillas (Larus michahellis) comienzan a seguirnos
Esta gaviota es la más grande del Mediterráneo y se comporta como oportunista, aprovechando desde los descartes de los pescadores hasta a pollos de otras aves. Esta es sin duda la gaviota más adaptada al medio urbano y de hecho ha llegado a criar en núcleos urbanos.

Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) en el Delta del Ebro.
Colores del pico y el ojo característicos.
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) con uno de los peces en el Delta del Ebro.
Las peleas y competencia por el alimento son muy intensas entre los individuos de esta especie.
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) anillada, en el Delta del Ebro.
Son tantas las aves que siguen el barco que alguna nos sorprende con una anilla.
Este ejemplar fue anillado en la Punta de la Banya y tiene como mínimo 8 años según los datos facilitados.
Al igual que otras aves marinas, las gaviotas patiamarillas tardan un tiempo considerable en adquirir el plumaje adulto y van mudando poco a poco sus plumas hasta alcanzar, algunas en dos años otras en unos cuantos más, el aspecto de una gaviota adulta. En el caso de la gaviota patiamarilla es necesario que pasen cuatro años para que los individuos alcancen el plumaje adulto. El siguiente individuos, por ejemplo, está en el segundo año, con un plumaje de verano:

Gaviota patiamarilla de 2º verano (Larus michahellis) en el Delta del Ebro.
Se ven las plumas de las alas todavía sin mudar.
Cuando ya llevábamos un rato lanzando "morrala" y las patiamarillas iban aumentando, empezó llegar otra especie. A mi parecer esta se trata de las más bonitas. Su pico rojo intenso y su cuerpo esbelto la hacen estéticamente mucho más bonita. Sí, estoy hablando de la gaviota de Audouin (Larus audouinii). Menos extendida que la gaviota patiamarilla, se trata de una especie que empezó a colonizar el Delta hace casi 40 años. Además de las diferencias antes nombradas, la gaviota de Audouin es mucho más pequeña:

Gaviota de Audouin (Larus audouinii) en el Delta del Ebro.
Mucho más pequeña, el pico rojo y las patas oscuras.
Gaviota de Audouin de 1er año (Larus audouinii) en el Delta del Ebro.
Faltan varias mudas para adquirir el plumaje adulto y el pico todavía no es rojo
Cuando ya habíamos reducido mucho la velocidad y solo nos quedaba la mitad de la "morralla" en el barco, las patiamarillas y las gaviotas de Auodouin nos seguían en grupos de cientos de individuos, unas imágenes bastante impresionantes.

Grupo de gaviotas en el Delta del Ebro.
A partir de entonces, cuando llevábamos un buen rato apareció la gaviota reidora, menos común del mar adentro. Aquí en el Delta del Ebro está más asociada a los arrozales que ocupan casi la totalidad de la superficie del delta. Se trata de una especie mucho menos típica de mar adentro pero que no duda en acercarse hasta grupos de aves marinas tan grandes como el que nos seguía y que hacía de efecto llamada. Se caracteriza por una marcada cabeza negra en contraste con el resto del cuerpo blanco, con las puntas de las alas negras y unas líneas también blancas alrededor del ojo. Su pico es rojo, más oscuro que la gaviota de Audouin y la reidora es mucho más pequeña.

Gaviota reidora (Larus ridibundus) en el Delta del Ebro.
Cabeza negra con líneas blancas en los ojos y puntas de las alas negras.
Como el resto de las gaviotas tiene un periodo de tiempo más o menos largo en el que tiene que mudar las plumas juveniles para alcanzar el aspecto de un adulto. En el caso de la reidora solo hay dos grupos de edad, es decir, tarda dos años en adquirir el plumaje de un adulto. El siguiente ejemplar es una gaviota reidora de 1er año:

Gaviota reidora de 1er año (Larus ridibundus) en el Delta del Ebro.
Sin cabeza negra y con bordes y manchas oscuras sobre el plumaje blanco.
Un poco más tímidas, y más esquivas fueron las pardelas. Estas aves si que son completamente marinas, ya que en tierra son bastante torpes siendo presa fácil de gatos asilvestrados soltados en las islas e islotes donde estas aves nidifican. Tras muchos intentos de que se acercaran un poco pudimos ver que se trataba de una pardela balear, un endemismo del mediterráneo, es decir, que no se encuentra en otro lugar más que este pequeño mar. La pardela no es una gaviota, sino que pertenece al orden de los Procelariformes, un grupo de aves altamente pelágicas (que pasa mucho tiempo en el mar).

Pardela balear (Puffinus mauretanicus) en el Delta del Ebro.
Mucho más pequeña que todas las gaviotas y con el pico muy fino.
Una vez dimos la vuelta para volver a tiempo a tierra y porque ya habíamos acabado con toda la "morralla", empezaron a parecer otras aves marinas que no se acercaron tanto como las anteriores. Vimos varios págalos grandes (Stercorarius skua), un bando de fumarel común (Chlidonias niger), varios charranes comunes (Sterna hirundo) y un lejano paíño común (Hydrobates pelagicus).

Págalo grande (Stercorarius skua) en el Delta del Ebro.
Diferenciable gracias a las marcas blancas en las alas en contraste al resto del plumaje oscuro.
Bando de fumarel común (Chlidonias niger) en el Delta del Ebro.
Muy oscuros y con las alas largas y apuntadas.
Tras charranes comunes (Sterna hirundo) en el Delta del Ebro.
Llamativos por el contraste del blanco de su plumaje con su frente negra y su pico rojo .
Paíño común (Hydrobates pelagicus) en el Delta del Ebro.
Aunque muy lejano el paíño es reconocible por la marca blanca de su obispillo.
Y esto es todo.  Las aves marinas van sorprendiendo en función del tiempo y de la distancia a la costa, ofrecen un gran servicio a los pescadores, pues ayudan muchas veces a los barcos a encontrar los bancos de peces, ya que las aves se juntan en grandes grupos para alimentarse en alta mar. A su vez las aves siguen a los pescadores para alimentarse. Se trata de un beneficio mutuo tan antiguo como el arte de pesca en sí.

La gaviota de Auoduin se despide. ¡¡Hasta la próxima!!

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